BALANCE DE LAS ELECCIONES A LA FUL


MASISTAS Y DERECHISTAS ACREDITAN EL FRAUDE

QUELALI Y SU GRUPO SON DE LAS AUTORIDADES, NO REPRESENTAN A LAS BASES

LLAMAMOS A ORGANIZARNOS DESDE ABAJO EN COMITÉS INDEPENDIENTES DE LA DIRECTIVA CORRUPTA

El 21 de noviembre, las autoridades del Consejo Universitario (HCU) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), presididas por el rector Waldo Albarracín, acreditaron a FUL ACCIÓN, juntucha del corrupto Álvaro Quelali, como dirección de la Federación Universitaria Local por los siguientes tres años. Hicieron caso omiso a las pruebas del fraude electoral, a las papeletas marcadas de antemano, gasificaciones, facultades enteras que no votaron, violación a la autonomía, comité parcializado, entre otros atropellos.
La Confederación Universitaria Boliviana (CUB) manejada por el MAS, a la cabeza del eterno burócrata, Max Mendoza, ya los había acreditado el 26 de octubre. Ante estos hechos, es necesario hacer un balance de este proceso manipulado para contribuir al debate, entendimiento y fortalecimiento del movimiento estudiantil.

COGOBIERNO ENTRE LA NUEVA Y VIEJA DERECHA EN LA U
El candidato del fraude fue el favorito del rector de la UMSA, quien actualmente aparece en los medios como opositor al Gobierno de Evo Morales. Pero en el tema de la FUL, como en todos los temas centrales de la universidad, la autoridad cogobierna con el MAS. El HCU demostró una vez más ser el reflejo, en pequeño, de la burocracia parlamentaria; opositores y oficialistas que de palabra se enfrentan, pero que en los hechos cogobiernan entre sí. Representantes de la nueva y vieja derecha dirigen la universidad. Albarracinistas, masistas, emenerristas y otros colores de la reacción toman las decisiones. La acreditación que se le otorga al corrupto Quelali viene de esta forma de gobierno.
Los consejeros estudiantiles demostraron, una vez más, ser títeres de estas autoridades. Los miembros del Comité Electoral que presentaron a espaldas de la base un informe con falsedades para negar el monumental fraude, fungían también de dirigentes con voz y voto en el HCU. Ellos mismos presentaron su informe “a consideración” y ellos mismos lo aprobaron. Fueron jueces y partes. Una prueba más de que las elecciones no se basaron en el voto de la base, sino en el interés burocrático de las autoridades de la nueva y vieja derecha que en este caso operaron a través de las dirigencias estudiantiles vendidas.
El propio Álvaro Quelali es la representación en carne viva del cogobierno entre masistas y derechistas presentes en el HCU. En su gestión, FUL 2016-2018, fue uno de los representantes del Gobierno central en el estamento estudiantil que apoyó el ajuste económico masista en detrimento del presupuesto en educación, posando siempre junto a Evo Morales. Al final de su gestión, acordó con Albarracín tomar nuevamente la FUL, prometiéndole gobernabilidad y la realización del II Congreso de la UMSA que es uno de los planes del rector para llevar a la universidad más a la derecha (plantea fortalecer el control de las autoridades y eliminar materias crítico-sociales para reemplazarlas por el tecnocratismo capitalista, sumido en la mediocridad por la falta de presupuesto).

LA DESMOVILIZACIÓN
Estos burócratas se imponen no por sus propias habilidades en el “arte de la estafa política” en la que están sumamente formados, sino por una pasividad que últimamente abordó al movimiento estudiantil.
Había motivos para protestar antes de las elecciones: la convocatoria salía a destiempo y con irregularidades indignantes como la aprobación de un nuevo reglamento electoral estudiantil a espaldas de la base, la designación de un comité electoral entre dirigentes de la FUL designados por Quelali que era a su vez candidato, entre otras barbaridades, pero la desmovilización prevaleció.
No hubo ninguna asamblea, ni una acción de masas, la complicidad traidora de las directivas de todos los centros de estudiantes tuvo mucho que ver con esta desorganización. Las autoridades se frotaban las manos al ver que sus planes se podrían realizar sin mayores obstáculos. Y a esto se sumaba la tradición de anteriores elecciones a la FUL en las que primó el engaño y la corrupción; sin obtener justicia se acreditaban a los frentes de las autoridades. Esta práctica se encargó de esparcir en el pensamiento colectivo que era normal que el proceso se realizara de esta manera.
Lejos quedó la algarabía por defender un programa revolucionario, y cerca el dejar pasar a cualquier corrupto en las direcciones de la FUL como si no tuviera importancia. Desde luego, esta situación ha sido impulsada por las autoridades y direcciones estudiantiles serviles durante décadas, desde el neoliberalismo y durante el llamado Estado Plurinacional (que no es más que capitalismo) apelando a la hipócrita neutralidad y el dañino individualismo pequeñoburgués. Pero esta situación pudo revertirse con las revoluciones del año 2000 y sus cúspides del 2003 y 2005, a condición de que las direcciones nuevas de las bases no traicionen. Solo que todas se adaptaron a la institucionalidad burguesa. Una marea oportunista y sin principios continúa desmovilizando al estudiantado.
Un reflejo de esto son tres frentes, o más propiamente dicho, juntuchas que se presentaron. Tanto Ful Acción, RIE y PODER no solo no le dieron importancia a los principios y programa revolucionarios, sino que los rechazaban despectivamente con el argumento de que tenerlos sería dogmático, para luego lanzar una campaña basada en memes y frases superfluas, adaptadas a los criterios comerciales que el capitalismo impone a la juventud.
La lucha que desarrollamos en la JS precisamente es por cambiar esta situación, y el hecho de tener programa otorga una alternativa concreta y definida a la base para acabar con la corrupción y la institucionalidad burguesa, situación que no se podrá realizar siguiendo las mismas prácticas de la autoridad, con criterios superficiales y meramente comerciales.

DENUNCIA CONSTANTE
Las autoridades confiaban en que la izquierda revolucionaria, debilitada por la desmovilización, dejaría pasar sus planes sin mayor impacto en su propaganda.
Pero en esta situación, más que nunca, había que buscar todo tipo de espacios para denunciar las maniobras, incluso, usar la palestra electoral para reportar a las bases la situación y plantear una alternativa de corte revolucionario. Ante semejantes tareas, solo hubo una organización de izquierda revolucionaria que usó las elecciones para desenmascarar el plan de las autoridades y difundir el programa revolucionario, y esa fue la Juventud Socialista (No fue casual que el primer pronunciamiento contra las maniobras, tras la convocatoria a elecciones, haya sido la nuestra). Es necesario recalcar que El URUS, sección estudiantil del POR – Lora, desapareció de la escena, y a él hicieron seguidismo otros pequeños grupos que, en los hechos, dejaron las manos libres a las autoridades; no hicieron ninguna campaña real contra los burócratas.
El Comité Electoral legalizado por el HCU en todo momento se enfrentó a la JS por las denuncias constantes y reportes que se realizaron previa y durante las elecciones. Los otros dos frentes se sumaron a las denuncias públicas del proceso también, pero recién el día de la votación, al ver que no iban a ganar.
En síntesis, se denunció la parcialización del comité electoral, la falta de rendición de cuentas de Álvaro Quelali ante la base por su gestión anterior en la FUL, la presentación de candidatos en la que el comité impidió que ingrese la base estudiantil y donde las juntuchas estuvieron de acuerdo, el carretillazo y la gasificación, la presencia policial y el abuso de autoridad para con la base.
Estos hechos quedaron registrados fotos y videos y en las impugnaciones presentadas.
Cabe resaltar que para las audiencias en el HCU, los consejeros permitieron sin mayor problema el ingreso a los representantes de los frentes, a excepción de la JS, a quienes se les pretendía excluir. El 21 de noviembre se tuvo que protestar en puertas del HCU para que la JS pueda entrar a audiencia. Un episodio que reflejó el temor que tienen las autoridades a una organización con programa revolucionario.

REORGANIZARNOS DESDE ABAJO
La imposición de un frente corrupto nos dice claramente que nada de las reivindicaciones estudiantiles se resolverán porque la directiva solo responderá a los intereses de las autoridades universitarias de la nueva y vieja derecha encaramada en el HCU.
Para poder transformar esto de raíz se necesita una gran movilización de base, y para ello es imprescindible contribuir a elevar la conciencia de las mismas; en ese camino proponemos la conformación de comités independientes de la directiva corrupta de la FUL que luchen por las propias reivindicaciones. Llamamos a los/as compañeros/as a organizarnos desde abajo y formar parte de la JS, para impulsar esta salida, por un movimiento estudiantil que la universidad y el pueblo trabajador necesitan.
La Paz, noviembre de 2018