PARO NACIONAL DE 48 HORAS Y PLAN DE LUCHA


¡NO AL MÍSERO 10%!

AUMENTO SUSTANCIAL DE SUELDOS  Y  SALARIOS

CONGELAMIENTO DE PRECIOS Y TARIFAS

La Central Obrera Boliviana (COB) convocó a un Paro Nacional de 48 horas (21-22 de marzo) en rechazo al mísero aumento del 10%, en defensa de todas las Cajas de salud, la abrogatoria del 21060  y en poyo a las demandas universitarias. Esta convocatoria se produce en momentos en que arrecia contra los bolsillos del pueblo trabajador el brutal alza del costo de vida que hace insostenible vivir con salarios de hambre y  míseros aumentos que no compensan mínimamente el poder adquisitivo perdido. La presión de las bases ante esta situación de apremio, hace que la dirigencia se vea precisada convocar esta segunda medida de lucha.
La arremetida del Gobierno contra los trabajadores que se agudizó con el gasolinazo y el azucarazo, no puede ser respondido por los trabajadores sino con la lucha. Así lo demostró la movilización que derrotó el gasolinazo. Se precisa demandar el congelamiento de precios y tarifas son subsidios al transporte, bajo control de las organizaciones sindicales y populares de base,  y un aumento sustancial de sueldos y salarios acorde con la disparada de los precios y no de la manipulada e irreal cifra del INE, un aumento mínimamente de más del 30% como lo reclaman la mayoría de las organizaciones de los trabajadores.
La convocatoria de la COB que se inscribe en esa  necesidad deber ser  aplicada por la clase trabajadora a nivel nacional y debe ser un Paro de combate. Sin embargo, la misma, por ser hecha sin consulta democrática previa a las bases y por tanto sin la debida preparación, así como por el hecho de que no reclama un porcentaje concreto de aumento salarial, tomando la canasta familiar de 8,309 bolivianos sólo como referencia, corre el riesgo  de atentar contra la contundencia que el Paro requiere. De ser así puede  estar al servicio de negociar con el Gobierno un porcentaje insatisfactorio  o, lo que es peor, para cumplir con los trabajadores dejando pasar el 10%, si se tiene en cuenta  el no abandonado  respaldo de la dirigencia al Gobierno. Esperemos que la realidad diga lo contrario.
Por otra parte, justo en la fase  en que el Gobierno tras acuerdos con la oligarquía y las transnacionales, pasa a atacar a los trabajadores incluyendo a sectores campesinos e indígenas (Caranavi, Potosí, Cidob, etc.), la dirigencia campesina en vez de cerrar filas con la clase obrera, se rehúsa unificar las luchas, manteniendo su apoyo incondicional a un Gobierno que se ha derechizado. La experiencia le dirá hasta que punto esta posición le acarreará  perjuicios a la base campesina originaria.

PLAN DE LUCHA.  HACIA  UNA SALIDA OBRERA Y SOCIALISTA
En cualquier caso los trabajadores estamos ante la necesidad de  realizar paros y movilizaciones unitarias y contundentes. Dada la intransigencia del gobierno, no bastará medidas aisladas, menos intempestivas y desligadas entre si, para imponer las reivindicaciones. Por eso tenemos que exigir a la Central la discusión inmediata de un Plan de Lucha que reemplace el Plan de apoyo al Gobierno.  Plan que implica la realización de movilizaciones hasta la huelga general indefinida que derrote el gobierno y su política. Esta exigencia incluye la realización del  XV Congreso de la COB  donde, luego del  balance de la gestión, se proceda a  cambiar la dirección  por una surgida de los sectores en lucha que asuma una posición clasista y de combate.
El Gobierno acusa a los sectores que salen a la lucha de hacerle el juego a la derecha. Es sólo un espantapájaros, porque fuera de juicios a determinados personajes por delitos comunes, quien pasó y pasa acuerdos con la derecha, es el propio Gobierno desde los pactos establecidos en la Constitución Política del Estado, hasta los recientes pactos con la oligarquía para garantizar “la producción de alimentos” con varias concesiones y el llamado a las petroleras para invertir ofreciéndoles más ganancias. Es por eso que la oligarquía y las transnacionales han dejado de oponerse al Gobierno, exigiéndole más prerrogativas que el Gobierno está presto a atender, mientras rechaza las reivindicaciones del pueblo trabajador.
Sin embargo, nuestras luchas no pueden servir para que sectores de la derecha se aprovechen y traten de levantar cabeza o volver al poder político, la victoria de nuestras reivindicaciones implicará necesariamente la derrota del gobierno que concilia con la derecha y, por consiguiente, plantea desde ya construir una alternativa revolucionaria a la crisis irresuelta del país. Eso significa retomar Octubre bregando por un verdadero gobierno obrero, campesino y originario, que expropie a la oligarquía y expulse a las transnacionales. Vale decir una solución obrera y socialista. Tal es la estrategia en la cual se debe inscribir todas las luchas que debemos instrumentar como el Paro actual.
La Paz, 20 de marzo de 2011