A 20 años de octubre de 2003 la lucha continúa

Juan Jose


Por MST Bolivia – 17 de octubre de 2023

El Cabildo del gobierno de Arce convocado por la COB para esta fecha revolucionaria y conmemorativa abre nuevamente el debate sobre la revolución de octubre de 2003. Las direcciones del movimiento obrero y campesino, organizados principalmente en la COB, lejos de homenajear esta fecha, se extienden en discursos aduladores al gobierno y no profundizan en las lecciones revolucionarias de octubre, nada más vergonzoso.

A 20 años de octubre, el pliego de la clase trabajadora aún no se ha cumplido, la falsa nacionalización del MAS significó un cambio de contratos con las transnacionales, manteniendo en esencia el dominio imperialista en el país. La crisis de los hidrocarburos y el deterioro de la economía golpea duramente a las familias humildes del campo y la ciudad mientras la banca privada y las empresas imperialistas obtienen cuantiosas ganancias saqueando la riqueza nacional.

Sigue en pie la Agenda de Octubre, la que lucha por la verdadera nacionalización de los hidrocarburos y los recursos naturales, por la expulsión del imperialismo y sus gobiernos títeres. Sigue en pie la enseñanza de la histórica lucha del 2003, la que derrocó al gobierno de Sánchez de Lozada y planteó el problema del poder para la clase trabajadora organizada en la COB.

Reproducimos nuestro análisis y política de aquellos años, que se han convertido en elaboraciones históricas. Lo hacemos en homenaje a la revolución de Octubre, de los mártires caídos, y de un gran revolucionario que nos mostró que la posibilidad de la toma del poder para el proletariado en el S. XXI, no quedaba en los libros del pasado, sino que se planteó vívidamente en el ascenso revolucionario del nuevo siglo, y el mejor ejemplo histórico fue Bolivia. A la memoria de nuestro camarada, Pedro Villa.

 

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Previamente al derrocamiento de Gonzalo Sánchez de Lozada se produjo una insurrección en febrero de 2003. La política revolucionaria dependía de esta caracterización para preparar al movimiento obrero hacia los días venideros.

A continuación, un extracto de nuestro Documento Nacional de 2003, elaborado meses antes de la revolución.

 

DESPUÉS DE LA INSURRECCIÓN DEL 12 Y 13 DE FEBRERO DE 2003

 

I.- EL MARCO INTERNACIONAL

La situación mundial se caracteriza por un salto en la polarización de la ofensiva recolonizadora del imperialismo, por un lado, y la respuesta de las masas, por otro. El imperialismo, acosado por la  recesión insoluble hasta el momento, la misma que se extiende a Europa,  y por el fracaso estrepitoso de sus políticas neoliberales a escala mundial; tras el 11 de septiembre, declaró una “guerra preventiva” contra los pueblos con el fin de profundizar su ofensiva  y apropiarse de los recursos energéticos del planeta, so pretexto de combatir al terrorismo. Fue así que primero invadió Afganistán, al mismo tiempo que impulsó  la ofensiva en Oriente Medio contra la Intifada, y después contra viento y marea desató la invasión de Irak, además de apretar los mecanismos para la imposición del ALCA en América Latina. Por su parte, las masas trabajadoras y de la juventud no sólo no han cesado de luchar en los epicentros fundamentales de la lucha de clases como América Latina y el Oriente Medio, sino que contra la invasión a Irak, antes de que ésta se produjera y durante la misma, protagonizaron las más grandes y espectaculares movilizaciones contra la guerra, teniendo como vanguardia y como hecho nuevo de la situación actual, la emergencia de las masas de Europa,  en especial, de España, Italia, Inglaterra y Alemania, a las que se sumaron también importantes manifestaciones en los propios EEUU. Se ha producido así un salto importante en la conciencia antiimperialista a escala internacional.

Si bien, el imperialismo a pesar de la  inesperada resistencia de las masas a la guerra que tuvo que enfrentar, finalmente impuso una derrota a Irak, derrota,  sobre todo,  facilitada por la  política traidora de Saadan Hussein quien en lugar de armar al pueblo huyó tras la debacle de sus fuerzas armadas, la victoria  militar que logra, se da en el cuadro de un rechazo mundial sin precedentes a esa escalada guerrera. Pero además, la invasión a Irak, no sólo no ha logrado el apoyo que esperaban de la población irakí, sino que ha sucedido exactamente lo contrario. Hay un desarrollo de las protestas y acciones armadas contra las tropas invasoras. Ya se habla de surgimiento de  una lucha guerrillera y el fantasma de Vietnam ha reaparecido en  esa zona. La población chiíta encabeza movilizaciones exigiendo el retiro de las tropas invasoras para que la salida política quede en manos de los propios irakíes. Y   esto se produce  en el marco de  una mayor desestabilización  del Oriente Medio, donde ha crecido también el odio no sólo al imperialismo, sino también a los gobiernos títeres, como lo demostraron no sólo las movilizaciones en plena guerra, sino también los atentados contra bienes imperialistas en Arabia Saudita y Marruecos. En Palestina la llamada hoja de ruta o el plan de Paz que  reconocería un seudo estado palestino, ideado a favor del sionismo israelí, encuentra dificultades dada la persistencia  de los sectores radicales de la Intifada.

En América Latina a pesar del retroceso de la revolución argentina, la cual no cambia la etapa revolucionaria en curso en ese país, sigue el ascenso revolucionario y las luchas contra las políticas recolonizadoras ya agotadas ante los ajos de las masas que la cuestionan con dureza  caso recientemente en Bolivia, Perú, Ecuador, etc., y la incapacidad del imperialismo y la derecha para derrotar a las masas en Venezuela, así como su incapacidad para cambiar el curso revolucionario en Colombia, amén de estar abierta  la perspectiva de un nuevo nivel del ascenso  en Brasil.

La situación mundial tras la guerra de Irak, muestra un nuevo nivel de la polarización entre la revolución y la contrarrevolución, una etapa revolucionaria donde está planteada la derrota de los planes del imperialismo, aunque relativizada por el rol de las direcciones reformistas. Una etapa en la que,  por otra parte, se ha reabierto la posibilidad de avanzar en la solución de la crisis de dirección revolucionaria.

 

II.- UNA VEZ MÁS: VIVIMOS UNA ETAPA REVOLUCIONARIA.

Queremos reafirmar esta caracterización porque en el país ninguna organización había caracterizado así la situación abierta el año 2000 con el cochabambazo. Porque, sólo en base a esta caracterización se puede entender las sucesivas oleadas que puso al gobierno de Banzer al borde de su caída, sólo así se puede entender el vuelco electoral hacia el MAS y el MIP en las elecciones del 30 de junio del 2002, elecciones que cambió el mapa político del país. Pero es más, sólo así se puede entender las luchas insurreccionales del 12-13 de febrero del presente año que derrotaron al “impuestazo” y al gobierno de Goni. Para todos los sectores de la izquierda estos hechos les cayeron del cielo, no los previeron. La burguesía quiso explicar el 30 de junio de 2002 como una jugada mal hecha del embajador norteamericano, la OEA y, tardíamente el Goni, quiere explicar los hechos del llamado febrero negro como una simple insubordinación de la policía. Estas explicaciones tratan de ocultar la profunda crisis por la que atraviesan no sólo el gobierno y el  régimen, sino el Estado boliviano.

Nosotros hemos sostenido y sostenemos que todos esos hechos se explican porque el país entró en una etapa de ascenso revolucionario más o menos desde la insurrección de Cochabamba en abril del 2000. Ya desde esa fecha el plan neoliberal había entrado en crisis total, la economía del país había entrado en recesión, existía el descontento en las fuerzas policiales que se insubordinaron por vez primera, los campesinos cocaleros primero y a la vanguardia, y luego los campesinos no cocaleros, así como los sectores de trabajadores urbanos iban entrando uno a uno al torrente de luchas por sus reivindicaciones y contra el gobierno y su plan llamado neoliberal expresado en el 21060 y la 1008.

La relación de fuerzas entre las clases había cambiado. Después de 15 años de ofensiva burguesa imperialista en que se aplicó un fiero plan de ajuste tras la derrota de los mineros en l985, las masas trabajadoras con los cocaleros al frente, revirtieron la etapa de reacción anterior, se colocaron a la ofensiva contra el gobierno y el FMI. El hecho inicial  más trascendente y simbólico de este nuevo proceso fue la insurrección de Cochabamba que expulsó a la transnacional imperialista Aguas del Tunari golpeando duramente a todo el plan neoliberal, al régimen de la democracia colonial y al gobierno que lo venía aplicando. Desde entonces la iniciativa política pasó a manos de los trabajadores, la etapa en su conjunto se convirtió en revolucionaria, Las masas conquistan victorias políticas, tienen contra la pared a los gobiernos. La burguesía y el imperialismo no encuentran una salida de fondo para contrarrestar la situación. Surgió un gobierno más débil, el de Sánchez de Losada, las masas trabajadoras se fortalecen, los partidos campesinos que estuvieron a la vanguardia de las luchas anteriores también se fortalecen y juegan roles protagónicos. El MAS representando a ese sector y apoyado electoralmente por la mayoría de los trabajadores del campo y la ciudad, se constituyó en la segunda fuerza política del país como resultado de esta nueva situación.

Es en este marco que  se producen los sucesos de febrero, tras los cuales se profundiza las características objetivas de la etapa revolucionaria. Las masas vienen de anotarse un nuevo triunfo, el gobierno es derrotado, la crisis del Estado y del régimen se agravan. Está planteado una vez más en Bolivia, como una cuestión de actualidad, o una salida contrarrevolucionaria en sus diferentes variantes o una salida revolucionaria obrera y campesina. Tales  las características de la situación en la que vivimos. La insurrección de febrero, si no la queremos ver como un hecho aislado y casual, ajeno a un análisis marxista, confirma plenamente esta caracterización.

 

III.- UNA VEZ MÁS: ESTA PLANTEADO EL PROBLEMA DEL PODER EN BOLIVIA

De la misma manera que nadie en el país había diagnosticado que se había abierto una etapa revolucionaria, es decir que había cambiado la etapa de predominio de la ofensiva neoliberal iniciada el 85, a favor de una contraofensiva general de las masas,  tampoco nadie había planteado que en correspondencia  con esa situación, también  se había planteado como una cuestión de actualidad el problema del poder político. A pesar de que este problema había sido planteado en la práctica cuando el gobierno de Banzer estuvo en dos ocasiones al borde de la caída por la movilización de las masas, y a pesar de que el ascenso de las luchas en este sentido, se había expresado con claridad también en la arena electoral, cuando el 30 de junio del año pasado, las masas colocaron a Evo Morales prácticamente en el  primer lugar, es decir, cuando en realidad si no hubiera sido por las maniobras leguleyas de la burguesía y del imperialismo, había ganado las elecciones.

Nosotros sostuvimos ya desde junio-agosto del año pasado que: “aunque el ascenso no será lineal, sino como es natural con alzas y bajas, el desarrollo de las luchas, en mayor medida que en los años anteriores, pondrá en cuestión el problema  de la permanencia del gobierno  y por consiguiente el problema del poder. Está en perspectiva el surgimiento de crisis revolucionarias. La confluencia de las luchas como las de abril y septiembre de los años anteriores, que volverán a darse con nuevos bríos, planteará, una y otra vez, el problema del poder y del gobierno como una cuestión de actualidad”.(Documento del CC de agosto).

A nosotros se nos combatió desde las organizaciones y dirigentes reformistas hasta muchos de los que se consideran revolucionarios, por afirmar  que habíamos entrado a una etapa en la cual estaba planteado el problema del poder para los trabajadores como una cuestión presente. Se nos acusó de estar fuera de la realidad, de tener una posición ultra izquierdista. Se nos dijo que ese problema no estaba planteado, que era una locura, una exageración. Se arguyó que no estaba planteado ese problema, entre otras razones, porque las organizaciones de los trabajadores como la COB estaban en seria crisis. Que no era tal la ofensiva de las masas que nosotros resaltábamos, que todavía no había un  tal ascenso, que la burguesía no estaba tan en crisis, que por tanto, por ejemplo, no se le podía exigir al MAS que tome el poder, sino que  debía  hacer un trabajo parlamentario normal, no al servicio de la toma del poder, sino de una oposición parlamentaria como en tiempos más o menos normales, etc.

Pero, más temprano que tarde estas acusaciones fueron completamente desmentidas y nuestras caracterizaciones se comprobaron como correctas por la realidad de los hechos. Los bloqueos de enero que tambalearon al gobierno, primero, y sobre todo, las luchas insurreccionales del 12-13 de febrero, después, demostraron con la contundencia de la terca realidad que el problema del poder estaba  planteado en toda su crudeza. Las movilizaciones del 12-13 pusieron al gobierno de Goni al borde de su caída, hubo una crisis  revolucionaria, se pudo tomar el poder.

Desgraciadamente, tuvo que ocurrir más de 50 muertos y centenas de heridos en dos meses para entender no sólo que vivimos una etapa revolucionaria de duras confrontaciones de clase, sino que está más planteado que nunca el problema del poder. A partir de entonces ya no debería haber dudas al respecto, porque la terca realidad había dado su veredicto, pero las direcciones mayoritarias con Evo a la cabeza en su aún  más terca capitulación completa al Estado, al régimen y al gobierno de Goni, a pesar de la evidencia de los hechos, persisten en considerar  que “las condiciones no están maduras”, “el poder no está a la vuelta de la esquina”, etc., argumentos que utilizan para sostener al gobierno y al régimen de la democracia colonial en crisis completa. Por eso nosotros queremos reafirmar que este problema está planteado una vez más en el país en toda su dimensión, problema de cuya solución depende el destino de la clase trabajadora. Por eso  se impone dar una dura pelea política para ganar a la vanguardia para esta caracterización y  preparar a las masas para  encarar este problema clave de la situación boliviana, so pena de sufrir otra derrota.

 

IV.- EL 12-13 DE FEBRERO SUCEDIÓ UNA INSURRECCIÓN DE MASAS.

“ Convulsión. Dos días de asedio al poder… la protesta se instaló en la Plaza Murillo. Tras 20 años de democracia y 18 de ajustes económicos, las calles se desbordaron con hechos de muerte y destrucción. El país empieza a repensar su presente y su futuro”. Así encabezaba un especial de uno de los periódicos más importantes de Bolivia un mes después de los sucesos de febrero. Efectivamente, habría que decir que fueron dos días de asedio al poder que conmovió Bolivia. Y cuando el poder aparece en disputa por acción de las masas que desbordan las calles, lo que sucede no son simplemente unas movilizaciones de las tantas que acaecen  cotidianamente en Bolivia. Lo que realmente aconteció el 12-13 de febrero fue una insurrección de masas, de trabajadores ocupados, sectores medios, desocupados, de sectores de la juventud y hasta de los policías. Esta insurrección no fue preparada ni organizada, sino fue espontánea. Fue una reacción de combate contra el gobierno y su  pretensión  de imponer un nuevo ajuste a las masas trabajadoras con el fin de cumplir el mandato del FMI de equilibrar el déficit fiscal vía mayor saqueo de los bolsillos del pueblo trabajador. Pero, más que eso, fue una reacción contra todo el plan recolonizador, del cual dicho ajuste era sólo una parte,  plan que se viene aplicando por años y fue la continuidad y el mayor golpe dado al mismo en dos años de combate.

El motín policial que surgió de una institución cuyos efectivos medios y de base iban a sufrir también el impacto de dicho ajuste y que viven descontentos  con los gobiernos desde por lo menos el año dos mil cuando se rebelaron junto al cochabambazo por motivos parecidos, sólo fue “la chispa que encendió la pradera”. Porque ese motín no se dio  en un clima de tranquilidad y paz social, sino en el cuadro  de descrédito del gobierno y un generalizado rechazo de las masas a éste. Se dio cuando sólo un mes atrás el gobierno había sido  vapuleado, por vez primera, por los bloqueos cocaleros  y por  luchas urbanas como las de los jubilados, con decenas de muertos y heridos. Se dio, en fin, en el contexto de un ascenso de las luchas obreras, campesinas y populares que empezó con fuerza el año dos mil. No es pues verdad, como  quiere hacer ver para ocultar su derrota, el gobierno y el imperialismo a través de la OEA, que el 12-13 sólo ocurrió un motín policial, sino una insurrección de masas que puso en cuestión el problema del poder…

Estas luchas insurreccionales que no fueron preparadas ni organizadas, tuvieron, sin embargo como protagonistas centrales a los trabajadores, ocupados y desocupados y la juventud. Fueron las bases de las principales organizaciones sindicales, las bases de la  COB, las CODs del interior, aunque su  dirección nacional  no previó ni organizó nada, las que salieron al combate. En febrero por vez primera en este nuevo ascenso son los trabajadores urbanos los que toman la iniciativa dejando en segundo plano a los campesinos cocaleros; son las ciudades principales las que son epicentros de estas luchas y no como venía sucediendo hasta entonces el Chapare cocalero. Son por tanto las masas trabajadoras y la juventud de La Paz, El Alto, Cochabamba, Oruro, Potosí y Santa Cruz, las protagonistas centrales. Ya antes, en junio del 2002 en el terreno electoral, estas mismas masas se habían manifestado en contra de los aplicadores de los planes neoliberales, buscando una salida a través de los partidos campesinos como el MAS  y el MIP. Ahora lo harían mediante la acción directa de las movilizaciones. De hecho las masas trabajadoras de las ciudades vienen sincronizando sus luchas con las del campo y en este último tramo han pasado a la vanguardia como nueva realidad de la lucha de clases en el país. Este hecho supera la fase anterior y reubica a la COB ante la posibilidad de reorganizarse para  unificar y centralizar el ascenso.

 

V.- SE PLANTEÓ EL PROBLEMA DEL PODER. EL GOBIERNO FUE DERROTADO. LA ETAPA REVOLUCIONARIA SE HA PROFUNDIZADO.

La insurrección de febrero planteó  el problema del poder,  las masas no sólo exigieron la anulación del impuestazo, sino exigieron también que se fuera el gobierno de Sánchez de Losada. Por 24 horas no hubo gobierno, las masas se adueñaron de la sede del gobierno: La Paz. El presidente acorralado por las movilizaciones, en medio del tiroteo entre policías y militares, huyó del palacio de gobierno camuflado en una ambulancia para parapetarse en el Estado Mayor de la Fuerzas Armadas. Hubo en ese lapso de tiempo un vacío de poder o una crisis revolucionaria, el gobierno había perdido el control de la situación. El poder estuvo al alcance de la mano. El gobierno en crisis total, por vez primera en 20 años, fue incapaz de recurrir al tradicional estado de emergencia o estado de sitio que la situación ameritaba, y ello  se debió a que las “instituciones del orden”, la policía y las fuerzas armadas se acribillaban entre sí y una de ellas la policía se había rebelado, mientras las masas insurrectas asediaban el palacio de gobierno e incendiaban y saqueaban los principales edificios signos del poder burgués como el Ministerio de la Presidencia, el de Trabajo, el de Desarrollo, la alcaldía de El Alto, así como locales de los partidos de gobierno MNR y el MIR, y simbólicos centros comerciales y de recaudación  como la Coca Cola, la Aduana y otros. Los saqueos e incendios no sólo se realizaron en la Paz y El Alto, sino también en el interior como en Cochabamba, Oruro  y Santa Cruz.

Si en febrero no se tomó el poder no fue por falta de disposición y combatividad de las masas, sino por la política colaboracionista de las principales direcciones políticas y sindicales de los trabajadores, como la dirección de la COB, la CSUTCB, Magisterio, el MAS y el MIP. Estas direcciones no previeron ni prepararon estas jornadas, fueron sorprendidas, es más estropearon su planes de diálogo, de las siete mesas organizadas por el MAS, tras los bloqueos de enero. No es entonces casual que no estuvieran presentes a la cabeza de las luchas como era su deber. Si estas luchas hubieran sido organizadas por la COB y las principales direcciones con Evo y el MAS a la cabeza,  el poder pudo haber sido alcanzado. Lo que faltó fue organización y centralización y desde luego una dirección de combate.

El 12-13 el gobierno de Goni que había nacido débil, y que tras las negociaciones a su favor logradas con los cocaleros que puso término a los bloqueos de enero, se sintió con autoridad para imponer el “impuestazo”, fue derrotado por la acción de las masas. El impuestazo era una pieza clave del presupuesto general de la nación, preparado muy al gusto de los planes de FMI al servicio del pago de la deuda externa y de las transnacionales. Al derrotarlo, las masas derrotaron al gobierno y su plan, hirieron de muerte también a  todo el plan de recolonización que ya venía siendo muy combatido desde hace dos años.

El gobierno profundizó así su debilidad y entró  en grave crisis. En lugar de atacar a las masas, dio marcha atrás en sus planes de ajustes fiscales, después de retirar el impuestazo, se vio obligado a reducir el aparato de estado suprimiendo ministerios, intentó supervisar a las capitalizadas y el plan de la venta del gas quedó en suspenso; de hecho su plan de salida por Chile está prácticamente derrotado, ahora dice que será sometido a consulta popular. Por meses no pudo hacer nada al interior de la policía, sólo recientemente sancionó al Mayor Vargas sacándolo de esa institución, pero sin lograr estabilizar la situación. El gobierno estuvo y en cierto sentido está virtualmente  semiparalizado. Hay una trabazón en la aplicación de sus planes. Diversos sectores se oponen a una y otras medidas, no ha podido pasar el aumento de la tasa de embarque en el aeropuerto por oposición del empresariado del turismo, pero incluso el empresariado nacional está en contra del proyecto de nuevo código tributario al cual califican de punitivo a favor del contrabando y no reactivador, en el Parlamento se traban la aprobación de un conjunto leyes que incluyen  las llamadas de reactivación y el famoso “perdonazo” a favor de grandes empresas y su socio Fernández. Han crecido los desacuerdos y fisuras  incluso entre sus propias filas y en la coalición gubernamental con el MIR. El llamado riesgo país ha crecido y en suma las dificultades para gobernar también.

Creemos que tras febrero la etapa revolucionaria en su conjunto se ha profundizado en sus elementos objetivos. No hay reactivación de la economía o en el mejor de los casos una modesta reanimación que no se expresa en los salarios que siguen siendo de hambre y menos en el desempleo en crecimiento. Falta de solución a las demandas más elementales de las masas trabajadoras. Mayor debilidad del gobierno que le impide aplicar a fondo una plan de mayor ajuste dada la fuerte lucha de las masas, fortalecimiento objetivo de los trabajadores del campo y la ciudad que mantiene a raya cualquier aplicación de mayores medidas de sacrificio a las masas, de hecho las masas conservan la ofensiva y se mantiene la crisis al interior de  las fuerzas policiales y las Fuerzas Armadas.

El factor que relativiza este proceso, es indudablemente el rol de las direcciones mayoritarias las que, tregua de por medio, aplican  su política de “defensa de la democracia” y de sostener al gobierno hasta el 2007, pasando por la municipales del 2004.

 

VI.- EL REGIMEN Y EL ESTADO HAN PROFUNDIZADO SU CRISIS

El régimen democrático burgués colonial ha salido también más cuestionado tras el 12-13. El parlamento que ya venía mal visto por importantes sectores, es ahora más cuestionado debido a su inoperancia y a la lentitud para dar alguna ley, menos alguna que favorezca a los trabajadores. Las disputas entre los miembros de la coalición, así como al interior del MNR hacen que este organismo haya perdido más credibilidad que antes. La crisis en el poder judicial que es crónica debido a la corrupción en sus filas, también ha cobrado nuevas magulladuras. El descrédito en esta institución se desarrolla. Un aspecto de este fenómeno es el hecho de que Bolivia está a la cabeza de los ajusticiamientos por “mano propia” en el mundo, dado que amplios sectores no  creen en la justicia oficial.

Aparentemente la crisis en Bolivia se reduciría al problema del gobierno y, en parte, del régimen; sin embargo, la crisis alcanza al propio Estado. Los dos pilares del Estado: El Ejército y la Policía están atravesados por una seria crisis, a tal punto que estas dos instituciones se agarraron a balazo limpio el 12-13. Si bien el Ejército salvó al gobierno en esas luchas ya que defendió “el sistema democrático” enfrentándose a la Policía, sin embargo dentro del mismo Ejército se incuba una fuerte crisis no sólo por las desigualdades económicas entre los mandos y los sectores de base y la  tropa, por los abusos que se cometen contra estos últimos, sino por la corrupción campante entre los altos mandos y también por la emergencia entre las filas de  sectores de la oficialidad media que cuestionan la entrega de los recursos energéticos como el gas a manos extranjeras.  Esto último se expresó con la insubordinación del Coronel Ugarte después de febrero y la declaración conjunta que realizó con el Mayor Vargas en defensa de reivindicaciones nacionales. El Coronel Ugarte al parecer no sólo expresa a su persona sino a un sector al interior del Ejército.

De hecho la mayor crisis se instala en la Policía, la misma que aún no está completamente controlada. Esa crisis se volvió a agudizar con las declaraciones de la OEA culpándola a ésta de los hechos de febrero, la misma que desató intentos de nuevos motines y la huelga de hambre de un capitán y un sargento. A pesar de los intentos por dar una salida a esta crisis, incluso con ayuda del gobierno de España, no se vislumbra que esta crisis haya sido superada. En el marco de una mayor crisis social, del Estado y del gobierno es muy difícil que se la pueda lograr a menos que  se aseste una derrota a todo el proceso en curso, la cual aún está por verse.

 

VII.- EL MOVIMIENTO OBRERO, CAMPESINO Y POPULAR SE HA FORTALECIDO

Como hemos dicho la insurrección de febrero fue obra centralmente de las masas trabajadoras y de sectores de la juventud, donde el motín policial fue el detonante que abrió las puertas a la rebelión. Las masas irrumpieron rebasando a sus direcciones. La dirección colaboracionista de la COB había declarado un Paro Nacional, pero de hecho las masas ya habían asumido en la práctica esa medida y, más que eso, habían decido asediar el poder. Esa dirección en realidad  con eso sólo hizo  un gesto y se colocó  a la cola de la acción independiente de las masas. Fueron, sin embargo, sus bases más importantes, en la Paz, y las CODs departamentales las que protagonizaron las jornadas de movilización más importantes, donde hay que destacar los  trabajadores ocupados y desocupados y la juventud de El Alto. Fueron estas movilizaciones las que derrotaron al impuestazo y al gobierno y no solamente el motín policial. Las masas trabajadoras y de la juventud, se han adjudicado una nueva victoria contra el gobierno hiriéndolo de muerte, victoria esta vez la más clara y contundente realizada en la acción directa  a nivel nacional. Es la victoria política más importante en lo que va del ascenso. Es superior a la alcanzada regionalmente el 2000 en Cochabamba y, desde luego, superior a las expresadas electoralmente el 30 de junio. Entonces la conclusión categórica que se impone es que el conjunto de las masas trabajadoras del campo y de la ciudad, con esta contundente victoria política, se fortalece y se coloca en mejores condiciones para encarar las luchas que se vienen.

Las direcciones mayoritarias y algunos analistas sostienen  que no hay tal fortalecimiento porque la COB aún se mantiene en crisis. Este es un análisis equivocado debido a que deja de lado un aspecto central, que consiste en no ver que quienes derrotaron al gobierno fueron las bases movilizadas de la COB, para deslizarse a las tesis del gobierno que sostiene que el 12-13 fue sólo un motín policial y vandalismo por falta de policía. Nosotros sostenemos que no fueron gente extraña a la COB los que se movilizaron, sino sus bases, sobre todo en las ciudades principales. Lo que ocurre es que esas luchas no se han expresado directamente en organización y menos aún en la reorganización revolucionaria de la COB. Esta es una debilidad del ascenso. Pero, no es totalmente cierto que  no ha impactado en la situación de la COB, ya que después de febrero, la dirección más derechista de Saturnino Mallku se ha debilitado al punto de haber sido defenestrado, para jugar un rol más decisivo las corrientes de oposición como el bloque antineoliberal que viene de fortalecerse en los fabriles y los mineros. Es decir se ha desarrollado el proceso de reorganización más hacia la izquierda, aunque no haya surgido aún una corriente clasista consecuente que es otro aspecto débil del proceso. Pero se ha abierto la derrota de los sectores más derechistas y se ha abierto la posibilidad de una recuperación clasista de la COB. (…)

Las direcciones reformistas ocultan u opacan este resultado colosal, siguen considerando que aún las masas están a la defensiva. Esto se revela incluso en sus slogans defensivos, como si viviéramos hace 10 años en pleno auge del llamado neoliberalismo y la derrota. Lo hacen no por ignorancia sino por que tratan de minimizar las conquistas que lograron las masas, donde ellas más de las veces no estuvieron a la cabeza, con el fin de imponer su política de sostener al gobierno so pretexto de “defensa de la democracia”

En este marco el surgimiento del llamado Estado Mayor del Pueblo, organismo creado principalmente por el MAS tras los bloqueos de enero, no constituye una alternativa de centralización, ya que es un  ente que no sólo pretende sustituir a la COB, ante la incapacidad de esa dirección de recuperar a este organismo, sino  que no sirvió ni tan siquiera  para centralizar e impulsar las luchas de los cocaleros. Antes bien fue un instrumento para negociar con el gobierno una nueva tregua, la de las siete mesas de diálogo. No por nada ese llamado Estado Mayor no jugó ningún rol centralizador y de combate alternativo en la insurrección de febrero. Lo que está planteado después de febrero no es la creación artificial de nuevos organismos de centralización, sino la recuperación clasista y de combate de la COB para que juegue su rol tradicional en este nuevo ascenso. Y el denominado Estado Mayor del Pueblo en vez de dividir esta llamado a impulsar esa tarea.

 

VIII.- LAS DIRECCIONES GIRAN MÁS A LA DERECHA. DEFIENDEN AL RÉGIMEN Y AL GOBIERNO. LA POLÍTICA DEL MAS.

Cuanto más revolucionaria se vuelve la etapa desde el punto de vista de las condiciones objetivas, las actuales direcciones se vuelven más contrarrevolucionarias. Tal la situación de las direcciones del  MAS la segunda fuerza política del país, el MIP y de la COB. En enero y febrero se dieron las mejores condiciones en lo que va de la etapa de ascenso, para echar al gobierno de Goni. En enero el gobierno tambaleó con los bloqueos cocaleros y de otros sectores y en febrero se produjo la insurrección que lo derrotó  y lo puso al borde de su caída, pero la dirección del MAS con Evo a la cabeza, no sólo negoció a favor de una nueva tregua los bloqueos cocaleros de enero, sino que al ser sorprendidos por la insurrección de febrero que echó por los suelos esa tregua, no hizo nada para darle dirección de combate a esas movilizaciones, salvándole así al gobierno de una inminente caída.

De la dirección de la COB se sabe de sobra que viene de aplicar una política de apoyo a los gobiernos de turno y en febrero ratificó esa política al dejar pasar esa oportunidad con gestos,  pero sin la mínima posibilidad de organizar y centralizar las luchas dada su falta de autoridad para alguna convocatoria de masas.

Pero, muchos esperaban que el MAS, que el 30 de junio había recibido un respaldo masivo del campo y la ciudad, jugara un rol de acuerdo al mandato de lucha que le había dado esas mismas masas. Sin embargo, como casi solitariamente habíamos afirmado ya en junio del 2002, la dirección del MAS se había propuesto sostener al gobierno hasta el 2007 y recurrir a las movilizaciones sólo como instrumento de presión para conservar una cómoda condición “opositora”. Donde una vez más quedó explicitada esa política   fue cuando el  Embajador de los EEUU urgido de sacar del aislamiento y el ostracismo al  gobierno de Goni después de su derrota, le increpó al MAS estar urdiendo un golpe de estado para abril de este año. El MAS por boca de Filemón Escóbar, pero luego por Evo mismo y toda la plana dirigencial, se encargó de desmentir al Embajador, argumentando que ese partido no estaba  por un golpe, que en todo caso el golpe lo estaba preparando el imperialismo, que  estaba  por “la defensa de la democracia” y que sólo sacaría al gobierno con la papeleta electoral el 2007. El embajador había logrado su objetivo de hacer confesar al MAS su profesión de fe en defensa de la democracia, en una situación de grave peligro para su gobierno y su régimen colonial. A confesión de parte relevo de pruebas.  Nosotros consideramos que se ha confirmado completamente la caracterización  que en su momento hicimos de esta dirección. No es entonces de extrañar que en los momentos decisivos de las luchas juegue a apagar el incendio para salvar “la democracia” y al gobierno.

Filemón Escobar desarrolló en esta línea, la política del Ayni, de la colaboración, nada menos que después de febrero; sostuvo sin vergüenza alguna que si se produjeran nuevas movilizaciones el gobierno caería, que por consiguiente lo que había que hacer para defender la democracia,  es  un pacto social de gobernabilidad. Aunque no toda la dirigencia del MAS tomó al pie de la letra las tesis de Escóbar, sin embargo, sí practican el contenido de las mismas, porque la política de sostener al gobierno hasta el 2007 dentro de la estrategia electoralista, significa que han acordado un pacto social de hecho con el gobierno para sostenerlo hasta esa fecha. Esta política se expresa en mantenerse en el parlamento como una simple “oposición a su majestad” y del dialogo permanente a favor de las treguas. No firman un pacto social de derecho debido a las fuertes presiones de las masas en contra de ese acuerdo.

Ese pacto de gobernabilidad pretende justificarse, además, bajo la consideración oportunita sustentada por Escobar, en el sentido de que estando supuestamente en peligro la democracia por un golpe  de  derecha, del imperialismo, no habría que repetir el “error” del 85,  cuando al impulsar la movilización se habría provocado la derrota de los trabajadores en manos de la derecha. Pero Filemón es incapaz de ver, dada su política colaboracionista y de capitulación completa al gobierno y al imperialismo, que tanto el 85 como hoy lo que estuvo y está planteado no es la defensa de la democracia, sino el reemplazo de ese régimen burgués y del gobierno por el gobierno de los trabajadores. Es incapaz de ver, que efectivamente la democracia burguesa y el gobierno están en peligro hoy, pero no  por la inminencia de un golpe de derecha, sino sobre todo y ante todo por la movilización de las masas que busca una salida de clase a sus miserias. La dirección del MAS junto a las demás direcciones defienden a la democracia y al gobierno en contra de esta salida de clase que está planteada hoy, bajo mil pretextos capituladores.

Y últimamente en el Congreso de las federaciones de cocaleros se ha ratificado esta línea colaboracionista que busca condicionar y subordinar todas las luchas a la política electoral del 2004, a las elecciones municipales, donde piensa el MAS avanzar en el copamiento de los llamados “espacios de poder”. Ya antes en la reunión del llamado Estado Mayor Filemón con todo descaro había delineado “protestas”, y huelgas de hambre incluyendo a los parlamentarios, no con el fin de impulsar la movilización consecuente de las masas, sino con cálculos electorales hacia las elecciones municipales.

Esta política del MAS como de toda dirección burocrática pequeño burguesa, contrarrevolucionaria, que son un obstáculo absoluto para la construcción del partido revolucionario, tiene una base de clase. En el caso del MAS su base  de clase  se asienta en la situación objetiva de los campesinos cocaleros, pequeños propietarios,  a quienes representa. En este proceso no podía dejar de crecer un descontento de importantes sectores con la política del MAS y también el descontento en sus bases que sin embargo no llega aún a la ruptura, pero a diferencia de junio del año pasado se está produciendo un relativo debilitamiento del MAS ante los ojos de las masas y ante sectores de sus propia base. Pero, de esta apreciación no podemos concluir que ya el MAS ha dejado de ser la dirección o el referente político principal de las masas, pues aún conserva esa condición aunque un tanto cuestionado. No es un incidente que haya ganado recientemente la dirección de la CSUTCB, desplazando al MIP.

Del MIP no podemos decir algo diferente, salvo que en esta línea de capitulación está  más a la derecha del MAS. Recientemente ha sufrido una división importante. Parece que en su riña por merecer el apoyo o el reconocimiento de un sector  del  gobierno (se habla de una aproximación del Mallku al MIR) ha entrado en descomposición. Y recientemente ha perdido la dirección de la CSUTCB a favor del MAS.

Por otra parte, creemos que el POR forma parte de la burocracia reformista de las direcciones que predominan hoy en el movimiento obrero y popular. Su política cuyo eje es la “dictadura del proletariado” en abstracto en todo momento y lugar, es en el fondo ultra oportunista. Con eso en realidad no sólo le capitula al gobierno, sino también a las direcciones mayoritarias. A éstas les deja con las manos libres ya que no tiene una política de emplazamiento sino de denuncia verbal y de abstención en la práctica. Como “la dictadura del proletariado” sólo la pueden hacer ellos, y como no lo pueden hacer ahora, su política es de denuncia abstracta del capitalismo, pero economicismo puro en relación al gobierno. Fue así como encaró la huelga de los maestros, donde en momentos en que el gobierno estuvo más debilitado que nunca, la huelga tuvo como eje el aumento salarial, y no el  ¡Fuera Goni!, menos ni una palabra sobre la deuda externa, por ejemplo,  y a lo sumo el aumento salarial se daría recortando las dietas de los parlamentarios. En el sector estudiantil sirve de comparsa a los agentes del gobierno avalando sus congresos y eventos de legitimación con métodos burocráticos.

(…)

IX.- LA OPOSICIÓN BURGUESA

El único partido importante de la burguesía que no entró a formar parte del gobierno fue el NFR de Manfred Reyes Villa, esta condición lo ha ubicado como un partido de la oposición burguesa. Desde esta ubicación le disputa al MAS la oposición al gobierno. Sin distinguirse de los planes centrales del gobierno, con los que esta de acuerdo, basa su oposición en cuestiones ligados a la reactivación de los empresarios nacionales, a la corrupción, los plus, donde contradictoriamente también participaron, la reforma de la CPE, el reclamo aunque timorato de Constituyente, etc.

Ante el descrédito de los partidos mayores de la burguesía como el MNR y el MIR, se plantea como una alternativa de recambio. Hasta el momento esa es una posibilidad, aunque no se haya colocado claramente en ese perfil. Dada la política colaboracionista del MAS el NFR ocupa un cierto espacio de “oposición”, aunque se vuelve a decir como a fines del año pasado que este partido estaría por llegar a un acuerdo para formar parte del gobierno, lo que terminaría por anular la posibilidad de un recambio burgués.

 

X.-  LA POLÍTICA DE LA BURGUESÍA: PACTO SOCIAL

Hemos dicho que el gobierno ha sido derrotado, que ha quedado semiparalizado. Pero no se da por vencido, trata por todos los medios de recuperar terreno, busca tomar la iniciativa política. Incluso trata de endurecer su política en particular respecto a los cocaleros dando continuidad con  la erradicación de la hoja a pesar de que luego de febrero dijo que cambiaría de política. Incluso Goni se dio el lujo de declarar que defendería a su gobierno con las armas, declaración rechazada desde distintos ángulos. ¿De dónde saca  fuerzas para esto? Indudablemente de la política de las direcciones. El imperialismo y el gobierno saben que cuentan con la colaboración de las direcciones para continuar gobernado, incluso para intentar volver a nuevos ajustes recolonizadores. Como hemos registrado arriba, así se lo manifestaron categóricamente la dirección del MAS.  Pero el gran problema que está enfrentado es la lucha cotidiana y permanente de las masas que no están dispuestas a darle tregua. Movilizaciones de maestros, padres de familia, gremiales, estudiantes, jubilados, mineros cooperativistas, cocaleros, de los sin tierra; de departamentos, provincias  y regiones con bloqueos de caminos, etc. son el tema de fondo cotidiano en el país. Entran unos y salen otros al torrente de luchas sin obtener soluciones de fondo, salvo migajas y promesas que después son incumplidas, lo que a su vez provocan nuevas movilizaciones. A pesar del pacto de hecho de la direcciones, el país no se ha pacificado, se ha vuelto más ingobernable, sobre todo, después de febrero. Incluso, como hemos dicho, la burguesía muestra su descontento por la ausencia de medidas efectivas y rápidas para la recuperación económica, además de la desatención de las regiones que como el caso de Santa Cruz, recrudece su amenaza de separación o autonomía.

Es indudable que en una situación como ésta la preocupación central del  imperialismo y el gobierno es orquestar una salida. El golpe es una de ellas, desde luego que ganas no les faltan. Pero esta salida a pesar de que cuenta con el marco de la guerra total de Bush contra los pueblos, no es la más viable, de momento, en América Latina dado el ascenso de las masas y dado a que en Bolivia el ascenso se combina con la debilidad y la crisis de las fuerzas policiales y militares. En general, en América Latina la política de la reacción democrática y de los frentes populares es la que mayor resultados le esta dando al imperialismo para capear el temporal de su crisis y del ascenso. Entonces la política central, sin descartar la primera en situaciones ya muy extremas, es en estos momentos la del Pacto Social de derecho, es decir un acuerdo de gobernabilidad expresamente firmado por todos sus componentes, no sólo de hecho que ya la tiene con las direcciones, sino con las organizaciones sindicales, sociales, y regiones, buscando que intervengan  en este intento a las direcciones. Pacto que le permita gobernar con tranquilidad y encaminar  la situación hacia la salida electoral del 2004 y 2007. Esa tarea se la han asignado a la Iglesia y a la institución de los Derechos Humanos y está en curso su realización. Al llamado de la Iglesia ya se han prestado especialmente Evo Morales. Por ahora parece ser, pues, que ésta será la mejor vía para sostenerse en el poder, aunque está por ver si la dura realidad de las luchas se lo permitirá. Un pacto social que se combina con represiones a las movilizaciones.

(…)

XII.- PERSPECTIVAS. EL PROBLEMA DEL PODER ESTA MÁS PLANTEADO QUE NUNCA.

En primer lugar tenemos que afirmar que pese a la los intentos de la burguesía y del gobierno por pacificar el país vía el pacto social combinada con represión, pese a los esfuerzos de las direcciones para enchalecar a las luchas en el marco de  su estrategia electoral hacia el 2007, está planteada objetivamente una dinámica de enfrentamientos. Ya hemos visto que febrero vino a pesar de la tregua de seis meses que le concedieron las direcciones, febrero se impuso a la tregua desbordando a las direcciones. ¿Y esto por que?, porque en el país después de casi dos décadas de neoliberalismo devastador, ninguna reivindicación de los trabajadores y de la juventud ha sido atendida, ni es posible que sea atendida por el gobierno dada su política neoliberal. El hambre, la desocupación, la miseria crecen, las masas se ven precisadas salir a las luchas, con las direcciones, sin la direcciones o contra las direcciones. Es lo que ha sucedido en Enero-Febrero, pero también después de esos meses y casi cotidianamente. El gobierno precisa continuar aplicando sus planes, precisa retomar la ofensiva, necesita  vender el gas de acuerdo a sus compromisos con el imperialismo, requiere cerrar el descomunal déficit fiscal que  ha aumentado este año (de 8.5 a 9.6) con mayores ajustes para cumplir con los planes del FMI. Necesita redoblar el torniquete de la superexplotación para salir de su crisis. Requiere firmar el ALCA,  etc. Las masas por su lado requieren soluciones al hambre, el desempleo, al derecho a la tierra, etc., y con ese objetivo vuelven una y otra vez a las luchas. Y, lo mas importante, no están derrotadas ni cansadas, sino que vienen de asestar una de las más contundentes derrotas al gobierno y su plan. Las masas tienen la iniciativa política hasta el momento. No se ha dado todavía ningún retroceso. Sus victorias están frescas. Es más, en la mayoría de las movilizaciones sectoriales adquieren victorias relativas (reposición de despedidos, créditos, aumentos aunque miserables, etc.). Entonces la dinámica de enfrentamientos no es una cosa del porvenir  sino de actualidad. Está entonces planteado una y otra vez  nuevas movilizaciones con bloqueo nacional, nuevas insurrecciones tipo febrero. Y en este contexto está planteado el problema del poder con más fuerza que antes. Lo está a pesar de las direcciones colaboracionistas; está planteado objetivamente, como lo estuvo en varias ocasiones anteriormente y lo estuvo así en febrero. En esta dinámica va estar en cuestión una vez más la permanencia del gobierno ya derrotado, su caída, y la necesidad de su reemplazo por el gobierno de los trabajadores. Esa es la dinámica central de la lucha de clases en el país, con los altibajos naturales, con sus giros bruscos de una situación de aparente tranquilidad a una de abierta confrontación en las calles.

Pero, indudablemente no hay que desdeñar el rol de las direcciones colaboracionistas. Ese rol hará que esta dinámica sea contrarrestada por la política de esas direcciones, que tratara por todos los medios de lograr la tregua y desviar el proceso hacia las salidas electorales, municipales primero y generales después. Sin embargo, la dinámica no va en sentido de una tregua social a largo plazo, aunque es probable que sea desviada y los procesos electorales se cumplan. Pero, aún así, los procesos electorales van estar atravesados por la crisis. Creemos que  las confrontaciones de clase en el país, el nuevo ascenso después de 15 años de neoliberalismo, ha llegado a un punto en que están planteadas dos alternativas. O una nueva derrota de las masas vía contrarrevolucionaria o reaccionaria o una victoria vía una salida obrera campesina y popular.

Para capear el temporal del ascenso la burguesía baraja  ya sea el golpe o preferidamente como está sucediendo en América Latina la reacción democrática que da origen a frentes populares (Lula, Gutiérrez) o a gobiernos con gestos populistas tipo Kichner en Argentina, todos pro imperialistas. En Bolivia ante el descrédito de los partidos burgueses como el MNR y MIR y si ese descrédito se profundizara, tiene una posibilidad de recambio burgués en el NFR, pero, si no fuera esa posibilidad está planteada el frente popular con Evo Morales y el MAS. Trabajan en ese sentido. La otra vía es que el ascenso desborde esa perspectiva y obliguen a las direcciones ir mas lejos de lo que quisieran. Nosotros batallamos por una salida revolucionaria obrera y campesina a la crisis, por el poder de los trabajadores.

 

XIII.- NUESTRA POLÍTICA

 

Para precisar nuestra política nosotros tenemos que determinar cual es la tarea central del movimiento obrero y popular en la etapa abierta. Nosotros creemos que después  del 12-13  la tarea central del movimiento obrero, campesino y popular es continuar con la tarea que febrero empezó, es decir acabar con el gobierno de Goni y el FMI y tomar el poder con sus organizaciones de clase, la COB, la CSUTCB, etc. Hay que acabar con este gobierno y todo su plan recolonizador en crisis. Esta no es una aspiración de deseos sino una tarea que se desprende directamente de la situación creada  y posible de realizarla, porque es un gobierno derrotado ya por la movilización de las masas realizada en febrero. Falta darle el puntillazo final. Por eso es un crimen que las direcciones les dé el respiro y el aliento que  necesita con su política electoral hacia el 2007. Para nosotros, la formulación central que resume esta tarea es: Acabar con este gobierno ahora y reemplazarlo por el gobierno de los trabajadores. Esa formulación la expresamos en la consiga: ¡FUERA CONI Y EL FMI! O ligándola a la lucha contra el ALCA, ¡FUERA GONI, EL ALCA Y EL FMI!. ¡ HAY QUE ECHARLO AHORA! (…)

Ahora bien, para llevar adelante este objetivo central, la otra tarea fundamental es organizar a las masas, desarrollar los organismos de lucha. En este proceso hay la contradicción entre las movilizaciones que incluso derrotan al gobierno y la falta de organización que canalice esas movilizaciones y las centralice. Por eso nosotros al tiempo de plantear como tarea eje impulsar la autoorganización de las masas, el desarrollo de sus órganos de lucha, propusimos la necesidad de superar esa contradicción con la organización de un Encuentro de las organizaciones obreras, campesinas y populares para discutir ahí la situación del país y aprobar un programa y un plan de lucha. Creemos que esta tarea político-organizativa es explosiva y ahora más urgente  que nunca, porque permite canalizar organizativamente las luchas y las formas embrionarias de organización que éstas crean; no por nada es evitada por las direcciones, y se resume en la consigna: ¡POR UN ENCUENTRO DE LAS ORGANIZACIONES OBRERAS CAMPESINAS Y POPULARES ( COB, CSUTCB, MAGISTERIO, etc.,) QUE DISCUTA LA GRAVE SITUACIÓN PRESENTE Y APRUEBE UN PROGRAMA DE CLASE Y UN PLAN DE LUCHA PARA ACABAR CON EL GOBIERNO Y REEMPLAZARLO POR EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES!  Esta es una fórmula general que la planteamos hace casi un año y es más válida todavía después del 12-13, sólo que ahora puede ser planteada mediante otra más concreta de acuerdo a la situación surgida después de febrero. Esa consigna la planteamos cuando la COB aún se encontraba debilitada, pero ahora después de febrero, que  ha vuelto a cobrar protagonismo y no es casual, ya que obedece a  que sus bases vienen de derrotar al gobierno y está no sólo en el  centro de la discusión en el movimiento obrero, sino que al calor de este debate, está convocado el Congreso Nacional tras derrotar las maniobras del sector dirigente más derechista, el planteo dirigido a este organismo es mas directo. Nosotros a diferencia de los reformistas tenemos que reivindicar a la COB para que vuelva a jugar el rol centralizador de los trabajadores y el pueblo que tradicionalmente ha cumplido, tenemos que bregar por dotarle de una dirección clasista y de combate. Por eso, nuestra consigna político-organizativa para impulsar esta tarea, ahora que está convocado el Congreso de la COB es: ¡ POR UN CONGRESO DE BASES DE LA COB QUE APRUEBE ACABAR CON EL GOBIERNO Y REEMPLAZARLO POR EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES! !POR UNA NUEVA DIRECCION CLASISTA Y DE COMBATE!.

No puede ser un Congreso más, sino uno que responda a la tarea central del movimiento obrero campesino y popular en la hora actual. Un congreso que apruebe acabar con el gobierno mediante la movilización de las masas, un programa de clase y un plan económico obrero y popular cuyos ejes sean romper con el FMI, anular el decreto 21060 y la 1008, no pagar la deuda externa, rechazar el ALCA, recuperar el gas y el petróleo y las capitalizadas para ponerlos al servicio de los trabajadores y bajo su control, y un Plan de Lucha para ejecutar esos objetivos, teniendo como centro la Huelga General con bloqueos y la preparación de la Autodefensa Armada de las masas. (…)

Nuestra consigna de gobierno: Gobierno de Evo con la COB, la CSUTCB, etc., sigue vigente, pues se encuadra dentro de la política  de Encuentro o congreso de la COB que apruebe acabar con el gobierno y asumir el poder. Podemos formularla diciendo que la COB asuma el gobierno con Evo y otros dirigentes obreros a la cabeza. Son variantes de la misma formula general según la situación lo plantee. También si la  COB después de ese Congreso protagoniza las movilizaciones centrales podemos retomar la antigua consiga de  Gobierno de la COB o todo el poder a la COB, etc.

Aquí debemos ratificar que en este marco, siempre estamos por la unificación y centralización de las luchas, por el Paro nacional con bloqueos hacia la huelga general, etc. conforme hemos venido aplicando en  anteriores oportunidades.

Estas son las exigencias centrales que  debemos plantear a las direcciones empezando por el MAS y Evo, que ahora dirige también a la CSUTCB, a las direcciones de los mineros, fabriles, etc., y al POR. (…) Son las exigencias  que presiden nuestra política hacia las direcciones, pero en ese marco debemos denunciar y decir: no al pacto social  de hecho ni de derecho, ningún acuerdo nacional con la burguesía, no más treguas que salvan al gobierno. Debemos denunciar el pacto de hecho vía el parlamento que practica el MAS y el MIP, denunciar la política traidora del ayni de Filemón Escobar y de la dirección del MAS. Denunciar también el pacto de hecho de las demás organizaciones como el POR, el PC etc.  Contra el Reencuentro social que vienen impulsando la Iglesia y los derechos humanos para salvar al régimen y al gobierno, debemos plantear el Encuentro de los trabajadores y el Congreso de la COB para acabar con este gobierno y reemplazarlo por el de los trabajadores.

En este marco hay un debate que debemos emprender y que tiene que ver con el carácter de la salida a la crisis del país que la situación demanda. De suyo se comprende que al formular nuestra política, nosotros nos oponemos radicalmente a al planteo de salida democrático burguesa a la situación que es defendida por  las direcciones. Esa es la pelea central con el MAS cuya estrategia es “la defensa de la democracia” y el cumplimiento religioso de los plazos electorales y en este marco el reclamo de Constituyente. Para nosotros la salida a la crisis hoy día, no después, sino hoy día y no por una cuestión de programa solamente, sino porque la realidad lo ha planteado objetivamente, es obrera, campesina y popular, es decir una salida insurreccional, en la vía del 12-13, de clase para el país. La salida no es la renuncia de algunos ministros o la renuncia de Goni para que lo reemplace el vice o la presidenta del Congreso que son salidas reformistas y dentro del régimen. La salida es como lo hemos fundamentado, organizar la movilización de las masas para continuar la tarea que febrero ha empezado: terminar con el gobierno de Goni y el FMI y reemplazarlo por el gobierno de los trabajadores del campo y la ciudad.  En este marco todas las reivindicaciones democráticas posibles, pero en este marco central. Para nosotros esa es la tarea central del movimiento obrero campesino y popular como hemos dicho. Nosotros no planteamos entonces como salida el reclamo de Constituyente que es una salida democrático burguesa, sino el de Encuentro de los trabajadores, congreso de la COB para organizar la lucha por acabar con el gobierno y disputar el poder vía movilización insurreccional de las masas.

CC del MST.

La Paz, julio de 2003.

 


 

Tras la insurrección del 12 y 13 de febrero, el gobierno de Sánchez de Lozada estaba herido de muerte. El congreso de la COB debía preparar al proletariado para el proceso revolucionario. La tesis de la mayoría, presentada por el Partido Comunista, orientaba al proletariado hacia una línea defensiva, derrotista, ignorando por completo el nuevo proceso de ascenso revolucionario. La tesis de la minoría, presentada por nuestro partido, postulaba que las condiciones para para acabar con el gobierno de Goni y su megacoalición estaban dadas y se debía organizar a la COB para esta tarea.

Reproducimos las tesis del MST de Julio de 2003 presentadas al Congreso de la COB.

 

TESIS PARA EL XIII CONGRESO DE LA COB

 

POR UNA COB UNITARIA, CLASISTA Y DE COMBATE, PARA PELEAR POR EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES.

¡ACABAR CON EL GOBIERNO DE GONI – PAZ ZAMORA Y EL FMI!

PROPUESTA DE DOCUMENTO POLÍTICO AL  XIII CONGRESO ORDINARIO DE LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA

(PRESENTADO POR EL MOVIMIENTO SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES- MST)

PRESENTACION:

 

Desde aquel inconcluso congreso convocado en la ciudad de El Alto, en enero del 2000, pasando por los congresos burocráticos y camarilleros primero en Potosí y finalmente en Sucre, que montaron las direcciones transitorias manejadas por los agentes del gobierno, nuestra gloriosa Central Obrera Boliviana, fue hundida en una parálisis y crisis que amenazaba con su destrucción, objetivo perseguido por los gobiernos de turno y el imperialismo.

Durante ese tiempo, dichos agentes  y de los partidos burgueses encaramados en la dirección, se esforzaron en impedir que la COB cumpla su rol de centralización y unificación de las masas trabajadoras en las distintas luchas. De tal forma que en medio de un formidable ascenso desde abril del 2000 hasta los recientes acontecimientos de febrero de este año, la COB estuvo prácticamente ausente.

Sin embargo y a pesar del rol nefasto de la dirección progobiernista, las bases de la COB salieron a la lucha, arrancaron victorias y pusieron contra las cuerdas a los gobiernos amenazándolos con derribarlos. La movilización de las bases fue también la que finalmente y, sobre todo después del 12-13, abrió el camino para derrotar  a la dirección colaboracionista más derechista al punto de   replegar  a Saturnino  Mallku.

El actual congreso, reviste una importancia trascendental para el movimiento obrero campesino y popular de Bolivia. Pues se da en un contexto continental y nacional radicalmente distinto a cualquier otro congreso de esta última década. Una situación continental y nacional de un fuerte ascenso de las luchas de los trabajadores en el cual se plantea la posibilidad de derrotar las políticas recolonizadoras del imperialismo y sus gobiernos serviles.

En este marco,  está planteada la recuperación  de nuestra Central Obrera, derrotando a los agentes del gobierno en su interior,  para darle el  carácter de órgano de poder de los trabajadores. Demandamos a quienes como el bloque antineoliberal , el MAS, etc., hoy se aprestan a dirigir la COB a encausar  este objetivo y a los luchadores consecuentes a impulsar esta tarea en pos de lograr una autentica dirección  clasista y de combate.

 

I.- EL MARCO INTERNACIONAL

 

¡ FUERA TROPAS IMPERIALISTAS DE IRAK!

¡ NI YANQUIS NI ONU…   IRAK PARA LOS IRAQUÍES!

 

La situación mundial se caracteriza por un salto en  la ofensiva recolonizadora del imperialismo, por un lado, y la respuesta de las masas, por otro.

El imperialismo, acosado por la  recesión insoluble hasta el momento, la misma que se extiende a Europa,  y por el fracaso estrepitoso de sus políticas neoliberales a escala mundial; tras el 11 de septiembre, declaró una “guerra preventiva” contra los pueblos con el fin de profundizar su ofensiva recolonizadora y apropiarse de los recursos energéticos del planeta, so pretexto de combatir al terrorismo. Fue así que primero invadió Afganistán, al mismo tiempo que impulsó  la ofensiva en Oriente Medio contra la Intifada, y después contra viento y marea desató la invasión de Irak, además de apretar los mecanismos para la imposición del ALCA en América Latina. Por su parte, las masas trabajadoras y de la juventud no sólo no han cesado de luchar en los epicentros fundamentales de la lucha de clases como América Latina y el Oriente Medio, sino que contra la invasión a Irak, antes de que ésta se produjera y durante la misma, protagonizaron las más grandes y espectaculares movilizaciones contra la guerra, teniendo como vanguardia y como hecho nuevo de la situación actual, la emergencia de las masas de Europa,  en especial, de España, Italia, Inglaterra y Alemania, a las que se sumaron también importantes manifestaciones en los propios EEUU. Se ha producido así un salto importante en la conciencia antiimperialista a escala internacional.

Si bien, el imperialismo a pesar de enfrentar la  inesperada resistencia de las masas a la guerra, finalmente impuso una derrota a Irak, derrota,  sobre todo,  facilitada por la  política traidora de Saddam Hussein quien en lugar de armar al pueblo huyó tras la debacle de sus fuerzas armadas, la victoria  militar que logra, se da en el cuadro de un rechazo mundial sin precedentes a esa escalada guerrera. Pero además, la invasión a Irak, no sólo no ha logrado el apoyo que esperaban de la población irakí, sino que ha sucedido exactamente lo contrario. Hay un desarrollo de las protestas y acciones armadas contra las tropas invasoras. Existe el desarrollo de acciones tipo guerrilla y el fantasma de Vietnam ha vuelto a quitar el sueño de los yanquis. Especialmente la población chiíta encabeza movilizaciones exigiendo el retiro de las tropas invasoras para que la salida política quede en manos de los propios iraquíes. Y   esto se produce  en el marco de  una mayor desestabilización  del Oriente Medio, donde ha crecido también el odio no sólo al imperialismo, sino también a los gobiernos títeres, como lo demostraron no sólo las movilizaciones en plena guerra, sino también los atentados contra bienes imperialistas en Arabia Saudita y Marruecos. En Palestina la llamada hoja de ruta o el plan de Paz que  reconocería un seudo estado palestino, ideado a favor del sionismo israelí, encuentra dificultades dada la persistencia  de los sectores radicales de la Intifada.

En América Latina a pesar del retroceso de la revolución argentina, la cual no cambia la etapa revolucionaria en curso en ese país, sigue el ascenso revolucionario y las luchas contra las políticas recolonizadoras ya agotadas ante los ojos de las masas que la cuestionan con dureza  como  recientemente ocurren en Bolivia, Perú, Ecuador, etc. A pesar de su dura ofensiva el imperialismo y la derecha no ha sido capaz de derrotar a las masas en Venezuela, así como tampoco de cambiar el curso revolucionario en Colombia, amén de estar abierta  la perspectiva de un nuevo nivel del ascenso  en Brasil.

La situación mundial tras la guerra de Irak, muestra un nuevo nivel de la polarización entre la revolución y la contrarrevolución, una etapa revolucionaria donde está planteada la derrota de los planes del imperialismo, aunque relativizada por el rol de las direcciones reformistas.

 

II.- SITUACIÓN NACIONAL

 

  1. – BOLIVIA VIVE UNA ETAPA REVOLUCIONARIA

Durante los tres primeros años transcurridos del nuevo milenio, el país ha sido sacudido por  nuevos e importantes hechos protagonizados por trabajadores, campesinos, la juventud y sectores populares. En abril del 2000, el pueblo cochabambino logro expulsar a la transnacional Aguas del Tunari, en la denominada guerra del agua, esa misma fecha campesinos,  estudiantes, trabajadores junto a policías de base amotinados derrotaban el “Estado de Sitio” dictado por Banzer. Luego, sucesivas oleadas de luchas encabezadas por los cocaleros pusieron a ese gobierno al borde de su caída. En junio del 2002 un gran vuelco electoral hacia el MAS y el MIP cambió el mapa político del país. Pero, sin lugar a dudas las luchas insurreccionales del 12-13 de febrero del presente año que derrotaron al “impuestazo”  y la política del gobierno de Goni, se inscriben como la respuesta de combate más importante de las masas bolivianas.

¿Cómo explicar este nuevo panorama nacional? ¿Estos hechos cayeron del cielo?

La burguesía quiso explicar el 30 de junio como una jugada mal hecha del embajador norteamericano que habría favorecido al MAS, la OEA y tardíamente el Goni quiere explicar los hechos del llamado febrero negro como una simple insubordinación de la policía. Estas explicaciones tratan de ocultar la profunda crisis por la que atraviesan no sólo el gobierno y el  régimen, sino el Estado boliviano.

Todos esos hechos sólo se explican porque el país entró en una etapa de ascenso revolucionario más o menos desde la insurrección de Cochabamba en abril del 2000. Ya desde esa fecha el plan neoliberal había entrado en crisis total, la economía del país había entrado en recesión, existía el descontento en las fuerzas policiales que se insubordinaron por vez primera, los campesinos cocaleros primero y a la vanguardia, y luego los campesinos no cocaleros, así como los sectores de trabajadores urbanos iban entrando uno a uno al torrente de luchas por sus reivindicaciones y contra el gobierno y su  llamado plan neoliberal expresado en el 21060 y la 1008.

La relación de fuerzas entre las clases había cambiado. Después de 15 años de ofensiva burguesa imperialista en que se aplicó un fiero plan de ajuste tras la derrota de los mineros en l985, las masas trabajadoras con los cocaleros al frente, revirtieron la etapa de reacción anterior, se colocaron a la ofensiva contra el gobierno y el FMI. El hecho inicial  más trascendente y simbólico de este nuevo proceso fue la insurrección de Cochabamba que expulsó a la transnacional imperialista Aguas del Tunari golpeando duramente a todo el plan neoliberal, al régimen de la democracia colonial y al gobierno que lo venía aplicando. Desde entonces la iniciativa política pasó a manos de los trabajadores, la etapa en su conjunto se convirtió en revolucionaria, Las masas conquistan victorias políticas, tienen contra la pared a los gobiernos. La burguesía y el imperialismo no encuentran una salida de fondo para contrarrestar la situación. Surgió un gobierno más débil, el de Sánchez de Lozada, las masas trabajadoras se fortalecen, los partidos campesinos que estuvieron a la vanguardia de las luchas anteriores también se fortalecen y juegan roles protagónicos. El MAS representando a ese sector y apoyado electoralmente por la mayoría de los trabajadores del campo y la ciudad, se constituyó en la segunda fuerza política del país como resultado de esta nueva situación.

Es en este marco que  se producen los sucesos de febrero, tras los cuales se profundizan las características objetivas de la etapa revolucionaria. Las masas vienen de anotarse un nuevo triunfo, el gobierno es derrotado, la crisis del Estado y del régimen se agravan. Está planteado una vez más en Bolivia, después de casi dos décadas,  como una cuestión de actualidad, o una salida contrarrevolucionaria en sus diferentes variantes o una salida revolucionaria obrera y campesina.

 

  1. -ESTA PLANTEADO EL PROBLEMA DEL PODER

 

En correspondencia  con esta nueva situación, las luchas vienen planteando como una cuestión de actualidad el problema del poder político, es decir quien debe gobernar el país.

 

Este problema fue planteado en la práctica cuando el gobierno de Banzer estuvo, en abril y septiembre del 2000, al borde de la caída por la movilización de las masas, y a pesar que luego el gobierno de Tuto en colaboración con las direcciones mayoritarias, pudo momentáneamente desviar el ascenso de las luchas hacia la salida electoral, el cuestionamiento al poder volvió a ser expresado  también en las elecciones del 30 de junio del pasado año, cuando las masas colocaron a Evo Morales prácticamente en el  primer lugar, es decir, cuando en realidad si no hubiera sido por las maniobras leguleyas de la burguesía y del imperialismo, había ganado las elecciones.

La actual etapa, plantea la disputa del poder político para los trabajadores, como una cuestión presente y no para un futuro lejano. Los bloqueos de enero que tambalearon al gobierno, primero, y sobre todo, las luchas insurreccionales del 12-13 de febrero, después, demostraron con la contundencia de la terca realidad que el problema del poder está  planteado en toda su crudeza. Las movilizaciones del 12-13 pusieron al gobierno de Goni al borde de su caída, hubo una crisis  revolucionaria, se pudo tomar el poder.

Quienes a pesar de la evidencia de los hechos, persisten en considerar  que “las condiciones no están maduras” que,  “el poder no está a la vuelta de la esquina”, etc., y que las masas sólo deben resistir y esperar las elecciones del 2007, caen en posiciones que solo sirven para sostener al gobierno y al régimen de la democracia colonial en crisis completa. Por eso nosotros queremos reafirmar que este problema está planteado una vez más en el país en toda su dimensión, problema de cuya solución depende el destino de la clase trabajadora.

 

  1. – EL 12-13 DE FEBRERO SUCEDIÓ UNA INSURRECCIÓN DE MASAS.

 

“Convulsión. Dos días de asedio al poder… la protesta se instaló en la Plaza Murillo. Tras 20 años de democracia y 18 de ajustes económicos, las calles se desbordaron con hechos de muerte y destrucción. El país empieza a repensar su presente y su futuro”.

Así encabezaba un especial de uno de los periódicos burgueses más importantes de Bolivia un mes después de los sucesos de febrero. Efectivamente, fueron dos días de asedio al poder que conmovieron Bolivia. Y cuando el poder aparece en disputa por acción de las masas que desbordan las calles, lo que sucede no son simplemente unas movilizaciones de las tantas que acaecen  cotidianamente en Bolivia. Lo que realmente aconteció el 12-13 de febrero fue una insurrección de masas, de trabajadores ocupados, sectores medios, desocupados, de sectores de la juventud y hasta de los policías. Esta insurrección no fue preparada ni organizada, sino fue espontánea. Fue una reacción de combate contra el gobierno y su  pretensión  de imponer un nuevo ajuste a las masas trabajadoras con el fin de cumplir el mandato del FMI de equilibrar el déficit fiscal vía mayor saqueo de los bolsillos del pueblo trabajador. Pero, más que eso, fue una reacción contra todo el plan recolonizador, del cual dicho ajuste era solo una parte,  plan que se viene aplicando por años y fue la continuidad y el mayor golpe dado al mismo en dos años de combate.

El motín policial que surgió de una institución cuyos efectivos medios y de base iban a sufrir también el impacto de dicho ajuste y que viven descontentos  con los gobiernos desde por lo menos el año dos mil, sólo fue “la chispa que encendió la pradera”. Porque ese motín no se dio  en un clima de tranquilidad y paz social, sino en el cuadro  de descrédito del gobierno y un generalizado rechazo de las masas a éste. Se dio cuando sólo un mes atrás el gobierno había sido  vapuleado, por vez primera, por los bloqueos cocaleros  y por  luchas urbanas como las de los jubilados, con decenas de muertos y heridos. Se dio, en fin, en el contexto de un ascenso de las luchas obreras, campesinas y populares que empezó con fuerza el año dos mil. No es pues verdad, como  quiere hacer ver para ocultar su derrota, el gobierno y el imperialismo a través de la OEA, que el 12-13 sólo ocurrió un motín policial, sino una insurrección de masas que puso en cuestión el problema del poder, insurrección en la que participó a lado de los trabajadores los sectores medios y de base de la policía nacional.

Estas luchas insurreccionales que no fueron preparadas ni organizadas, tuvieron, sin embargo como protagonistas centrales a los trabajadores, ocupados, desocupados y sectores de la juventud. Fueron las bases de las principales organizaciones sindicales, las bases de la  COB, las CODs del interior, aunque su  dirección nacional  no previó ni organizó nada, las que salieron al combate. En febrero por vez primera en este nuevo ascenso son los trabajadores urbanos los que toman la iniciativa; son las ciudades principales las que son epicentros de estas luchas y no como venía sucediendo hasta entonces el Chapare cocalero. Son por tanto las masas trabajadoras y la juventud de La Paz, El Alto, Cochabamba, Oruro, Potosí y Santa Cruz, las protagonistas centrales. Ya antes, en junio del 2002 en el terreno electoral, estas mismas masas se habían manifestado en contra de los aplicadores de los planes neoliberales, buscando una salida a través de los partidos campesinos como el MAS  y el MIP. Ahora lo harían mediante la acción directa de las movilizaciones. De hecho las masas trabajadoras de las ciudades vienen sincronizando sus luchas con las del campo y en este último tramo han pasado a la vanguardia como nueva realidad de la lucha de clases en el país. Este hecho supera la fase anterior y reubica a la COB, como organismo de los trabajadores, ante la posibilidad de reorganizarse para  unificar y centralizar las luchas.

 

  1. -EL GOBIERNO FUE DERROTADO. LA ETAPA REVOLUCIONARIA SE HA PROFUNDIZADO

 

La insurrección de febrero, como hemos dicho, planteó  el problema del poder,  las masas no solo exigieron la anulación del impuestazo, sino exigieron también que se fuera el gobierno de Sánchez de Lozada. Por 24 horas no hubo gobierno, las masas se adueñaron de la sede del gobierno: La Paz. El presidente acorralado por las movilizaciones, en medio del tiroteo entre policías y militares, huyó del Palacio de Gobierno camuflado en una ambulancia para parapetarse en el Estado Mayor de la Fuerzas Armadas. Hubo en ese lapso de tiempo un vacío de poder o una crisis revolucionaria, el gobierno había perdido el control de la situación. El poder estuvo al alcance de la mano. El gobierno en crisis total, por vez primera en 20 años, fue incapaz de recurrir al tradicional estado de emergencia o estado de sitio que la situación requería, y ello  se debió a que las “instituciones del orden”, la policía y las fuerzas armadas se acribillaban entre sí y una de ellas la policía se había rebelado, mientras las masas insurrectas asediaban el palacio de gobierno e incendiaban y saqueaban los principales edificios signos del poder burgués como el Ministerio de la Presidencia, el de trabajo, el de desarrollo, la alcaldía de El Alto, así como locales de los partidos de gobierno MNR y el MIR, y simbólicos centros comerciales y de recaudación  como la Coca Cola, la Aduana y otros. Los saqueos e incendios no sólo se realizaron en la Paz y El Alto, sino también en el interior como en Cochabamba, Oruro  y Santa Cruz.

Si en febrero no se tomó el poder no fue por falta de disposición y combatividad de las masas, sino por la política colaboracionista de las principales direcciones políticas y sindicales de los trabajadores, como la dirección saliente de la COB, la CSUTCB, Magisterio, el MAS y el MIP, etc. Estas direcciones no previeron ni prepararon estas jornadas, las sorprendieron, es más estropearon sus planes de diálogo como el de  las siete mesas organizadas por el MAS, tras los bloqueos de enero. No es entonces casual que no estuvieran presentes a la cabeza de las luchas como era su deber. Si estas luchas hubieran sido organizadas por la COB, el bloque antineoliberal y las principales direcciones con Evo y el MAS a la cabeza,  el poder pudo haber sido alcanzado. Lo que faltó fue organización y centralización y desde luego una dirección de combate.

El 12-13 el gobierno de Goni que había nacido débil, y que tras las negociaciones a su favor logradas con los cocaleros que puso término a los bloqueos de enero, se sintió con autoridad para imponer el “impuestazo”, fue derrotado por la acción de las masas. El impuestazo era una pieza clave del presupuesto general de la nación, preparado muy al gusto de los planes de FMI al servicio del pago de la deuda externa y de las transnacionales. Al derrotarlo, las masas derrotaron al gobierno y su plan, hirieron de muerte también a  todo el plan de recolonización que ya venía siendo muy combatido desde hace dos años.

El gobierno profundizó así su debilidad y entró  en grave crisis, dio marcha atrás en sus planes de ajustes fiscales, después de retirar el impuestazo, se vio obligado a reducir el aparato de estado suprimiendo ministerios, intentó supervisar a las capitalizadas y el plan de la venta del gas quedó en suspenso, de hecho su plan de salida por Chile está prácticamente derrotado, ahora dice que será sometido a consulta popular. Por meses no pudo hacer nada al interior de la policía, sólo recientemente sancionó al Mayor Vargas sacándolo de esa institución, pero sin lograr estabilizar la situación. El gobierno estuvo y en cierto sentido está virtualmente  semiparalizado. Hay una trabazón en la aplicación de sus planes. Diversos sectores se oponen a una y otras medidas. Han crecido los desacuerdos y fisuras  incluso entre sus propias filas y en la coalición gubernamental con el MIR. El llamado riesgo país ha crecido y en suma las dificultades para gobernar también.

Tras febrero la etapa revolucionaria en su conjunto se ha profundizado en sus elementos objetivos. No hay reactivación de la economía o en el mejor de los casos una modesta reanimación que no se expresa en los salarios que siguen siendo de hambre y menos en el desempleo en crecimiento. Falta de solución a las demandas más elementales de las masas trabajadoras. Mayor debilidad del gobierno que le impide aplicar a fondo una plan de mayor ajuste dada la fuerte lucha de las masas, fortalecimiento objetivo de los trabajadores del campo y la ciudad que mantiene a raya cualquier aplicación de mayores medidas de sacrificio a las masas, de hecho las masas conservan la ofensiva y se mantiene la crisis al interior de  las fuerzas policiales y las Fuerzas Armadas.

 

  1. – EL RÉGIMEN Y EL ESTADO HAN PROFUNDIZADO SU CRISIS

 

El régimen democrático burgués colonial ha salido también más cuestionado tras el 12-13. El parlamento que ya venía mal visto por importantes sectores, es ahora mas cuestionado debido a su inoperancia y a la lentitud para dar alguna ley, menos alguna que favorezca a los trabajadores. Las disputas entre los miembros de la coalición, así como al interior del MNR hacen que este organismo haya perdido más credibilidad que antes. La crisis en el poder judicial que es crónica debido a la corrupción en sus filas, también ha cobrado nuevas magulladuras. El descrédito en esta institución se desarrolla. Un aspecto de este fenómeno es el hecho de que Bolivia está a la cabeza de los ajusticiamientos por “mano propia” en el mundo, dado que amplios sectores no  creen en la justicia oficial.

Aparentemente la crisis en Bolivia se reduciría al problema del gobierno y, en parte, del régimen; sin embargo, la crisis alcanza al propio Estado. Los dos pilares del Estado: El Ejército y la Policía están atravesados por una seria crisis, a tal punto que estas dos instituciones se agarraron a balazo limpio el 12-13. Si bien el Ejército salvó al gobierno en esas luchas ya que defendió “el sistema democrático” enfrentándose a la Policía, sin embargo dentro del mismo Ejército se incuba una fuerte crisis no sólo por las desigualdades económicas entre los mandos y los sectores de base y la  tropa, por los abusos que se cometen contra estos últimos, sino por la corrupción campante entre los altos mandos y también por la emergencia entre las filas de  sectores de la oficialidad media que cuestionan la entrega de los recursos energéticos como el gas a manos extranjeras.  Esto último se expresó en la insubordinación del Coronel Ugarte después de febrero y la declaración conjunta que realizó con el Mayor Vargas en defensa de reivindicaciones nacionales. El Coronel Ugarte al parecer no sólo expresa a su persona sino a un sector al interior del Ejército.

De hecho la mayor crisis se instala en la Policía, la misma que aún no está completamente controlada. Esa crisis se volvió a agudizar con las declaraciones de la OEA culpándola a ésta de los hechos de febrero, la misma que desató intentos de nuevos motines y la huelga de hambre de un capitán y un sargento. A pesar de los intentos por dar una salida a esta crisis, incluso con ayuda del gobierno de España, no se vislumbra que esta crisis haya sido superada. En el marco de una mayor crisis social, del estado y del gobierno es muy difícil que se la pueda lograr a menos que  se aseste una derrota a todo el proceso en curso, la cual aún está por verse.

 

6.- EL MOVIMIENTO OBRERO, CAMPESINO Y POPULAR SE HA FORTALECIDO

 

Como hemos dicho la insurrección de febrero fue obra centralmente de las masas trabajadoras y de sectores de la juventud, donde el motín policial fue el detonante que abrió las puertas a la rebelión. Las masas irrumpieron rebasando a sus direcciones. La dirección colaboracionista de la COB había declarado un paro nacional, pero de hecho las masas ya habían asumido en la práctica esa medida y, más que eso, habían decido asediar el poder. Esa dirección en realidad  con eso sólo hizo  un gesto y se colocó  a la cola de la acción independiente de las masas. Fueron, sin embargo, sus bases más importantes, en la Paz, y las CODs departamentales las que protagonizaron las jornadas de movilización más importantes, donde hay que destacar los  trabajadores ocupados y desocupados y la juventud de El Alto. Fueron estas movilizaciones las que derrotaron al impuestazo y al gobierno y no solamente el motín policial. Las masas trabajadoras y de la juventud, se han adjudicado una nueva victoria contra el gobierno hiriéndolo de muerte, victoria esta vez la más clara y contundente realizada en la acción directa  a nivel nacional. Es la victoria política más importante en lo que va del ascenso. Es superior a la alcanzada regionalmente el 2000 en Cochabamba y, desde luego, superior a las expresadas electoralmente el 30 de junio. Entonces la conclusión categórica que se impone es que el conjunto de las masas trabajadoras del campo y de la ciudad, con esta contundente victoria política, se fortalece y se coloca en mejores condiciones para encarar las luchas que se vienen.

Las direcciones mayoritarias y algunos analistas sostienen  que no hay tal fortalecimiento porque la COB aun se mantienen en crisis. Este es un análisis equivocado debido a que deja de lado un aspecto central que consiste en no ver que quienes derrotaron al gobierno fueron las bases movilizadas de la COB, para deslizarse a las tesis del gobierno que sostiene que el 12-13 fue sólo un motín policial y vandalismo por falta de policía. Nosotros sostenemos que no fue gente extraña a la COB los que se movilizaron, sino sus bases, sobre todo en las ciudades principales. Lo que ocurre es que esas luchas no se han expresado directamente en organización y menos aun en la reorganización revolucionaria de la COB. Esta es una debilidad del ascenso. Pero, no es totalmente cierto que  no ha impactado en la situación de la COB, ya que después de febrero, la dirección mas derechista de Saturnino Mallku se ha debilitado al punto de haber sido defenestrado, para jugar un rol más decisivo las corrientes de oposición como el bloque antineoliberal que viene de fortalecerse en los fabriles y los mineros. Es decir se ha desarrollado el proceso de reorganización más hacia la izquierda, aunque no haya surgido aún una corriente clasista consecuente que es otro aspecto débil del proceso. Pero se ha abierto la derrota de los sectores más derechistas y se ha abierto la posibilidad de una recuperación clasista de la COB. Aunque en todo el proceso no han surgido en forma generalizada órganos alternativos de poder ( aunque existen en el Chapare, y otros lugares como en Achacachi donde ni hay policías),  si  han surgido órganos de lucha en el interior como los “comités Cívicos” que son coordinadoras que agrupan desde los trabajadores organizados hasta la población entera, como en Oruro, Potosí, etc., cuyos métodos de lucha son los bloqueos de carreteras. Y como hemos dicho se ha  abierto con fuerza la posibilidad de la recuperación clasista de la COB, después de 20 años de retroceso. Esto es consecuencia  no sólo de las persistentes luchas de sus bases sino de la decidida y masiva entrada de los trabajadores urbanos al torrente de luchas.

Las direcciones reformistas ocultan u opacan este resultado colosal, siguen considerando que aún las masas están a la defensiva. Esto se rebela incluso en sus slogans defensivos, como si viviéramos hace 10 años en pleno auge del llamado neoliberalismo y la derrota. Lo hacen no por ignorancia sino por que tratan de minimizar las conquistas que lograron las masas, donde ellas más de las veces no estuvieron a la cabeza, con el fin de imponer su política de sostener al gobierno so pretexto de “defensa de la democracia”

En este marco el surgimiento del llamado Estado Mayor del Pueblo, organismo creado principalmente por el MAS tras los bloqueos de enero, no constituye una alternativa de centralización, ya que es un  ente que no solo pretende sustituir a la COB, ante la incapacidad de esa dirección de recuperar a este organismo, sino  que no sirvió ni tan siquiera  para centralizar e impulsar las luchas de los cocaleros. Antes bien fue un instrumento para negociar con el gobierno una nueva tregua, la de las siete mesas de diálogo. No por nada ese llamado Estado Mayor no jugó ningún rol centralizador y de combate alternativo en la insurrección de febrero. Lo que está planteado después de febrero no es la creación artificial de nuevos organismos de centralización, sino la recuperación clasista y de combate de la COB para que juegue su rol tradicional en este nuevo ascenso. Y el denominado Estado Mayor del Pueblo en vez de dividir esta llamado impulsar esa tarea.

 

  1. – LAS DIRECCIONES GIRAN MAS A LA DERECHA

 

En enero y febrero se dieron las mejores condiciones en lo que va de la etapa de ascenso, para echar al gobierno de Goni. En enero el gobierno tambaleó con los bloqueos cocaleros y de otros sectores y en febrero se produjo la insurrección que lo derrotó  y lo puso al borde de su caída.

Muchos esperaban que el MAS, que el 30 de junio había recibido un respaldo masivo del campo y la ciudad, jugara un rol de acuerdo al mandato de lucha que le había dado esas mismas masas. Pero lamentablemente la  dirección del MAS con Evo a la cabeza, no sólo negoció a favor de una nueva tregua los bloqueos cocaleros de enero, sino que al ser sorprendidos por la insurrección de febrero que echó por los suelos esa tregua, no hizo nada para darle dirección de combate a esas movilizaciones, salvándole así al gobierno de una inminente caída. Ese rol  se debe a que la dirección del MAS se ha propuesto sostener al gobierno de Goni hasta el 2007 y recurrir a las movilizaciones sólo como instrumento de presión para conservar una cómoda condición “opositora”.

Esa política quedó explicitada cuando el  Embajador de los EEUU urgido de sacar del aislamiento y el ostracismo al  gobierno de Goni después de su derrota, le increpó al MAS estar urdiendo un golpe de estado para abril de este año. El MAS por boca de Filemón Escóbar, pero luego por Evo mismo y toda la plana dirigencial, se encargó de desmentir al Embajador, argumentando que ese partido no estaba  por un golpe, que en todo caso el golpe lo estaba preparando el imperialismo, que  estaba  por “la defensa de la democracia” y que sólo sacaría al gobierno con la papeleta electoral el 2007.

Filemón Escobar desarrolló en esta línea, la política del Ayni, de la colaboración, nada menos que después de febrero; sostuvo sin vergüenza alguna que si se produjeran nuevas movilizaciones el gobierno caería, que por consiguiente lo que había que hacer para defender la democracia,  es  un pacto social de gobernabilidad. Aunque no toda la dirigencia del MAS tomó al pie de la letra las tesis de Escóbar, sin embargo, lastimosamente, sí practican el contenido de las mismas, porque la política de sostener al gobierno hasta el 2007 dentro de la estrategia electoralista, significa que han acordado un pacto social de hecho con el gobierno para sostenerlo hasta esa fecha. Esta política se expresa en mantenerse en el parlamento como una simple “oposición a su majestad” y del dialogo permanente a favor de las treguas.

Ese pacto de gobernabilidad pretende justificarse, además, bajo la consideración oportunita sustentada por Escobar, en el sentido de que estando supuestamente en peligro la democracia por un golpe  de  derecha, del imperialismo, no habría que repetir el “error” del 85,  cuando al impulsar la movilización se habría provocado la derrota de los trabajadores en manos de la derecha. Pero Filemón es incapaz de ver, dada su política colaboracionista y de capitulación completa al gobierno y al imperialismo, que tanto el 85 como hoy lo que estuvo y está planteado no es la defensa de la democracia, sino el reemplazo de ese régimen burgués y del gobierno por el gobierno de los trabajadores. Es incapaz de ver, que efectivamente la democracia burguesa y el gobierno están en peligro hoy, pero no  por la inminencia de un golpe de derecha, sino sobre todo y ante todo por la movilización de las masas que busca una salida de clase a sus miserias. La dirección del MAS junto a las demás direcciones al defender a la democracia defienden también al gobierno en contra de esta salida de clase que está planteada hoy. Esta línea colaboracionista busca condicionar y subordinar todas las luchas a la política electoral del 2004, a las elecciones municipales, donde piensa el MAS avanzar en el copamiento de los llamados “espacios de poder”. Ya antes en la reunión del llamado Estado Mayor Filemón con todo descaro había delineado “protestas”, y “huelgas de hambre” incluyendo a los parlamentarios, no con el fin de impulsar la movilización consecuente de las masas, sino con cálculos electorales hacia las elecciones municipales.

Del MIP no podemos decir algo diferente, salvo que en esta línea de capitulación está  más a la derecha del MAS.

Pero esta política de capitulación al gobierno alcanza también a organizaciones que se dicen revolucionarias como el POR de Lora. Su política cuyo eje es la “dictadura del proletariado” en abstracto en todo momento y lugar, es en el fondo ultra oportunista, de denuncia abstracta del capitalismo, pero economicismo puro con relación al gobierno. Fue así como encaró la huelga de los maestros, en marzo-abril de este año, cuando en momentos en que el gobierno estuvo más debilitado que nunca, la huelga tuvo como eje sólo el aumento salarial que se alcanzaría recortando las dietas de los parlamentarios, pero ni una palabra sobre la deuda externa, por ejemplo,  y  menos la necesidad de encabezar la movilización con la demanda central del ¡Fuera Goni y el FMI!

 

  1. – LA POLÍTICA DEL GOBIERNO Y LA BURGUESÍA: PACTO SOCIAL Y REPRESION

 

El gobierno ha sido derrotado, ha quedado semiparalizado. Pero no se da por vencido, trata por todos los medios de recuperar terreno, busca tomar la iniciativa política. Incluso trata de endurecer su política en particular respecto a los cocaleros dando continuidad con  la erradicación de la hoja de coca, a pesar de que luego de febrero dijo que cambiaría de política. Incluso Goni se dio el lujo de declarar que defendería a su gobierno con las armas. ¿De dónde saca  fuerzas para esto? Indudablemente de la falta de dirección que unifique y centralice las luchas. El imperialismo y el gobierno tienen como principal arma para continuar gobernado, las treguas y el dialogo, que le conceden las direcciones, incluso para intentar volver a nuevos ajustes recolonizadores.

Pero el gran problema que está enfrentado es la lucha cotidiana y permanente de las masas que no están dispuestas a darle tregua. Movilizaciones de maestros, padres de familia, gremiales, estudiantes, jubilados, mineros cooperativistas, cocaleros, de los sin tierra; de departamentos, provincias  y regiones con bloqueos de caminos, etc. son el tema de fondo cotidiano en el país. Entran unos y salen otros al torrente de luchas sin obtener soluciones de fondo, salvo migajas y promesas que después son incumplidas, lo que a su vez provocan nuevas movilizaciones.

Es indudable que en una situación como ésta la preocupación central del  imperialismo y el gobierno es orquestar una salida. El golpe es una de ellas, desde luego que ganas no les faltan. Pero esta salida a pesar de que cuenta con el marco de la guerra total de Bush contra los pueblos, no es la más viable de momento, en América Latina, dado el ascenso de las masas y dado que en Bolivia el ascenso se combina con la debilidad y la crisis de las fuerzas policiales y militares.

 

Entonces la política central, sin descartar la primera en situaciones ya muy extremas, es en estos momentos la del Pacto Social de derecho, es decir un acuerdo de gobernabilidad expresamente firmado que comprometa a todas las organizaciones políticas, sindicales, sociales, y regionales. Pacto que le permita gobernar con tranquilidad y encaminar  la situación hacia la salida electoral del 2004 y 2007. Esa tarea se la han asignado a la Iglesia y a la institución de los Derechos Humanos y está en curso su realización. Por ahora parece ser, pues, que ésta será la mejor vía para sostenerse en el poder, aunque está por ver si la dura realidad de las luchas se lo permitirán. Un pacto social que se combina con represiones a las movilizaciones.

 

  1. PERSPECTIVAS:

EL PROBLEMA DEL PODER ESTA MAS PLANTEADO QUE NUNCA.

 

En primer lugar tenemos que afirmar que pese a la los intentos de la burguesía y del gobierno por pacificar el país vía el pacto social combinada con represión, pese a los esfuerzos de las direcciones para enchalecar a las luchas en el marco de  su estrategia electoral hacia el 2007, está planteada objetivamente una dinámica de enfrentamientos. Ya hemos visto que febrero vino a pesar de la tregua de seis meses que le concedieron las direcciones, febrero se impuso a la tregua desbordando a las direcciones. ¿Y esto por que?, porque en el país después de casi dos décadas de neoliberalismo devastador, ninguna reivindicación de los trabajadores y de la juventud ha sido atendida, ni es posible que sea atendida por el gobierno dada su política recolonizadora. El hambre, la desocupación, la miseria crecen, las masas se ven precisadas salir a las luchas, con las direcciones, sin las direcciones o contra las direcciones. Es lo que ha sucedido en enero-febrero, pero también después de esos meses y casi cotidianamente. El gobierno precisa continuar aplicando sus planes, precisa retomar la ofensiva, necesita  vender el gas de acuerdo a sus compromisos con el imperialismo, requiere cerrar el descomunal déficit fiscal que a ha aumentado este año ( de 8.5 a 9.6) con mayores ajustes para cumplir con los planes del FMI. Necesita redoblar el torniquete de la superexplotación para salir de su crisis. Requiere firmar el ALCA,  etc. Las masas por su lado requieren soluciones al hambre, el desempleo, al derecho a la tierra, etc., y con ese objetivo vuelven una y otra vez a las luchas. Y, lo más importante, no están derrotadas ni cansadas, sino que vienen de asestar una de las más contundentes derrotas al gobierno y su plan. Las masas tienen la iniciativa política hasta el momento. No se ha dado todavía ningún retroceso. Sus victorias están frescas. Es más, en la mayoría de las movilizaciones sectoriales adquieren victorias relativas ( reposición de despedidos, créditos, aumentos aunque miserables, etc.). Entonces la dinámica de enfrentamientos no es una cosa del porvenir  sino de actualidad. Está entonces planteado una y otra vez  nuevas movilizaciones con bloqueo nacional, nuevas insurrecciones tipo febrero. Y en este contexto está planteado el problema del poder con más fuerza que antes. Lo está a pesar de las direcciones colaboracionistas; está planteado objetivamente, como lo estuvo en varias ocasiones anteriormente y lo estuvo así en febrero. En esta dinámica va estar en cuestión una vez más la permanencia del gobierno ya derrotado, su caída, y la necesidad de su reemplazo por el gobierno de los trabajadores. Esa es la dinámica central de la lucha de clases en el país, con los altibajos naturales, con sus giros bruscos de una situación de aparente tranquilidad a una de abierta confrontación en las calles.

Esta dinámica no obstante  puede ser contrarrestada por la política colaboracionista  de las  direcciones mayoritarias, que tratará de lograr la tregua y desviar el proceso hacia las salidas electorales, municipales primero y generales después. Sin embargo, la dinámica no va en sentido de una tregua social a largo plazo, aunque es probable que sea desviada y los procesos electorales se cumplan. Pero, aún así, los procesos electorales van estar atravesados por la crisis. Creemos que  las confrontaciones de clase en el país, el nuevo ascenso después de 15 años de neoliberalismo, ha llegado a un punto en que están planteadas dos alternativas. O una nueva derrota de las masas vía contrarrevolucionaria o reaccionaria o una victoria vía una salida obrera campesina y popular.

Nosotros debemos  luchar por una salida revolucionaria obrera y campesina a la crisis, por el poder de los trabajadores.

 

  1. CONGRESO DE LA COB:

 

¡ UN CONGRESO QUE APRUEBE:  ACABAR CON EL GOBIERNO DE SÁNCHEZ DE LOZADA-PAZ ZAMORA Y REEMPLAZARLO POR EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES!

 

Nosotros creemos que después  del 12-13 de febrero, la tarea central del movimiento obrero, campesino y popular es continuar con la labor que febrero empezó, es decir acabar con el gobierno de Goni y el FMI y tomar el poder con sus organizaciones de clase, la COB, la CSUTCB, etc. Hay que acabar con este gobierno y todo su plan recolonizador en crisis. Esta no es una aspiración de deseos sino una tarea que se desprende directamente de la situación creada  y posible de realizarla, porque es un gobierno derrotado ya por la movilización de las masas realizada en febrero. Falta darle el puntillazo final. La salida, no puede ser sólo la renuncia de algunos ministros o la renuncia de Goni para que lo reemplace el vice o la presidenta del Congreso que son salidas dentro el régimen colonial; tampoco puede ser el reclamo de Constituyente que es una salida democrático burguesa. La única salida correcta  para los trabajadores, es  organizar la movilización de las masas para continuar la tarea que febrero ha empezado: terminar con el gobierno de Goni y el FMI y reemplazarlo por el gobierno de los trabajadores, es decir una salida de la clase trabajadora.

Por eso es un crimen, darle el respiro que necesita a través del pacto de hecho que practican las direcciones. Es un crimen sostenerlo hasta el 2007 para que siga aplicando su política de hambre y desempleo  con más muertos, heridos y presos. ¡FUERA GONI, Y EL FMI!. ¡ HAY QUE ECHARLO AHORA! Esas deben ser las consignas centrales que oriente la lucha de los trabajadores. Esa era la tarea central antes de febrero, desde el momento mismo que este gobierno nació, en agosto del 2002, pues  ya entonces era un gobierno débil, cuestionado por amplias masas, al cual había que derrotarlo con la movilización. Eso se comprobó en febrero. Ahora con mayor razón después de que las masas lo debilitaron aun más derrotándolo políticamente  y cuando ha crecido el repudio de las mismas.

Por todo lo anterior, éste no puede ser un Congreso más, sino uno que responda a la tarea central del movimiento obrero campesino y popular en la hora actual. Un congreso que apruebe acabar con el gobierno de Sánchez de Lozada, ahora,  mediante la movilización de las masas;  evento que impulse la tarea de ubicar a la COB como órgano de poder de las masas para que asuma el gobierno de los trabajadores a cuya cabeza deben estar las organizaciones y los dirigentes que tienen esa responsabilidad como Evo Morales y los nuevos dirigentes que resulten elegidos. Un congreso que en esa línea,  apruebe un programa de clase y un plan económico obrero y popular cuyos ejes sean romper con el FMI, anular el decreto 21060 y la 1008, no pagar la deuda externa, rechazar el ALCA, recuperar el gas y el petróleo y las capitalizadas para ponerlos al servicio de los trabajadores y bajo su control. Un congreso que dote a los trabajadores de un Plan de Lucha para ejecutar esos objetivos, teniendo como centro la Huelga General con bloqueos y la preparación de la Autodefensa Armada de las masas. Y además, un Congreso que sea de bases y democrático, con la participación de todas las organizaciones sindicales y políticas de los trabajadores y de los policías y militares de base.

No queremos una COB sólo antineoliberal que es una de las políticas del capitalismo imperialista, sino una COB anticapitalista y antiimperialista que luche por el poder de los trabajadores y el socialismo en la tradición de la tesis de Pulacayo.

Tales en nuestra opinión son las principales responsabilidades  de las direcciones empezando por el MAS y Evo Morales, que ahora dirigen también  a la CSUTCB, sino así mismo del bloque antineoliberal y las direcciones de los mineros, fabriles, el POR, el PC y Estado Mayor del Pueblo, etc.

En esa línea no cabe ninguna concesión al gobierno, y los trabajadores debemos decir: ¡no al pacto social! ¡Ningún acuerdo nacional con la burguesía!, ¡No más treguas que salvan al gobierno!. Es hora que el MAS y el MIP, rompan el pacto social de hecho que sostienen en el parlamento. Contra el Reencuentro social que vienen impulsando la Iglesia y  derechos humanos para salvar al régimen y al gobierno, este Congreso de la COB debe ser el Encuentro de los trabajadores del campo y la ciudad para acabar con este gobierno y reemplazarlo por el de los trabajadores.

Llamamos a los trabajadores que luchan cotidianamente, a quienes no están dispuestos a sostener a este gobierno un día más,  a pelear por esta orientación en este Congreso y a organizarse para dotar a la COB de una nueva dirección  clasista y de combate.

 

MOVIMIENTO SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES

Julio de 2003.


 

Ante las arremetidas del gobierno y la acentuación de la crisis económica, la nueva dirección de la COB a la cabeza de Jaime Solares, convocó a la huelga general del 29 de septiembre, pasando por alto el documento político del Partido Comunista aprobado en el congreso cobista, que se oponía a una huelga de esa magnitud. La presión de las bases, cansadas del dominio imperialista por más de una década de neoliberalismo, nuevamente se hizo sentir en el ente matriz de los trabajadores.

Reproducimos a continuación el pronunciamiento de nuestro partido.

 

PRONUNCIAMIENTO DEL 29 DE SEPTIEMBRE

 

¡ABAJO EL GOBIERNO DE GONI Y EL FMI!

¡TODOS CON LA COB,  LA HUELGA GENERAL Y EL BLOQUEO DE CAMINOS!

¡QUE GOBIERNE LA COB CON SOLARES, EVO Y MALLKU!

 

La Central Obrera Boliviana- COB- mediante un ampliado realizado el miércoles pasado convocó a la Huelga General Indefinida con bloqueos de caminos desde este lunes. Esta medida “será mantenida invariablemente hasta la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada  del mando de la nación y consecuentemente de todo el gobierno”.

Consideramos que es una medida justa que la situación demanda, de una COB que se recupera después de su XIII Congreso y después de convocar, junto a otras organizaciones,  a la importante jornada  en defensa del gas que se convirtió en antigubernamental el 19 del presente. Y, aunque creemos que esta medida suprema, no  está debidamente preparada, pues entre otras, ameritaba un nuevo congreso de rearme organizativo y político para convocarla, llamamos a cerrar filas en torno a la huelga General y al objetivo de echar al gobierno de Goni y el FMI.

Venimos sosteniendo que la tarea central de los trabajadores y el pueblo después de la insurrección del  12-13 de febrero, es continuar con la tarea que esa lucha  empezó, es decir, acabar con el gobierno de Sánchez de Lozada. Cuánto más, si aún después de la derrota que le propinaron la masas, se mantiene en el poder junto con los repudiados  MIR y  NFR, asestando a los trabajadores y el pueblo nuevas medidas hambreadoras, represivas y entreguistas como los tributazos,  la  penalización de las luchas, la entrega del gas al imperialismo y la suscripción del ALCA, entre otras. Cuando en respuesta a las movilizaciones por la recuperación del gas y demandas de sobrevivencia, este gobierno en Warisata, asesina una vez más a humildes campesinos, maestros y estudiantes,  y militariza el país para acallar las justas luchas.

Por eso junto a la COB decimos: ¡Abajo el gobierno de Goni entreguista y hambreador!. Impulsemos la Huelga General desde las bases; que se sumen todos los sectores, en especial los cocaleros y los fabriles. Que la dirección cobista y las demás garanticen esa  organización desde las bases. ¡Viva el bloqueo de los campesinos del altiplano!.Hagamos de cada lugar de trabajo y de estudio una trinchera de combate. En esta batalla no hay lugar para la neutralidad: o con la COB y la huelga general o con el Gobierno. Exigimos a Evo y la dirección del  MAS, colocarse al lado de la COB y la huelga general, abandonando su política de “defensa de la democracia” y de sostener al gobierno hasta el 2007. Que el Mallku haga lo propio en pro de la victoria de los campesinos en lucha.  Lo mismo el POR y  Olivera. Si no se quiere ir a una derrota sino bregar por la victoria, esa debe ser la vía..

 

Si la lucha declarada por la COB es consecuente, no hay lugar para la negociación y nuevas mesas de diálogo.  Debe desembocar en el derrocamiento del gobierno de Sánchez de Lozada. Al calor de este combate debe fortalecerse la COB. En la lucha organizar las milicias armadas, el acercamiento a las bases de la policía y las fuerzas armadas.

Se pregunta ¿quién debe gobernar después de Goni?, no puede haber dudas: debe gobernar las masas trabajadoras del campo y la ciudad que hemos  decidido con la movilización acabar con este gobierno, es decir la COB con los principales dirigentes a la cabeza, que tienen esa responsabilidad, Solares, Evo Morales y el Mallku. Esa es la salida de clase correcta, una salida obrera y campesina que demanda la situación. No puede ser que quienes tumbemos al gobierno le entreguemos el poder a otro sector burgués o una institución burguesa, con el pretexto que sea. No puede ser que nuestra lucha termine en una salida constitucional burguesa, para que luego se siga aplicando los planes del FMI y del imperialismo, como en Argentina y Ecuador. Si somos consecuentes la alternativa es el gobierno de los trabajadores, para aplicar un plan económico obrero y popular, cuyo eje debe ser la ruptura con el FMI, la anulación de la 21060 y la 1008, el no pago de la deuda externa, la recuperación de los hidrocarburos, el  gas y la capitalizadas, para ponerlos al servicio de los trabajadores y el pueblo y nunca más de las transnacionales. Es el único camino para acabar con el hambre, el entreguismo y la recolonización del país.

 

¡Gas para Bolivia, bajo control de los trabajadores!

¡No al ALCA!

¡Abajo el código tributario!

¡Abajo la ley contra los bloqueos!

 

La Paz, 29 de septiembre 2003


 

El Palacio de Gobierno estuvo rodeado por las masas. El autogobierno era una realidad incipiente en los barrios de la ciudad. La Megacoalición de los partidos burgueses se destruyó. La huelga general de la Central Obrera Boliviana se dirigía al triunfo. No había otra salida más que el Fuera Goni. El nuevo gobierno debía ser obrero y campesino de la COB.

Reproducimos nuestra declaración del 15 de Octubre de 2003:

 

DECLARACIÓN DEL MST DEL 15 DE OCTUBRE:

 

¡NI UN PASO ATRÁS! :

¡FUERA EL GOBIERNO ENTREGUISTA Y ASESINO ¡

 

¡ NO A LAS MANIOBRAS DEL GONI: QUEREMOS SU CABEZA Y GAS PARA BOLIVIA!

 

¡FORTALECER LA HUELGA Y LOS BLOQUEOS  A NIVEL NACIONAL!

 

¡QUE GOBIERNE LA COB!

 

Con el apoyo extranjero de Bush y la OEA, respaldado sólo por las Fuerzas Armadas y mandos policiales, manchados de sangre, cargando con más de 80 muertos y más de cuatrocientos heridos, repudiado por  todo el pueblo boliviano, el gobierno asesino de Sánchez de Lozada insiste en quedarse en el poder. En defensa de su democracia de hambrientos, muertos y heridos, arremete y amenaza con más sangre y dolor. Ahora nos sale con una nueva mamada: “referéndum consultivo sobre el gas por departamentos, revisión de la Ley de hidrocarburos e incorporación de una Constituyente en la Constitución Política del Estado”.

Pero ¿que mejor referéndum que las movilizaciones en todo el país?: No pedimos cambiar algo para no cambiar nada, sino gas para Bolivia, abrogación de la Ley de hidrocarburos y la cabeza de Goni y su gobierno.

Por eso  los trabajadores y todo el pueblo, con la COB al frente, con la juntas vecinales, junto al heroico El Alto, decimos ¡Basta! No hay un  boliviano digno, obrero o campesino, gremialista o estudiante, que no reclama ¡Fuera el Goni asesino y vendepatria! Hasta los dirigentes más reticentes se están sumando a este clamor nacional.

¡Ni un paso atrás! No hay negociación posible. ¡Alto a la masacre! Queremos que se vaya  el Goni y todo su gobierno de masacradores. Hay que echarlos a patadas.

Más que nunca impulsar la Huelga General a nivel nacional, extender los bloqueos, formar los comités de lucha, en cada sindicato, junta vecinal, universidad, etc. Promover la autodefensa o las milicias armadas para enfrentar la represión. En las movilizaciones llamar a los policías y militares de base a unirse a los trabajadores y el pueblo y a volver sus armas contra los masacradores.

Los grandes propietarios de fábricas y tierras, así como las transnacionales sostienen  al gobierno, ¿los trabajadores debemos ser pasivos, o por el contrario en esta insurrección de masas, debemos tomar las fábricas y las tierras?. Debemos hacer lo que los mineros han planteado: tomar las minas del Goni. Hay que organizarnos en torno a la COB y fortalecerla como organismo de centralización y de doble poder obrero campesino y popular.

Una vez más: ¿Quién debe gobernar después del Goni? Esta es una discusión central. Nosotros decimos que deben gobernar los trabajadores del campo y la ciudad. Es decir los que con nuestra movilización derrotamos al gobierno. Los trabajadores y el pueblo organizados en la COB con sus dirigentes a la cabeza, Solares, Evo, Loayza y el Mallku. Por eso la tarea fundamental junto con echar al gobierno, es organizar la toma del poder por la COB para que reemplace al gobierno. No es correcto que  quienes derrotamos al gobierno con tantos muertos y heridos entreguemos el poder a otro burgués, sea el vice, el Congreso, o un notable del corrupto Poder Judicial. No es correcto que estemos luchando para que la democracia burguesa hambreadora, nos lleve a nuevas mamadas electorales donde se impongan por el fraude  los partidos alcahuetes del imperialismo. Una salida como esa, que es una salida que baraja el imperialismo, se dio en Ecuador y en Argentina, después de derrotar a los gobiernos,  y el resultado es que esos nuevos gobiernos siguen aplicando los planes del FMI y las transnacionales. Si somos coherentes debemos sacar la conclusión de que ahora le corresponde gobernar a los trabajadores a través de sus propios organismos de clase. No más la burguesía y sus partidos y sus notables que están al servicio de los planes neoliberales, el FMI y las transnacionales.

Por eso decimos: Que gobierne la COB para que se recupere el gas para los bolivianos, se anule la 21060 y la 1008, se deje de pagar la cuantiosa deuda externa, se rechace el ALCA, se nacionalice las capitalizadas bajo control de los trabajadores, se dé tierra a los campesinos. Es decir un plan económico obrero y campesino, al servicio de la salud, la educación, el empleo, para desterrar el hambre y la miseria a que nos ha llevado los gobiernos tradicionales hasta hoy. Es el único camino para la liberación nacional y social. Exigimos a las direcciones mayoritarias de la COB, a Solares, Evo, el Mallku, Loayza a romper con la burguesía y a luchar, ahora, por esta salida de clase, obrera y campesina, abandonando a su suerte al imperialismo y su democracia de los cementerios.

Llamamos a los trabajadores y el pueblo a persistir en la lucha hasta derrocar a este gobierno asesino. Y a los luchadores, dirigentes y activistas que estén por una salida obrera y campesina a juntarnos para combatir por una dirección revolucionaria que conduzca hasta el final la lucha de los trabajadores por su propio poder de clase y el socialismo.

 

¡ Fuera la OEA y el imperialismo!

 

¡GAS PARA BOLIVIA, BAJO CONTROL DE LOS

 

TRABAJADORES!  ¡NO AL ALCA!

¡

ABAJO EL CODIGO TRIBUTARIO!

¡

ABAJO LA LEY CONTRA LOS BLOQUEOS!

 

La paz, 15 de octubre de 2003

 

MOVIMIENTO SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES


 

Reproducimos a continuación las conclusiones de la primera revolución hasta la sucesión burguesa del gobierno de Mesa

 

BOLIVIA: UNA REVOLUCIÓN OBRERA Y SOCIALISTA EN CURSO

Octubre – Noviembre de 2003

En Bolivia, en octubre pasado,  una insurrección revolucionaria de las masas trabajadoras del campo y la ciudad  derrocó al gobierno de Sánchez de Lozada, abriendo una revolución obrera y socialista. A continuación tratamos de explicar por qué y  cómo se produjo este proceso, la situación actual, las perspectivas y las tareas que, a nuestro juicio, están planteadas para el movimiento obrero, campesino y popular del país.

 

I.- UNA ETAPA DE ASCENSO REVOLUCIONARIO

Para comprender la insurrección victoriosa de octubre, que derrocó al gobierno de Sánchez de Lozada, y sus perspectivas tenemos que ver el marco de la etapa en la cual se ha producido. Desde 1985 con la derrota de la movilización revolucionaria encabezada por los mineros se había abierto una etapa de reacción en el país. En este período se aplicaron con toda dureza los planes neoliberales imperantes, colocando a los trabajadores y al pueblo en una situación defensiva. Se produjo lo que se llamó una masacre blanca por los  alrededor de 30 mil mineros despedidos y 12 mil fabriles y de otros sectores. Se impusieron  dispositivos legales por medio de los cuales  se remataron las nuevas riquezas naturales descubiertas, como el petróleo y el gas, y se privatizaron las principales empresas en manos hasta entonces del Estado. Se desarrolló el proceso de lo que  llamamos la recolonización del país.

Este período que duró l5 años quedaría atrás cuando importantes sectores campesinos primero y trabajadores  de las ciudades después, empezaron a enfrentarse cada vez con mayor dureza a estos planes de recolonización. El hecho más importante que determinó el cambio de etapa fue la lucha insurreccional de abril del 2000 en Cochabamba,  la denominada “guerra del agua”, por medio de la cual las masas derrotaron el intento del gobierno de Banzer  de privatizar este liquido elemento a favor de la imperialista Aguas del Tunari. Fue una insurrección  victoriosa  regional que uniendo al conjunto de la población trabajadora de Cochabamba, paró en seco  la dinámica devoradora de las transnacionales y la ofensiva gubernamental  inaugurando  una nueva etapa en el país, una etapa revolucionaria.

A partir de entonces se produce un cambio en la correlación de fuerzas, las masas trabajadoras pasan a la ofensiva. Empezando por los campesinos cocaleros del Chapare, de los Yungas, del altiplano; luego de los trabajadores de las ciudades,  los jubilados, los maestros, los gremialistas, los de  salud, estudiantes, etc.;  las masas trabajadoras arremeten una y otra vez por sus reivindicaciones contra el gobierno de Banzer y de “tuto” Quiroga a lo largo de los años de su gestión que culminó en agosto del 2002. El gobierno de Banzer estuvo así por las fuerza de la movilización principalmente cocalera y campesina, dos veces al borde de ser derrocado, en abril y septiembre del 2001. Este gobierno que representaba a la Acción Democrática nacionalista (ADN), pudo terminar su mandato sólo porque las direcciones campesinas de ese entonces ya liderado por Evo Morales, negociaron una y otra vez su permanencia. De esa manera y mediante un acuerdo de gobernabilidad auspiciado por la Iglesia, ya bajo Tuto Quiroga, pudo darse paso a las elecciones generales del año 2000. Pero estas elecciones, utilizadas como una medida para desviar el ascenso revolucionario de las masas, se realizaron no obstante bajo el signo de ese ascenso y en el marco de la crisis social instaurada, cuyo componente de base fue  la grave recesión instalada desde el 1999 y el abultado déficit fiscal que aqueja al país  hasta hoy día. Estaban  ya enmarcadas en el fracaso estrepitoso de los planes neoliberales y el creciente rechazo de las masas a esos planes en el país como en el resto del continente. Fue por eso que el proceso electoral estuvo atravesado por movilizaciones como la de los cocaleros que habían derrotado el intento de cierre del mercado de la coca en los yungas,  las movilizaciones del magisterio urbano y, sobre todo, la espectacular lucha de los mineros de Huanuni que revirtió al Estado la mina privatizada por Banzer.  Es en esta fase de luchas que crecen y se fortalecen las direcciones campesinas y sus partidos como el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales  y el Movimiento Indígena Pachacutec  (MIP) de Felipe Quispe el “Mallku”.

Expresión distorsionada del ascenso revolucionario de las masas fueron entonces los resultados electorales del 30 de junio del año 2002, cuando  El MAS de Evo Morales se constituye en la segunda fuerza política del país a sólo un punto del ganador Sánchez de Lozada (Goni) que a penas alcanza el 22% de la votación. Triunfo que obtiene gracias a un fraude electoral que restó votos al MAS que junto con el MIP de hecho significaron la primera fuerza política del país, dejando atrás al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Paz Zamora, a la Nueva Fuerza republicana (NFR) de Reyes Villa  y aplastando a la ADN banserista. Surge así el segundo gobierno de Sánchez de Lozada, merced a una coalición espuria con el MIR, monitoreada por la embajada norteamericana, que mereció desde el inicio el rechazo de amplios sectores obreros, campesinos y populares. Un gobierno débil, cuestionado desde el inicio junto a sus planes entreguistas.

Este gobierno, que bien pudo haber sido derrocado antes de octubre, logró sacar a las direcciones una tregua de cinco meses, tiempo que aprovechó para poner en acción su nuevo plan de ajuste recolonizador, tomando como centro del mismo, el remate de la nueva riqueza boliviana, el gas, a favor de las empresas imperialistas. Pero, las masas cansadas de 18 años  de hambre, miseria y de entrega del país, rompieron la tregua otorgada por las direcciones conciliadoras y salieron a  la lucha. Lo hicieron en enero de este año, en  primer lugar los cocaleros y jubilados con el  bloqueo de caminos con un saldo de más de 20 muertos. Lucha levantada tras un acuerdo en pos de un diálogo que le dio un respiro al gobierno que tras ese acuerdo se creyó con licencia para descargar sobre el pueblo trabajador un nuevo ajuste a través de los que se llamó el “impuestazo” obligado por el FMI para equilibrar el descomunal déficit fiscal. Esta medida lanzada en febrero fue respondida por los trabajadores y la juventud mediante una insurrección que tuvo su epicentro el La Paz y El Alto, pero que se expresó con fuerza también en el interior del país como en Cochabamba, Potosí y Oruro y de la que participó prendiendo la chispa, la policía que se enfrentó a balazos con el ejercito. Lucha en la cual se perdieron más de 30 vidas y resultaron más de 200 heridos. Insurrección obrera campesina y popular que derrotó al “impuestazo”, creo una crisis revolucionaria y derrotó hiriendo de muerte al gobierno de Goni y su plan.

Tal el cuadro de la nueva etapa de ascenso revolucionario que precede y prepara la nueva insurrección de octubre que esta vez terminaría con el gobierno de Goni. Periodo en el cual estuvo ya plateado el problema del poder como una cuestión de actualidad y que se expresaría con crudeza tanto en febrero como en octubre de este año. Etapa en la cual la Central Obrera Boliviana (COB) había surgido de sus cenizas. Obra sobre todo de sus bases combativas que no dejaron de pelear a lo argo de los años de mayor ajuste neoliberal, pero que profundizaron su accionar  con la entrada cada vez más decidida y masiva de los trabajadores de la ciudades acompasando con la de los campesinos, en las movilizaciones  insurrecciónales de febrero y de octubre.

 

II.- OCTUBRE: UNA REVOLUCION TRIUNFANTE

En el marco de la etapa descrita, después de una nueva tregua de seis meses, post febrero,  concedida por las direcciones, en especial de  Evo Morales cuyo partido practicaba  de hecho un pacto de gobernabilidad para sostener al gobierno de Goni hasta el 2007, la presión de las bases obreras, campesinas y populares, obligan a las direcciones a la lucha por el gas y a enfrentarse con el gobierno de Goni que buscó durante esos meses rehabilitarse reorganizando la policía y conformando una mega coalición con la incorporación del NFR al gobierno. Pensaba de esa manera superar la grave derrota de febrero para nuevamente pasar a la ofensiva en los planes de venta del gas y nuevos impuestos saqueadores como el código tributario, el “perdonazo”  a las grandes empresas evasoras, la penalización de los bloqueos, entre otras medidas.

Alentados por la victoriosa insurrección de febrero, los sindicatos bases de la COB  presionan para la realización del XIII Congreso varias veces postergada por la dirección pro gobiernista de Saturnino Mallku. A pesar del boicot de los sectores oficialistas, se realiza este congreso en agosto de este año, evento que a pesar de una serie de debilidades significó un paso decisivo en la reorganización del movimiento obrero campesino y popular.

Es en estas condiciones que diversos sectores obreros y campesinos se manifiestan contra la venta del gas respondiendo a la intensa campaña que el gobierno había empezado  para convencer a la población de la necesidad de su salida por Chile hacia los EEUU.  Los campesinos del altiplano empiezan a principios de septiembre una marcha hacia la Paz  desde Caracollo en demanda de un conjunto de reivindicaciones teniendo como centro la no venta del gas. Se bloquean los caminos y el altiplano queda paralizado. Luego, organizaciones encabezadas por la COB, el MAS, la coordinadora de defensa del gas,  etc., organizan para el 19 de septiembre una movilización nacional cuya demanda central es la recuperación del gas, dando un salto en la consigna, pues hasta entonces  sólo se solicitaba que no saliese por Chile.  Ese día la movilización fue masiva y contundente y para sorpresa de muchos, sobre todo de la dirigencia,  a la demanda del gas se sumó la del ¡fuera Goni!. Fue una movilización antigubernamental que superó las expectativas de los organizadores. El sábado 20 el gobierno por ordenes de la embajada norteamericana interviene en Sorata a la cabeza del ministro Sánchez Berzaín para “rescatar” a decenas de turistas extranjeros varados por el bloqueo de caminos. Se producen duros enfrentamientos con los campesinos de la zona dando como resultado 6 muertos.

Esta masacre perpetrada al día siguiente de la exitosa movilización nacional, atizó el odio antigubernamental. La COB que había encabezado la movilización, fortalecida por esa convocatoria después de años de ostracismo, llama  a un ampliado en Huanuni para dar respuesta a la masacre de Sorata. En ese ampliado las bases se pronuncian por la convocatoria a la Huelga General Indefinida pidiendo la renuncia de Sánchez de Lozada. La reunión fija la fecha de inicio para el 29 de septiembre. Para entonces los campesinos del altiplano que habían llegado a El Alto se instalaron en huelga de hambre encabezados por el Mallku. También la federación de Juntas Vecinales ( FEJUVE) y la Central Obrera Regional (COR) que venían de una exitoso paro de 48 horas que derroto el “impuestazo” del alcalde mirista, se aprestaban a sumarse a las luchas de los campesinos que llegaban a El Alto.

De esta manera, la convocatoria a la Huelga general de la COB unificaba las luchas hasta ese momento dispersas dando un  aliento cualitativo a las movilizaciones en curso. Aunque esta convocatoria no fue debidamente preparada, pues  la COB venía de un Congreso que no había aprobado un plan de lucha para derrocar al gobierno, sino luchar por reivindicaciones económicas mínimas, la fuerza de los hechos, el hartazgo de las masas con el gobierno y su política hambreadora, lo madura que estaba la situación para una insurrección y para una revolución en el marco de la etapa de ascenso, hacen que la huelga general sea acatada disciplinadamente una a una por las distintas bases obreras, campesinas y populares pese a la negativa de sectores dirigenciales como  Evo Morales que se resistió hasta ultimo momento a entrar de lleno a la movilización y también la dirigencia del magisterio urbano de La Paz conducido  por el POR – Lora.

La brutal  respuesta represiva del gobierno que pensó quebrar la voluntad de lucha de El Alto que había entrado en huelga general indefinida a partir del 8 de octubre, esta vez decididamente reclamando gas y renuncia del Goni, represión que cobro más de 30 vidas y cientos de heridos de bala, abonó la llama de la movilización tornándose claramente insurreccional. En respuesta a la represión entraron en  escena cada vez con mayor fuerza todos los sectores de trabajadores. Las luchas se radicalizaron en La paz donde el 12 de octubre se congregaron decenas de miles de trabajadores, campesinos estudiantes La represión militar cobró otras decenas de vidas sólo en ese día. Los mineros  de Huanuni y de Oruro con dinamita en mano realizaban su marcha hacia La Paz dejando vidas en el camino por las balas del ejercito. Los campesinos de los Yungas hacían lo propio para sumarse a las luchas. Las movilizaciones se profundizaban en Oruro, Potosí, y Cochabamba. Incluso importantes  sectores campesinos se movilizaban en Santa Cruz donde aparentemente no pasaba nada. La lucha que empezó en el Alto se extendió a nivel nacional. La movilización que empezó en el campo se apoderó de las ciudades. El liderazgo de los trabajadores urbanos encabezados y organizados por la COB y sus bases nacionales se apoderó de la movilización. Todas las marchas y movilizaciones se congregaron en la Paz. La consigna central que enarboló la mayoría nacional obrera campesina y popular fue pedir la cabeza del Goni. No había negociación posible pese a los intentos de algunos sectores menores. Los sectores de clase media  que estuvieron a la expectativa e incluso los más pudientes ubicados en la zona sur de La Paz se sumaron a la luchas por la caída del presidente, ante la masacre de decenas de trabajadores y  jóvenes, incluso soldados que se resistieron a disparar contra la población indefensa. Estos sectores lo hicieron mediante la huelga de hambre que se generalizó en la Paz y también en  interior del país como Cochabamba.

Los días 16 y 17 fueron los de mayor movilización y concentración en La Paz. Se calcula en más de dos cientos mil  en esos días. Trabajadores, jóvenes, campesinos, armados con palos y piedras, mineros armados con dinamita colmaron la Plaza San Francisco y rondaron día y noche el  palacio de gobierno.

Esos días el gobierno había perdido ya el control de la situación, se había abierto otra vez una crisis revolucionaria. Gonzalo Sánchez de Lozada aislado, derrotado políticamente, habiéndose resistido hasta el ultimo momento a renunciar, abandonado por su vicepresidente, falto ya de apoyo del NFR, apoyado sólo y hasta el ultimo momento por el MIR, la embajada  norteamericana y la OEA, se vio obligado a renunciar y fugar del país hacia Miami. El viernes 17 por la tarde abandonó Bolivia manchado con la sangre de mas de 80 muertos y 400 heridos, y dejando en manos del Congreso su carta de renuncia. Había caído uno de los niños  mimados de las políticas neoliberales del continente.

¿Cómo llamar a este acontecimiento en el  cual una huelga general insurreccional derroca a un presidente y a  su gobierno? Voceros de la burguesía y del imperialismo se  han negado a llamar por su nombre a las insurrecciones de febrero y también de octubre de este año, para ocultar las proporciones de su derrota y de la consiguiente colosal victoria de las masas. El Goni y la OEA dijeron de febrero que se trató de un simple motín policial y de octubre un golpe del “narco sindicalismo”. Algunos analistas  sostienen que se trató de una revuelta o de una rebelión espontánea. Nosotros consideramos que  si  “El rasgo característico mas indiscutible de las revoluciones es la intervención directa de las masas en los acontecimientos históricos” (Trotsky),  esa característica estuvo más que presente en las movilizaciones que derrocó al Goni en Bolivia. Por eso sostenemos que lo que realmente sucedió en Bolivia no fue sólo una revuelta espontánea, sino  una revolución protagonizada por las masas trabajadoras del campo y la ciudad, a cuya  cabeza estuvo su Central Obrera. Una revolución que habiendo derrocado al gobierno planteo el problema de quién debía gobernar el país.

 

III- UNA REVOLUCION OBRERA Y SOCIALISTA.

Así como se ha pretendido negar que lo de octubre fue una revolución, también se ha discutido su carácter de clase. Cierto que nacionalidades aymaras y quechuas que hacen parte del movimiento campesino participaron con fuerza e iniciaron la insurrección de octubre. Cierto que el componente indígena originario puso un torrente de masas importante en la misma. Cierto que en  El Alto se movilizaron los vecinos. Esto hace que muchos analistas caractericen lo sucedido como “una rebelión aymara”, como una insurrección de “vecinos y vecinas”, de “comunarios”, y en general como una “rebelión indígena”.

Pero, ocurre que junto a estos sectores se movilizaron los trabajadores organizados de las ciudades, los sindicatos y las federaciones que agrupan a los asalariados de los diversos sectores como los maestros rurales, los maestros urbanos, los trabajadores de la salud los administrativos universitarios, los mineros. En el Alto los vecinos son en gran proporción trabajadores de distintas ramas,  son obreros y mineros relocalizados, gremialistas. Los fabriles que si bien no participaron como organización si lo hicieron como “vecinos” tanto en El Alto como en otros lugares de La Paz. La clase trabajadora se movilizó lo mismo en Cochabamba, Potosí y Oruro. Toda ella organizada en las centrales obreras departamentales y a nivel nacional junto a los trabajadores del campo en la COB. La COR del Alto desempeño junto a la FEJUVE un papel clave en la movilización.

Por eso la revolución tuvo por su composición social y por la dirección que la centralizó a nivel nacional, la COB,  un carácter obrero, campesino y popular. Pero, además, esta revolución no se enfrentó al intento de sacar el gas por Chile, ni solo al Goni como presidente, sino al saqueo imperialista de nuestros recursos naturales y a un gobierno lacayo que aplico ese pillaje. Es decir, por el enemigo que enfrenta es una revolución obrera anticapitalista y antiimperialista, vale decir socialista.

A diferencia de la revolución ecuatoriana del 2000 que sí tuvo una dirección y un componente social mayoritariamente indígena campesina , la boliviana es mas obrera y urbana. A diferencia también de la revolución argentina en la cual la clase obrera organizada no tuvo una participación central y sólo dio gérmenes de poder dual, la boliviana si tiene  como protagonista central a la clase obrera y dio un órgano de poder dual más avanzado e institucionalizado, expresado en  la COB.

 

IV.- LA COB: ORGANISMO DE DOBLE PODER.

Se cree equivocadamente que porque la revolución boliviana no dio órganos de poder parecidos a los soviets de la revolución rusa, entonces acá no hay poder dual. Muchos buscan con lupa esos soviets y no lo encuentran en la forma clásica, no ven que a diferencia de otras revoluciones la revolución boliviana ha dado un órgano de poder dual distinto pero igual de poderoso.  Se trata de una Central Obrera que agrupa a todos sectores de la población trabajadora del campo y la ciudad. Es una “central pueblo”. Incluso las juntas vecinales que son organizaciones de la población en general, pero que por tener en  su seno un gran componente de asalariados, reclaman formar parte de la COB. En el ampliado del 19 de octubre se congregaron todos estos sectores bajo la dirección de la COB para decidir qué hacer después de la caída de Goni. Eso graficaba la fuerza y convocatoria de la COB como dirección y como órgano centralizador.

Esta central que data de la revolución del 52 y que jugó papeles fundamentales  en los procesos revolucionarios de 1971 y 1985 como órganos de poder dual,  había sido prácticamente anulada en la etapa de reacción tras la derrota de los mineros  de 1985. Desde entonces fue copada por direcciones pro gobiernistas y pro neoliberales. Pero  al calor de los combates de sus bases fue cobrando fuerza y su recuperación se hizo posible gracias a las movilizaciones cada vez más contundentes de este año, en particular la de febrero. Su XIII  Congreso realizado en agosto, fue consecuencia casi directa de esa insurrección donde jugaron roles protagónicos sus bases departamentales empezando por las de La Paz y El Alto. Si bien dicho congreso no armó con una política correcta, si restableció a un nivel superior su organización derrotando a las direcciones pro gobiernistas, lo que le permitió jugar el rol centralizador y unificador de la revolución de octubre. Fue, como hemos dicho, su convocatoria a huelga general la que permitió dar un salto a las movilizaciones de entonces y a su vez fue esta revolución la que la encumbró por la fuerza de las movilizaciones insurreccionales, otra vez como órgano de poder dual institucionalizado. Aunque momentáneamente congelado por la política de las direcciones, en el marco de la tregua concedida al nuevo gobierno, hasta los analistas más reticentes como Alvaro Linera, consideran a la COB como ese organismo y a la situación nacional atravesada por un empate de dos poderes. Esto es así porque el gobierno no puede hacer nada central hoy sin considerar los planteamientos de la COB, y en lo días de combate la COB y sus bases del campo y la ciudad eran los “dueños y señores” de la situación, a tal punto que Carlos Mesa tuvo que pedirle  permiso para ingresar a Palacio Quemado para juramentar como presidente.

 

V.- LA REVOLUCION BOLIVIANA RESTABLECE TEMAS ABANDONADOS

Por su carácter de clase, por la transparencia objetiva de sus fines, más claramente que otras revoluciones producidas en estos años en el continente, la revolución boliviana viene a restablecer temas vitales discutidos y abandonados por gran parte de la vanguardia mundial tras la caída del Muro de Berlín. Así  hoy gracias  a esta revolución empieza a revalidarse el tan discutido rol de la clase obrera como sujeto social de la revolución. Porque, la revolución no sólo mostró la presencia militante de la clase trabajadora, sino su organización como órgano de poder con la COB al frente. También, ligado a lo anterior, la no lo menos cuestionada toma del poder por los trabajadores, así como la necesidad del partido revolucionario para  llevar esta tarea a su solución revolucionaria. Hoy en Bolivia toda la vanguardia empieza a discutir la necesidad del poder y la necesidad de una dirección revolucionaria, dejando atrás teorías  pesimistas y revisionistas del programa marxista revolucionario. Pero, además, la revolución también introduce la discusión a la par que la necesidad de la toma del poder por los trabajadores del campo y la ciudad, la necesidad de darle una solución positiva al capitalismo imperialista en bancarrota total, haciendo posible la reivindicación del socialismo como alternativa real al sistema capitalista.

 

VI.- UNA REVOLUCION TRIUNFANTE QUE POR LA DIRECCION ENTREGA EL PODER A LA BURGUESIA.

Esta revolución que derriba al gobierno burgués pro imperialista  de Sánchez de Lozada, termina sin embargo entregando el poder a la misma burguesía por medio del mecanismo de una sucesión constitucional en el marco del régimen democrático burgués colonial. Es, como hemos dicho, una revolución obrera y socialista por el sujeto social que lo encabeza y por los enemigos que enfrenta, pero que por tener al frente una dirección conciliadora reformista, entrega el poder a la burguesía. Es en este sentido lo que denominamos una revolución de febrero, inconscientemente socialista, que por el problema de la dirección cede el triunfo a su enemigo de clase.

Esto fue así por que tanto la dirección de la COB como la de los campesinos y la del referente político más importante, el MAS de Evo Morales, plantearon casi al unísono que a la caída del Goni debía suceder un presidente en el marco de la Constitución Política del Estado. Al final hubo un acuerdo general en que quien debía hacerse cargo del poder debía ser el Vicepresidente de la republica. Ninguno de ellos se planteó que el poder debía pasar a manos de los trabajadores, menos a manos de la COB, el organismo de poder que la revolución había reconstruido para asumirlo.

 

VII.- El GOBIERNO DE CARLOS MESA: UN GOBIERNO DEBIL KERENSKISTA,  PROIMPERIALISTA

De esta forma el gobierno de Carlos Mesa, es producto en primer lugar de una insurrección obrera y campesina victoriosa, por tanto un gobierno débil, mucho más débil que el anterior. Es un gobierno que tiene al frente a un organismo de poder dual alternativo, expresado en la COB y las demás organizaciones obreras y campesinas nacionales y locales. Por eso tiene las características típicas de un gobierno Kerenskista, que es en un sentido antesala de una nueva revolución. Por ser también consecuencia de la política de las direcciones que le dieron paso, es un gobierno que es sostenido por estas direcciones que así lo han expresado, dándole una tregua: unos de 90 días como los campesinos dirigidos por el Mallku, otros sin plazo fijo, como la dirección de la COB que optó por un “repliegue estratégico” y Evo Morales que se mantiene con su política de la “defensa de la democracia” y de sostener al gobierno para que cumpla su mandato hasta el 2007.

Este gobierno así constituido  mantiene  las  líneas maestras del plan neoliberal de su antecesor, es por eso un gobierno pro imperialista que acata los dictados del FMI. La promesa de referéndum para el gas,  la revisión de la Ley de hidrocarburos y la Constituyente, es la salida para ver cómo sortea la revolución en curso, y dar continuidad así al poder recolonizador en el país.

 

VIII.- ENTRAMOS A UNA NUEVA FASE DE LA REVOLUCION. LA LUCHA POR EL PODER DE LOS TRABAJADORES A TRAVES DE LA COB.

Con la caída del Goni y la asunción de Carlos Mesa como presidente, el proceso revolucionario, en vez de cerrarse se profundiza. Nada esta resuelto a favor de los trabajadores, éstos vienen de un gran triunfo, el gobierno esta conminado a resolver las principales demandas a corto plazo, principalmente el problema del gas. El país esta en quiebra económica y fiscal. El gobierno esta obligado a recurrir a mayores ajustes en la línea del FMI. Lo que se ha abierto es una nueva fase de la revolución. Muchos trabajadores dicen que en octubre se ganó solo una batalla y que ahora se trata de ganar la guerra. Esto quiere decir que si bien en octubre el poder pasó a manos de la burguesía, la fase que se ha abierto plantea la lucha organizada por el poder obrero campesino y popular. Lo que está planteado en esta etapa es la preparación de la lucha  por poder de los trabajadores del campo y la ciudad a través de la COB.

 

IX.- LA POLÍTICA DE LA BURGUESIA Y EL IMPERIALISMO: LA TRAMPA DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE.

La burguesía  y el imperialismo son concientes de esta segunda fase y se han dado una política para enfrentarla. Desde ya encararon la insurrección de octubre por la vía de una salida constitucional. Ahora   buscan centralmente  desmontar la revolución en curso por la vía de lo que llamamos la “reacción democrática”, es decir canalizar el proceso de las luchas  hacia un proceso electoral, ya sea con adelanto de elecciones o, sobre todo, a través de la convocatoria a una Constituyente. Esta salida no descarta preparativos golpistas como recurso de emergencia, pero esta claro que  por la fuerza de las masas ponen el acento en la salida democrático burguesa. Así enfrentaron las  revoluciones de Ecuador y de Argentina y piensan hacer  lo mismo  en Bolivia. Está en curso esta gran trampa de la Constituyente, instancia  a la cual, luego de maniobras dilatorias y desgastantes, piensan llevar la discusión de qué hacer con los decretos sobre hidrocarburos y el gas, el decreto neoliberal 21060 y todas las principales demandas de los trabajadores. Decretos que no precisan pasar ni por el Congreso actual, puesto que hacen a la competencia del poder ejecutivo.

A ella busca llegar mediante acuerdos con la cúpulas dirigenciales de los partidos burgueses y, sobre todo, de los representantes de los trabajadores. Cuenta para ello  con la colaboración del MAS de Evo Morales quien reivindica la necesidad de la Constituyente como salida para  “refundar el país” en coincidencia con la burguesía santacruceña que pretende hacerlo para su fines hegemónicos. Pero también con la mayoría de las dirigencias incluida la de la COB que depositan sus esperanzas en que por esta vía se podría lograr las conquistas que las masas reclaman.

Pero, esta salida a pesar de contar con un quórum de amplio espectro, no va a resultar nada fácil. Mesa se ha comprometido a realizar previo a la Constituyente un referéndum sobre el gas. Es decir una consulta vinculante, sobre si se  recupera el gas para Bolivia o se deja en manos de las transnacionales. A estas alturas del proceso revolucionario una consulta mínimamente democrática, que no está garantizada, llevaría al triunfo abrumador del pueblo trabajador. Esto colocaría contra la pared al gobierno y al imperialismo y aceleraría la hora de las definiciones sobre el problema de la lucha por el poder. A la recuperación del gas se suma la recuperación de todas las riquezas privatizadas.  Y entonces la situación se pondrá al rojo vivo. Por eso el gobierno, gana tiempo y trata de salir de esta situación buscando llevar todo a la Constituyente, instancia en la cual piensa ganar mayoría, fraude de por medio, para de ese modo imponer en contra de los trabajadores el destino del gas y de las demás reivindicaciones. De este modo podrá decir: la Constituyente lo ha decidido y estamos todos obligados a respetar sus acuerdos, si no se quiere ir contra la santa democracia.

 

X.-NINGUNA CONFIANZA EN MESA: POR GAS, TRABAJO Y TIERRA. PREPARAR LA TOMA DEL PODER POR LA COB.

Contrariamente a la política de la burguesía y el imperialismo, la tarea central  que esta planteado para las masas trabajadoras y la juventud, en esta fase de la revolución, es  preparar y organizar la toma del poder por la COB. A la maniobra de salida democrática burguesa y la Constituyente como su consiga maestra, para conservar el poder de las transnacionales, está en  curso oponerle el fortalecimiento del órgano de doble poder central  de las masas en lucha, la  COB, desde sus bases obreras y campesinas. Las iniciativas en el sentido de unificar algunas  bases aún divididas y su integración plena en la COB que lleva adelante la dirección va en ese sentido. Está planteado mantener en actividad las conquistas organizativas, como los comités de bases en el campo, en El Alto, los comités barriales de autodefensa, las zonas prácticamente liberadas del altiplano, etc. Al poder casi en ruinas de la burguesía y a su intento de recomponerse vía la salida democrática, hay que enfrentarle con el fortalecimiento de poder obrero, campesino y popular.

Para tal fin es vital la convocatoria a un Congreso de la COB, porque no es suficiente discutir estas y otras tareas en ampliados por importantes y necesarios que sean. Hay que hacer que el conjunto de las bases discutan en este congreso la rica experiencia de organización y las conclusiones políticas superadoras a las que han arribado por propia experiencia. Un Congreso que evalué a fondo la nueva situación abierta, las tareas que están planteadas para los trabajadores. De hecho un evento que superando al anterior, se plantee organizar y preparar la toma del poder, es decir como muchos trabajadores reclaman, esta vez  prepararse para ganar  la guerra.

Es una tarea que está planteada también para cada sector y cada base y que en algunos casos ya esta en agenda como en sectores del El Alto. Eventos que deberían confluir en el gran congreso de la COB.

Ninguna confianza en el Gobierno de Carlos Mesa, es incorrecta la tregua brindada por las direcciones, peor aun las expectativas sembradas por direcciones como evo Morales. El Gobierno no está en disyuntiva de definirse como equivocadamente señalan algunos dirigentes, su definición es derrotar al ascenso revolucionario, restaurar el régimen y el Estado en crisis y recomponer el poder de la burguesía y el imperialismo.

Por eso el Congreso de la COB debe votar un programa y un plan de lucha para derrotar el plan imperialista, y poner la proa en la lucha por el poder. Aprobar un programa cuyo centro sea la ruptura con el FMI, la recuperación-nacionalización del gas, la anulación de la 21060 para tener trabajo, la anulación de la 1008 y tierra para los campesinos. Además el no pago de la deuda externa, el rechazo al ALCA, la recuperación total de la empresa privatizadas para ponerlas bajo control de los trabajadores; así como, integrar las reivindicaciones de las naciones originarias que se plasmen  en Estado obrero multiétnico y plurinacional. Y junto a esto necesariamente un Plan de Lucha para concretar el fortalecimiento de  la COB y sus bases, la preparación de una nueva huelga general Insurreccional, las milicias armadas , etc.

Esta planteado  que la dirigencia de la COB así como Evo Morales y el Mallku, rompan con la tregua, es decir rompan con la burguesía el gobierno de Carlos Mesa y asuman la tarea  de preparar el poder de los trabajadores del campo y la ciudad.

Dirigentes medios y activistas e incluso algunos dirigentes nacionales,  después de hacer el balance de lo acontecido en octubre, del rol de las actuales direcciones conciliadoras, empiezan a consideran que el problema central que hay que resolver para encarar la nueva situación, es el problema de la dirección revolucionaria. Esta conclusión es clave. Nosotros desde el Movimiento Socialista de los Trabajadores –MST-, coincidimos plenamente y queremos formar parte de la tarea de llevar a delante la formación de esta dirección junto con todos ellos. Por eso, al calor de impulsar la lucha  por el poder de los trabajadores en esta fase de la revolución, queremos confluir con ellos para construir la dirección revolucionaria  que la revolución obrera y socialista boliviana demanda para su victoria definitiva.

MST Octubre-Noviembre 2003

 

 

 

 

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