EL GOBIERNO EN SU FASE DE GASOLINAZOS, AZUCARAZOS, SALARIOS MISERABLES Y REPRESION


ATAQUES A LA CLASE OBRERA Y EL PUEBLO
 
Este artículo ha sido escrito semanas antes de la última huelga general indefinida de la COB. El análisis como sus conclusiones son enteramente validas.

Desde hace más o menos  dos años el gobierno de Evo Morales  pasó a atacar directamente a la clase obrera y también a sectores del campesinado e indígenas originarios. Esta política se expresó en hechos como la represión a Caranavi con muertos y heridos, a la  huelga de fabriles y maestros que reclamaron un aumento superior al misero 5%, en la negativa a resolver las demandas de los indígenas de la  CIDOB y a los reclamos de Potosí; así como en el intento del draconiano gasolinazo que abrió las compuertas para el alza general de precios, luego el azucarazo y, además de otros casos, en el  actual irrisorio aumento salarial del 10%. Es decir estamos asistiendo a un proceso en que el supuesto gobierno de obreros y campesinos, rechaza las reivindicaciones precisamente de estos sectores sociales con los mismos argumentos hambreadores de los gobiernos anteriores.

NUEVA FASE DEL GOBIERNO

Esta política no es casual, sino que tiene origen en su giro cada vez más a la derecha, desde los pactos con la oligarquía por medio de los cuales se le garantizó seguridad jurídica y la  integridad de sus propiedades terratenientes y en virtud de los mismos, por ejemplo, uno de sus sectores controla la producción del azúcar.

Pactos que a su vez implicaron la convalidación de la presencia de las petroleras como “socias” en vez de expulsarlas. Acuerdos espurios que quedaron explícitamente marcados en la nueva Constitución Política del Estado.

Siendo así, quedó expedito el camino para que el gobierno expresara cada vez directamente los intereses de esos sectores dominantes y en general del capitalismo semicolonial que subsiste aunque con reformas. Y en contrapartida, como es lógico, pasara a atacar a la clase trabajadora.

Este gobierno empezó como gobierno burgués de colaboración de clases de “izquierda”, “antiimperialista y anticapitalista” retórico, para salvar el sistema de una revolución obrera y socialista, iniciada en Octubre 2003. Cumpliendo este rol, viene transformándose, en una nueva fase, en un gobierno burgués normal de orden, gobierna directamente reflejando los intereses de la oligarquía y las transnacionales. Esto quedó ratificado recientemente, a raíz de la crisis de los precios y la escasez, en los “acuerdos estratégicos” pasados con este sector  para la producción de alimentos, así como en el llamado a invertir con el ofrecimiento de mayores ganancias a las petroleras. Este proceso, con sus idas y venidas, es irreversible. Así, en el cuadro de la crisis capitalista mundial, es posible avizorar nuevos ataques a la clase trabajadora. De esta manera, podemos decir que  el gobierno de Evo Morales sigue la conocida ruta de todos los gobiernos burgueses “antiimperialistas” que terminaron entregándose al imperialismo.

LA RESPUESTA DE LOS TRABAJADORES

Y como es natural, la clase trabajadora y el pueblo pobre empiezan a resistir esos ataques y hasta el momento vienen de realizar contundentes movilizaciones y paros que golpearon al gobierno y recientemente, con El Alto a la cabeza,  derrotaron al intento del gasolinazo. Respuestas de combate que incluso obligaron a las direcciones traidoras, en especial de la COB, a fintear con paros para salvar la cara, que no obstante la improvisación resultaron exitosos.

DESGASTE Y DISTANCIAMIENTO

Es en esta nueva fase que el gobierno a la par de sus ataques viene experimentando un pronunciado proceso de desgaste. Importantes sectores del movimiento de masas, en especial de los trabajadores de las ciudades y en otra medida del campo, vienen optando por la movilización en contra de la ofensiva gubernamental. Son fabriles, maestros, mineros, población pobre en particular de El Alto, los que toman distancia del gobierno y entran a la lucha.
Por el contrario, como no podía ser de otro modo, la  patronal,  la propia oligarquía, es decir los empresarios, a diferencia de años anteriores, conformes en general con la actual política gubernamental, expresan su apoyo si no abiertamente sí en forma  disimulada.

EL CARÁCTER DE LOS DISTANCIAMIENTOS

Sin embargo, esos distanciamientos, son aún globalmente de tipo sindical, motivado principalmente por el alza del costo de vida y los salarios miserables. Todavía no alcanzan un carácter  político, es decir un rechazo no sólo a algunas medidas del gobierno, sino al gobierno como tal. Todavía se culpa a los ministros o asesores, no así centralmente a Evo Morales y su gobierno. Aunque sectores de vanguardia se acercan a esa conclusión. Esta misma situación hace que todavía no haya rupturas hacia la izquierda clasista como alternativa al MAS, ni se produzcan en forma generalizada corrientes políticas de izquierda salidas del MAS o del movimiento de masas. No obstante a diferencia de tres o más años atrás ese fenómeno ahora está abierto.

DERROTAR A LAS DIRECCIONES TRAIDORAS

El proceso anterior esta limitado a su vez por el rol de apoyo al gobierno jugado por las direcciones burocráticas mayoritarias tanto obreras como campesinas. Además de las direcciones campesinas que respaldan al gobierno desde sus inicios asumiendo como su gobierno, la mayor traición es la perpetrada por la dirección de la COB, que se subió al carro gubernamental con armas y bagajes, con más ahínco precisamente cuando  empezó su derechización, abandonando no sólo las luchas, sino la independencia política de la clase obrera. Es por tal razón responsable de la ofensiva de la cual son victimas la clase trabajadora y el pueblo.
Por esta consideración es necesaria su expulsión de la dirección de la central para reemplazarla por una dirección que surja de los sectores en lucha y que avancen a una de carácter clasista y de combate.

ORGANIZAR LA LUCHA

Ante esta situación lo que corresponde es continuar la lucha iniciada con resultados positivos si tomamos en cuenta la derrota del gasolinazo. Ahora una de las demandas es por un aumento sustancial de salarios. Para ello es necesaria la más amplia unidad de acción de todos los sectores obreros y populares. La COB está ante la tarea de ponerse a la cabeza de esta lucha para lo cual es necesaria que las bases emplacen a la dirección colaboracionista para que asuma esta lucha, mientras en el camino se prepara su remplazo en el próximo Congreso.

LA DERECHA AUNQUE DISMINUIDA LLEVA AGUA A SU MOLINO

Como no puede ser de otra manera la derecha, es decir no los empresarios como tal que en general están de acuerdo con el gobierno, sino la representación política de  los sectores oligarcas que juegan su rol minoritario en la Asamblea Legislativa Plurinacional, ante el descontento de amplios sectores obreros y populares tratan de llevar agua a su molino. Tratan de recuperar terreno aprovechándose de esta nueva situación. Pero sin la posibilidad de revertir su debilidad en estos momentos, no sólo porque su base social empresarial concuerda en general con la política gubernamental, sino porque viene de una fuerte derrota política. Es también en este marco que otros sectores burgueses como el MSM y Unión Nacional, tratan de abrirse camino para sus propios fines aunque con las mismas limitaciones señaladas.

Es por esto que cuando el gobierno acusa a toda movilización de los trabajadores con hacerle el juego a la derecha, no pasa de ser un espantapájaros, porque como hemos dicho, es el mismo gobierno quien ha pasado a expresar los intereses de la oligarquía y las transnacionales.

LUCHAR EN LA PERSPECTIVA DE UNA SALIDA OBRERA Y SOCIALISTA

No obstante, es preciso señalar que la lucha de los trabajadores por salarios, empleos, etc., no puede  estar desligada de una perspectiva política de clase. No puede realizarse sin una clara estrategia de poder de la clase obrera. Porque esta lucha no debe servir para armarle la cama a la derecha ya que la oligarquía siempre preferirá su propia representación a una que le capitula como el MAS. En este sentido las luchas que se emprendan por reivindicaciones parciales deben apuntar no sólo a la derrota de la política del gobierno, sino al gobierno reformista capitulador en su conjunto. Infligirle una derrota para ser reemplazado por un verdadero gobierno obrero y campesino que retome Octubre, expropie a la oligarquía y expulse a las transnacionales. Vale decir por una solución obrera, campesina y socialista.