TESIS PARA EL XIII CONGRESO DE LA COB


        POR UNA COB UNITARIA, CLASISTA Y DE COMBATE, PARA PELEAR POR EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES.

¡ACABAR CON EL GOBIERNO DE GONI – PAZ ZAMORA Y EL FMI!

PROPUESTA DE DOCUMENTO POLÍTICO AL  XIII CONGRESO ORDINARIO DE LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA
(PRESENTADO POR EL MOVIMIENTO SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES- MST)

 PRESENTACION

Desde aquel inconcluso congreso convocado en la ciudad de El Alto, en enero del 2000, pasando por los congresos burocráticos y camarilleros primero en Potosí y finalmente en Sucre, que montaron las direcciones transitorias manejadas por los agentes del gobierno, nuestra gloriosa Central Obrera Boliviana, fue hundida en una parálisis y crisis que amenazaba con su destrucción, objetivo perseguido por los gobiernos de turno y el imperialismo. 
Durante ese tiempo, dichos agentes  y de los partidos burgueses encaramados en la dirección, se esforzaron en impedir que la COB cumpla su rol de centralización y unificación de las masas trabajadoras en las distintas luchas. De tal forma que en medio de un formidable ascenso desde abril del 2000 hasta los recientes acontecimientos de febrero de este año, la COB estuvo prácticamente ausente.
Sin embargo y a pesar del rol nefasto de la dirección progobiernista, las bases de la COB salieron a la lucha, arrancaron victorias y pusieron contra las cuerdas a los gobiernos amenazándolos con derribarlos. La movilización de las bases fue también la que finalmente y, sobre todo después del 12-13, abrió el camino para derrotar  a la dirección colaboracionista más derechista al punto de   replegar  a Saturnino  Mallku.
El actual congreso, reviste una importancia trascendental para el movimiento obrero campesino y popular de Bolivia. Pues se da en un contexto continental y nacional radicalmente distinto a cualquier otro congreso de esta última década. Una situación continental y nacional de un fuerte ascenso de las luchas de los trabajadores en el cual se plantea la posibilidad de derrotar las políticas recolonizadoras del imperialismo y sus gobiernos serviles.
  En este marco,  está planteada la recuperación  de nuestra Central Obrera, derrotando a los agentes del gobierno en su interior,  para darle el  carácter de órgano de poder de los trabajadores. Demandamos a quienes como el bloque antineoliberal , el MAS, etc., hoy se aprestan a dirigir la COB a encausar  este objetivo y a los luchadores consecuentes a impulsar esta tarea en pos de lograr una autentica dirección  clasista y de combate.

I.- EL MARCO INTERNACIONAL

¡ FUERA TROPAS IMPERIALISTAS DE IRAK!
¡ NI YANQUIS NI ONU…   IRAK PARA LOS IRAQUÍES!

La situación mundial se caracteriza por un salto en  la ofensiva recolonizadora del imperialismo, por un lado, y la respuesta de las masas, por otro.
El imperialismo, acosado por la  recesión insoluble hasta el momento, la misma que se extiende a Europa,  y por el fracaso estrepitoso de sus políticas neoliberales a escala mundial; tras el 11 de septiembre, declaró una “guerra preventiva” contra los pueblos con el fin de profundizar su ofensiva recolonizadora y apropiarse de los recursos energéticos del planeta, so pretexto de combatir al terrorismo. Fue así que primero invadió Afganistán, al mismo tiempo que impulsó  la ofensiva en Oriente Medio contra la Intifada, y después contra viento y marea desató la invasión de Irak, además de apretar los mecanismos para la imposición del ALCA en América Latina. Por su parte, las masas trabajadoras y de la juventud no sólo no han cesado de luchar en los epicentros fundamentales de la lucha de clases como América Latina y el Oriente Medio, sino que contra la invasión a Irak, antes de que ésta se produjera y durante la misma, protagonizaron las más grandes y espectaculares movilizaciones contra la guerra, teniendo como vanguardia y como hecho nuevo de la situación actual, la emergencia de las masas de Europa,  en especial, de España, Italia, Inglaterra y Alemania, a las que se sumaron también importantes manifestaciones en los propios EEUU. Se ha producido así un salto importante en la conciencia antiimperialista a escala internacional.
Si bien, el imperialismo a pesar de enfrentar la  inesperada resistencia de las masas a la guerra, finalmente impuso una derrota a Irak, derrota,  sobre todo,  facilitada por la  política traidora de Saddam Hussein quien en lugar de armar al pueblo huyó tras la debacle de sus fuerzas armadas, la victoria  militar que logra, se da en el cuadro de un rechazo mundial sin precedentes a esa escalada guerrera. Pero además, la invasión a Irak, no sólo no ha logrado el apoyo que esperaban de la población irakí, sino que ha sucedido exactamente lo contrario. Hay un desarrollo de las protestas y acciones armadas contra las tropas invasoras. Existe el desarrollo de acciones tipo guerrilla y el fantasma de Vietnam ha vuelto a quitar el sueño de los yanquis. Especialmente la población chiíta encabeza movilizaciones exigiendo el retiro de las tropas invasoras para que la salida política quede en manos de los propios iraquíes. Y   esto se produce  en el marco de  una mayor desestabilización  del Oriente Medio, donde ha crecido también el odio no sólo al imperialismo, sino también a los gobiernos títeres, como lo demostraron no sólo las movilizaciones en plena guerra, sino también los atentados contra bienes imperialistas en Arabia Saudita y Marruecos. En Palestina la llamada hoja de ruta o el plan de Paz que  reconocería un seudo estado palestino, ideado a favor del sionismo israelí, encuentra dificultades dada la persistencia  de los sectores radicales de la Intifada.
En América Latina a pesar del retroceso de la revolución argentina, la cual no cambia la etapa revolucionaria en curso en ese país, sigue el ascenso revolucionario y las luchas contra las políticas recolonizadoras ya agotadas ante los ojos de las masas que la cuestionan con dureza  como  recientemente ocurren en Bolivia, Perú, Ecuador, etc. A pesar de su dura ofensiva el imperialismo y la derecha no ha sido capaz de derrotar a las masas en Venezuela, así como tampoco de cambiar el curso revolucionario en Colombia, amén de estar abierta  la perspectiva de un nuevo nivel del ascenso  en Brasil.
La situación mundial tras la guerra de Irak, muestra un nuevo nivel de la polarización entre la revolución y la contrarrevolución, una etapa revolucionaria donde está planteada la derrota de los planes del imperialismo, aunque relativizada por el rol de las direcciones reformistas.

II.- SITUACIÓN NACIONAL

1. – BOLIVIA VIVE  UNA ETAPA REVOLUCIONARIA
Durante los tres primeros años transcurridos del nuevo milenio, el país ha sido sacudido por  nuevos e importantes hechos protagonizados por trabajadores, campesinos, la juventud y sectores populares. En abril del 2000, el pueblo cochabambino logro expulsar a la transnacional Aguas del Tunari, en la denominada guerra del agua, esa misma fecha campesinos,  estudiantes, trabajadores junto a policías de base amotinados derrotaban el “Estado de Sitio” dictado por Banzer. Luego, sucesivas oleadas de luchas encabezadas por los cocaleros pusieron a ese gobierno al borde de su caída. En junio del 2002 un gran vuelco electoral hacia el MAS y el MIP cambió el mapa político del país. Pero, sin lugar a dudas las luchas insurreccionales del 12-13 de febrero del presente año que derrotaron al “impuestazo”  y la política del gobierno de Goni, se inscriben como la respuesta de combate más importante de las masas bolivianas.
¿Cómo explicar este nuevo panorama nacional? ¿Estos hechos cayeron del cielo?
La burguesía quiso explicar el 30 de junio como una jugada mal hecha del embajador norteamericano que habría favorecido al MAS, la OEA y tardíamente el Goni quiere explicar los hechos del llamado febrero negro como una simple insubordinación de la policía. Estas explicaciones tratan de ocultar la profunda crisis por la que atraviesan no sólo el gobierno y el  régimen, sino el Estado boliviano.
Todos esos hechos sólo se explican porque el país entró en una etapa de ascenso revolucionario más o menos desde la insurrección de Cochabamba en abril del 2000. Ya desde esa fecha el plan neoliberal había entrado en crisis total, la economía del país había entrado en recesión, existía el descontento en las fuerzas policiales que se insubordinaron por vez primera, los campesinos cocaleros primero y a la vanguardia, y luego los campesinos no cocaleros, así como los sectores de trabajadores urbanos iban entrando uno a uno al torrente de luchas por sus reivindicaciones y contra el gobierno y su  llamado plan neoliberal expresado en el 21060 y la 1008.
La relación de fuerzas entre las clases había cambiado. Después de 15 años de ofensiva burguesa imperialista en que se aplicó un fiero plan de ajuste tras la derrota de los mineros en l985, las masas trabajadoras con los cocaleros al frente, revirtieron la etapa de reacción anterior, se colocaron a la ofensiva contra el gobierno y el FMI. El hecho inicial  más trascendente y simbólico de este nuevo proceso fue la insurrección de Cochabamba que expulsó a la transnacional imperialista Aguas del Tunari golpeando duramente a todo el plan neoliberal, al régimen de la democracia colonial y al gobierno que lo venía aplicando. Desde entonces la iniciativa política pasó a manos de los trabajadores, la etapa en su conjunto se convirtió en revolucionaria, Las masas conquistan victorias políticas, tienen contra la pared a los gobiernos. La burguesía y el imperialismo no encuentran una salida de fondo para contrarrestar la situación. Surgió un gobierno más débil, el de Sánchez de Lozada, las masas trabajadoras se fortalecen, los partidos campesinos que estuvieron a la vanguardia de las luchas anteriores también se fortalecen y juegan roles protagónicos. El MAS representando a ese sector y apoyado electoralmente por la mayoría de los trabajadores del campo y la ciudad, se constituyó en la segunda fuerza política del país como resultado de esta nueva situación.
Es en este marco que  se producen los sucesos de febrero, tras los cuales se profundizan las características objetivas de la etapa revolucionaria. Las masas vienen de anotarse un nuevo triunfo, el gobierno es derrotado, la crisis del Estado y del régimen se agravan. Está planteado una vez más en Bolivia, después de casi dos décadas,  como una cuestión de actualidad, o una salida contrarrevolucionaria en sus diferentes variantes o una salida revolucionaria obrera y campesina.

2. -ESTA PLANTEADO EL PROBLEMA DEL PODER

En correspondencia  con esta nueva situación, las luchas vienen planteando como una cuestión de actualidad el problema del poder político, es decir quien debe gobernar el país.

Este problema fue planteado en la práctica cuando el gobierno de Banzer estuvo, en abril y septiembre del 2000, al borde de la caída por la movilización de las masas, y a pesar que luego el gobierno de Tuto en colaboración con las direcciones mayoritarias, pudo momentáneamente desviar el ascenso de las luchas hacia la salida electoral, el cuestionamiento al poder volvió a ser expresado  también en las elecciones del 30 de junio del pasado año, cuando las masas colocaron a Evo Morales prácticamente en el  primer lugar, es decir, cuando en realidad si no hubiera sido por las maniobras leguleyas de la burguesía y del imperialismo, había ganado las elecciones.
La actual etapa, plantea la disputa del poder político para los trabajadores, como una cuestión presente y no para un futuro lejano. Los bloqueos de enero que tambalearon al gobierno, primero, y sobre todo, las luchas insurreccionales del 12-13 de febrero, después, demostraron con la contundencia de la terca realidad que el problema del poder está  planteado en toda su crudeza. Las movilizaciones del 12-13 pusieron al gobierno de Goni al borde de su caída, hubo una crisis  revolucionaria, se pudo tomar el poder.
Quienes a pesar de la evidencia de los hechos, persisten en considerar  que “las condiciones no están maduras” que,  “el poder no está a la vuelta de la esquina”, etc., y que las masas sólo deben resistir y esperar las elecciones del 2007, caen en posiciones que solo sirven para sostener al gobierno y al régimen de la democracia colonial en crisis completa. Por eso nosotros queremos reafirmar que este problema está planteado una vez más en el país en toda su dimensión, problema de cuya solución depende el destino de la clase trabajadora.

3. –  EL 12-13 DE FEBRERO SUCEDIÓ UNA INSURRECCIÓN DE MASAS.

“Convulsión. Dos días de asedio al poder… la protesta se instaló en la Plaza Murillo. Tras 20 años de democracia y 18 de ajustes económicos, las calles se desbordaron con hechos de muerte y destrucción. El país empieza a repensar su presente y su futuro”.
Así encabezaba un especial de uno de los periódicos burgueses más importantes de Bolivia un mes después de los sucesos de febrero. Efectivamente, fueron dos días de asedio al poder que conmovieron Bolivia. Y cuando el poder aparece en disputa por acción de las masas que desbordan las calles, lo que sucede no son simplemente unas movilizaciones de las tantas que acaecen  cotidianamente en Bolivia. Lo que realmente aconteció el 12-13 de febrero fue una insurrección de masas, de trabajadores ocupados, sectores medios, desocupados, de sectores de la juventud y hasta de los policías. Esta insurrección no fue preparada ni organizada, sino fue espontánea. Fue una reacción de combate contra el gobierno y su  pretensión  de imponer un nuevo ajuste a las masas trabajadoras con el fin de cumplir el mandato del FMI de equilibrar el déficit fiscal vía mayor saqueo de los bolsillos del pueblo trabajador. Pero, más que eso, fue una reacción contra todo el plan recolonizador, del cual dicho ajuste era solo una parte,  plan que se viene aplicando por años y fue la continuidad y el mayor golpe dado al mismo en dos años de combate.
El motín policial que surgió de una institución cuyos efectivos medios y de base iban a sufrir también el impacto de dicho ajuste y que viven descontentos  con los gobiernos desde por lo menos el año dos mil, sólo fue “la chispa que encendió la pradera”. Porque ese motín no se dio  en un clima de tranquilidad y paz social, sino en el cuadro  de descrédito del gobierno y un generalizado rechazo de las masas a éste. Se dio cuando sólo un mes atrás el gobierno había sido  vapuleado, por vez primera, por los bloqueos cocaleros  y por  luchas urbanas como las de los jubilados, con decenas de muertos y heridos. Se dio, en fin, en el contexto de un ascenso de las luchas obreras, campesinas y populares que empezó con fuerza el año dos mil. No es pues verdad, como  quiere hacer ver para ocultar su derrota, el gobierno y el imperialismo a través de la OEA, que el 12-13 sólo ocurrió un motín policial, sino una insurrección de masas que puso en cuestión el problema del poder, insurrección en la que participó a lado de los trabajadores los sectores medios y de base de la policía nacional.
Estas luchas insurreccionales que no fueron preparadas ni organizadas, tuvieron, sin embargo como protagonistas centrales a los trabajadores, ocupados, desocupados y sectores de la juventud. Fueron las bases de las principales organizaciones sindicales, las bases de la  COB, las CODs del interior, aunque su  dirección nacional  no previó ni organizó nada, las que salieron al combate. En febrero por vez primera en este nuevo ascenso son los trabajadores urbanos los que toman la iniciativa; son las ciudades principales las que son epicentros de estas luchas y no como venía sucediendo hasta entonces el Chapare cocalero. Son por tanto las masas trabajadoras y la juventud de La Paz, El Alto, Cochabamba, Oruro, Potosí y Santa Cruz, las protagonistas centrales. Ya antes, en junio del 2002 en el terreno electoral, estas mismas masas se habían manifestado en contra de los aplicadores de los planes neoliberales, buscando una salida a través de los partidos campesinos como el MAS  y el MIP. Ahora lo harían mediante la acción directa de las movilizaciones. De hecho las masas trabajadoras de las ciudades vienen sincronizando sus luchas con las del campo y en este último tramo han pasado a la vanguardia como nueva realidad de la lucha de clases en el país. Este hecho supera la fase anterior y reubica a la COB, como organismo de los trabajadores, ante la posibilidad de reorganizarse para  unificar y centralizar las luchas.

4. -EL GOBIERNO FUE DERROTADO. LA ETAPA REVOLUCIONARIA SE HA PROFUNDIZADO

La insurrección de febrero, como hemos dicho, planteó  el problema del poder,  las masas no solo exigieron la anulación del impuestazo, sino exigieron también que se fuera el gobierno de Sánchez de Lozada. Por 24 horas no hubo gobierno, las masas se adueñaron de la sede del gobierno: La Paz. El presidente acorralado por las movilizaciones, en medio del tiroteo entre policías y militares, huyó del Palacio de Gobierno camuflado en una ambulancia para parapetarse en el Estado Mayor de la Fuerzas Armadas. Hubo en ese lapso de tiempo un vacío de poder o una crisis revolucionaria, el gobierno había perdido el control de la situación. El poder estuvo al alcance de la mano. El gobierno en crisis total, por vez primera en 20 años, fue incapaz de recurrir al tradicional estado de emergencia o estado de sitio que la situación requería, y ello  se debió a que las “instituciones del orden”, la policía y las fuerzas armadas se acribillaban entre sí y una de ellas la policía se había rebelado, mientras las masas insurrectas asediaban el palacio de gobierno e incendiaban y saqueaban los principales edificios signos del poder burgués como el Ministerio de la Presidencia, el de trabajo, el de desarrollo, la alcaldía de El Alto, así como locales de los partidos de gobierno MNR y el MIR, y simbólicos centros comerciales y de recaudación  como la Coca Cola, la Aduana y otros. Los saqueos e incendios no sólo se realizaron en la Paz y El Alto, sino también en el interior como en Cochabamba, Oruro  y Santa Cruz.
Si en febrero no se tomó el poder no fue por falta de disposición y combatividad de las masas, sino por la política colaboracionista de las principales direcciones políticas y sindicales de los trabajadores, como la dirección saliente de la COB, la CSUTCB, Magisterio, el MAS y el MIP, etc. Estas direcciones no previeron ni prepararon estas jornadas, las sorprendieron, es más estropearon sus planes de diálogo como el de  las siete mesas organizadas por el MAS, tras los bloqueos de enero. No es entonces casual que no estuvieran presentes a la cabeza de las luchas como era su deber. Si estas luchas hubieran sido organizadas por la COB, el bloque antineoliberal y las principales direcciones con Evo y el MAS a la cabeza,  el poder pudo haber sido alcanzado. Lo que faltó fue organización y centralización y desde luego una dirección de combate.
El 12-13 el gobierno de Goni que había nacido débil, y que tras las negociaciones a su favor logradas con los cocaleros que puso término a los bloqueos de enero, se sintió con autoridad para imponer el “impuestazo”, fue derrotado por la acción de las masas. El impuestazo era una pieza clave del presupuesto general de la nación, preparado muy al gusto de los planes de FMI al servicio del pago de la deuda externa y de las transnacionales. Al derrotarlo, las masas derrotaron al gobierno y su plan, hirieron de muerte también a  todo el plan de recolonización que ya venía siendo muy combatido desde hace dos años.
El gobierno profundizó así su debilidad y entró  en grave crisis, dio marcha atrás en sus planes de ajustes fiscales, después de retirar el impuestazo, se vio obligado a reducir el aparato de estado suprimiendo ministerios, intentó supervisar a las capitalizadas y el plan de la venta del gas quedó en suspenso, de hecho su plan de salida por Chile está prácticamente derrotado, ahora dice que será sometido a consulta popular. Por meses no pudo hacer nada al interior de la policía, sólo recientemente sancionó al Mayor Vargas sacándolo de esa institución, pero sin lograr estabilizar la situación. El gobierno estuvo y en cierto sentido está virtualmente  semiparalizado. Hay una trabazón en la aplicación de sus planes. Diversos sectores se oponen a una y otras medidas. Han crecido los desacuerdos y fisuras  incluso entre sus propias filas y en la coalición gubernamental con el MIR. El llamado riesgo país ha crecido y en suma las dificultades para gobernar también.
Tras febrero la etapa revolucionaria en su conjunto se ha profundizado en sus elementos objetivos. No hay reactivación de la economía o en el mejor de los casos una modesta reanimación que no se expresa en los salarios que siguen siendo de hambre y menos en el desempleo en crecimiento. Falta de solución a las demandas más elementales de las masas trabajadoras. Mayor debilidad del gobierno que le impide aplicar a fondo una plan de mayor ajuste dada la fuerte lucha de las masas, fortalecimiento objetivo de los trabajadores del campo y la ciudad que mantiene a raya cualquier aplicación de mayores medidas de sacrificio a las masas, de hecho las masas conservan la ofensiva y se mantiene la crisis al interior de  las fuerzas policiales y las Fuerzas Armadas.

5. – EL RÉGIMEN Y EL ESTADO HAN PROFUNDIZADO SU CRISIS

El régimen democrático burgués colonial ha salido también más cuestionado tras el 12-13. El parlamento que ya venía mal visto por importantes sectores, es ahora mas cuestionado debido a su inoperancia y a la lentitud para dar alguna ley, menos alguna que favorezca a los trabajadores. Las disputas entre los miembros de la coalición, así como al interior del MNR hacen que este organismo haya perdido más credibilidad que antes. La crisis en el poder judicial que es crónica debido a la corrupción en sus filas, también ha cobrado nuevas magulladuras. El descrédito en esta institución se desarrolla. Un aspecto de este fenómeno es el hecho de que Bolivia está a la cabeza de los ajusticiamientos por “mano propia” en el mundo, dado que amplios sectores no  creen en la justicia oficial.
Aparentemente la crisis en Bolivia se reduciría al problema del gobierno y, en parte, del régimen; sin embargo, la crisis alcanza al propio Estado. Los dos pilares del Estado: El Ejército y la Policía están atravesados por una seria crisis, a tal punto que estas dos instituciones se agarraron a balazo limpio el 12-13. Si bien el Ejército salvó al gobierno en esas luchas ya que defendió “el sistema democrático” enfrentándose a la Policía, sin embargo dentro del mismo Ejército se incuba una fuerte crisis no sólo por las desigualdades económicas entre los mandos y los sectores de base y la  tropa, por los abusos que se cometen contra estos últimos, sino por la corrupción campante entre los altos mandos y también por la emergencia entre las filas de  sectores de la oficialidad media que cuestionan la entrega de los recursos energéticos como el gas a manos extranjeras.  Esto último se expresó en la insubordinación del Coronel Ugarte después de febrero y la declaración conjunta que realizó con el Mayor Vargas en defensa de reivindicaciones nacionales. El Coronel Ugarte al parecer no sólo expresa a su persona sino a un sector al interior del Ejército.
De hecho la mayor crisis se instala en la Policía, la misma que aún no está completamente controlada. Esa crisis se volvió a agudizar con las declaraciones de la OEA culpándola a ésta de los hechos de febrero, la misma que desató intentos de nuevos motines y la huelga de hambre de un capitán y un sargento. A pesar de los intentos por dar una salida a esta crisis, incluso con ayuda del gobierno de España, no se vislumbra que esta crisis haya sido superada. En el marco de una mayor crisis social, del estado y del gobierno es muy difícil que se la pueda lograr a menos que  se aseste una derrota a todo el proceso en curso, la cual aún está por verse.

6.- EL MOVIMIENTO OBRERO, CAMPESINO Y POPULAR SE HA FORTALECIDO

Como hemos dicho la insurrección de febrero fue obra centralmente de las masas trabajadoras y de sectores de la juventud, donde el motín policial fue el detonante que abrió las puertas a la rebelión. Las masas irrumpieron rebasando a sus direcciones. La dirección colaboracionista de la COB había declarado un paro nacional, pero de hecho las masas ya habían asumido en la práctica esa medida y, más que eso, habían decido asediar el poder. Esa dirección en realidad  con eso sólo hizo  un gesto y se colocó  a la cola de la acción independiente de las masas. Fueron, sin embargo, sus bases más importantes, en la Paz, y las CODs departamentales las que protagonizaron las jornadas de movilización más importantes, donde hay que destacar los  trabajadores ocupados y desocupados y la juventud de El Alto. Fueron estas movilizaciones las que derrotaron al impuestazo y al gobierno y no solamente el motín policial. Las masas trabajadoras y de la juventud, se han adjudicado una nueva victoria contra el gobierno hiriéndolo de muerte, victoria esta vez la más clara y contundente realizada en la acción directa  a nivel nacional. Es la victoria política más importante en lo que va del ascenso. Es superior a la alcanzada regionalmente el 2000 en Cochabamba y, desde luego, superior a las expresadas electoralmente el 30 de junio. Entonces la conclusión categórica que se impone es que el conjunto de las masas trabajadoras del campo y de la ciudad, con esta contundente victoria política, se fortalece y se coloca en mejores condiciones para encarar las luchas que se vienen.
Las direcciones mayoritarias y algunos analistas sostienen  que no hay tal fortalecimiento porque la COB aun se mantienen en crisis. Este es un análisis equivocado debido a que deja de lado un aspecto central que consiste en no ver que quienes derrotaron al gobierno fueron las bases movilizadas de la COB, para deslizarse a las tesis del gobierno que sostiene que el 12-13 fue sólo un motín policial y vandalismo por falta de policía. Nosotros sostenemos que no fue gente extraña a la COB los que se movilizaron, sino sus bases, sobre todo en las ciudades principales. Lo que ocurre es que esas luchas no se han expresado directamente en organización y menos aun en la reorganización revolucionaria de la COB. Esta es una debilidad del ascenso. Pero, no es totalmente cierto que  no ha impactado en la situación de la COB, ya que después de febrero, la dirección mas derechista de Saturnino Mallku se ha debilitado al punto de haber sido defenestrado, para jugar un rol más decisivo las corrientes de oposición como el bloque antineoliberal que viene de fortalecerse en los fabriles y los mineros. Es decir se ha desarrollado el proceso de reorganización más hacia la izquierda, aunque no haya surgido aún una corriente clasista consecuente que es otro aspecto débil del proceso. Pero se ha abierto la derrota de los sectores más derechistas y se ha abierto la posibilidad de una recuperación clasista de la COB. Aunque en todo el proceso no han surgido en forma generalizada órganos alternativos de poder ( aunque existen en el Chapare, y otros lugares como en Achacachi donde ni hay policías),  si  han surgido órganos de lucha en el interior como los “comités Cívicos” que son coordinadoras que agrupan desde los trabajadores organizados hasta la población entera, como en Oruro, Potosí, etc., cuyos métodos de lucha son los bloqueos de carreteras. Y como hemos dicho se ha  abierto con fuerza la posibilidad de la recuperación clasista de la COB, después de 20 años de retroceso. Esto es consecuencia  no sólo de las persistentes luchas de sus bases sino de la decidida y masiva entrada de los trabajadores urbanos al torrente de luchas.
Las direcciones reformistas ocultan u opacan este resultado colosal, siguen considerando que aún las masas están a la defensiva. Esto se rebela incluso en sus slogans defensivos, como si viviéramos hace 10 años en pleno auge del llamado neoliberalismo y la derrota. Lo hacen no por ignorancia sino por que tratan de minimizar las conquistas que lograron las masas, donde ellas más de las veces no estuvieron a la cabeza, con el fin de imponer su política de sostener al gobierno so pretexto de “defensa de la democracia”
En este marco el surgimiento del llamado Estado Mayor del Pueblo, organismo creado principalmente por el MAS tras los bloqueos de enero, no constituye una alternativa de centralización, ya que es un  ente que no solo pretende sustituir a la COB, ante la incapacidad de esa dirección de recuperar a este organismo, sino  que no sirvió ni tan siquiera  para centralizar e impulsar las luchas de los cocaleros. Antes bien fue un instrumento para negociar con el gobierno una nueva tregua, la de las siete mesas de diálogo. No por nada ese llamado Estado Mayor no jugó ningún rol centralizador y de combate alternativo en la insurrección de febrero. Lo que está planteado después de febrero no es la creación artificial de nuevos organismos de centralización, sino la recuperación clasista y de combate de la COB para que juegue su rol tradicional en este nuevo ascenso. Y el denominado Estado Mayor del Pueblo en vez de dividir esta llamado impulsar esa tarea.

7. – LAS DIRECCIONES GIRAN MAS A LA DERECHA

En enero y febrero se dieron las mejores condiciones en lo que va de la etapa de ascenso, para echar al gobierno de Goni. En enero el gobierno tambaleó con los bloqueos cocaleros y de otros sectores y en febrero se produjo la insurrección que lo derrotó  y lo puso al borde de su caída.
Muchos esperaban que el MAS, que el 30 de junio había recibido un respaldo masivo del campo y la ciudad, jugara un rol de acuerdo al mandato de lucha que le había dado esas mismas masas. Pero lamentablemente la  dirección del MAS con Evo a la cabeza, no sólo negoció a favor de una nueva tregua los bloqueos cocaleros de enero, sino que al ser sorprendidos por la insurrección de febrero que echó por los suelos esa tregua, no hizo nada para darle dirección de combate a esas movilizaciones, salvándole así al gobierno de una inminente caída. Ese rol  se debe a que la dirección del MAS se ha propuesto sostener al gobierno de Goni hasta el 2007 y recurrir a las movilizaciones sólo como instrumento de presión para conservar una cómoda condición “opositora”.
Esa política quedó explicitada cuando el  Embajador de los EEUU urgido de sacar del aislamiento y el ostracismo al  gobierno de Goni después de su derrota, le increpó al MAS estar urdiendo un golpe de estado para abril de este año. El MAS por boca de Filemón Escóbar, pero luego por Evo mismo y toda la plana dirigencial, se encargó de desmentir al Embajador, argumentando que ese partido no estaba  por un golpe, que en todo caso el golpe lo estaba preparando el imperialismo, que  estaba  por “la defensa de la democracia” y que sólo sacaría al gobierno con la papeleta electoral el 2007.
Filemón Escobar desarrolló en esta línea, la política del Ayni, de la colaboración, nada menos que después de febrero; sostuvo sin vergüenza alguna que si se produjeran nuevas movilizaciones el gobierno caería, que por consiguiente lo que había que hacer para defender la democracia,  es  un pacto social de gobernabilidad. Aunque no toda la dirigencia del MAS tomó al pie de la letra las tesis de Escóbar, sin embargo, lastimosamente, sí practican el contenido de las mismas, porque la política de sostener al gobierno hasta el 2007 dentro de la estrategia electoralista, significa que han acordado un pacto social de hecho con el gobierno para sostenerlo hasta esa fecha. Esta política se expresa en mantenerse en el parlamento como una simple “oposición a su majestad” y del dialogo permanente a favor de las treguas.
Ese pacto de gobernabilidad pretende justificarse, además, bajo la consideración oportunita sustentada por Escobar, en el sentido de que estando supuestamente en peligro la democracia por un golpe  de  derecha, del imperialismo, no habría que repetir el “error” del 85,  cuando al impulsar la movilización se habría provocado la derrota de los trabajadores en manos de la derecha. Pero Filemón es incapaz de ver, dada su política colaboracionista y de capitulación completa al gobierno y al imperialismo, que tanto el 85 como hoy lo que estuvo y está planteado no es la defensa de la democracia, sino el reemplazo de ese régimen burgués y del gobierno por el gobierno de los trabajadores. Es incapaz de ver, que efectivamente la democracia burguesa y el gobierno están en peligro hoy, pero no  por la inminencia de un golpe de derecha, sino sobre todo y ante todo por la movilización de las masas que busca una salida de clase a sus miserias. La dirección del MAS junto a las demás direcciones al defender a la democracia defienden también al gobierno en contra de esta salida de clase que está planteada hoy. Esta línea colaboracionista busca condicionar y subordinar todas las luchas a la política electoral del 2004, a las elecciones municipales, donde piensa el MAS avanzar en el copamiento de los llamados “espacios de poder”. Ya antes en la reunión del llamado Estado Mayor Filemón con todo descaro había delineado “protestas”, y “huelgas de hambre” incluyendo a los parlamentarios, no con el fin de impulsar la movilización consecuente de las masas, sino con cálculos electorales hacia las elecciones municipales.
Del MIP no podemos decir algo diferente, salvo que en esta línea de capitulación está  más a la derecha del MAS.
Pero esta política de capitulación al gobierno alcanza también a organizaciones que se dicen revolucionarias como el POR de Lora. Su política cuyo eje es la “dictadura del proletariado” en abstracto en todo momento y lugar, es en el fondo ultra oportunista, de denuncia abstracta del capitalismo, pero economicismo puro con relación al gobierno. Fue así como encaró la huelga de los maestros, en marzo-abril de este año, cuando en momentos en que el gobierno estuvo más debilitado que nunca, la huelga tuvo como eje sólo el aumento salarial que se alcanzaría recortando las dietas de los parlamentarios, pero ni una palabra sobre la deuda externa, por ejemplo,  y  menos la necesidad de encabezar la movilización con la demanda central del ¡Fuera Goni y el FMI!

8. – LA POLÍTICA DEL GOBIERNO Y LA BURGUESÍA: PACTO SOCIAL Y REPRESION

El gobierno ha sido derrotado, ha quedado semiparalizado. Pero no se da por vencido, trata por todos los medios de recuperar terreno, busca tomar la iniciativa política. Incluso trata de endurecer su política en particular respecto a los cocaleros dando continuidad con  la erradicación de la hoja de coca, a pesar de que luego de febrero dijo que cambiaría de política. Incluso Goni se dio el lujo de declarar que defendería a su gobierno con las armas. ¿De dónde saca  fuerzas para esto? Indudablemente de la falta de dirección que unifique y centralice las luchas. El imperialismo y el gobierno tienen como principal arma para continuar gobernado, las treguas y el dialogo, que le conceden las direcciones, incluso para intentar volver a nuevos ajustes recolonizadores.
Pero el gran problema que está enfrentado es la lucha cotidiana y permanente de las masas que no están dispuestas a darle tregua. Movilizaciones de maestros, padres de familia, gremiales, estudiantes, jubilados, mineros cooperativistas, cocaleros, de los sin tierra; de departamentos, provincias  y regiones con bloqueos de caminos, etc. son el tema de fondo cotidiano en el país. Entran unos y salen otros al torrente de luchas sin obtener soluciones de fondo, salvo migajas y promesas que después son incumplidas, lo que a su vez provocan nuevas movilizaciones.
Es indudable que en una situación como ésta la preocupación central del  imperialismo y el gobierno es orquestar una salida. El golpe es una de ellas, desde luego que ganas no les faltan. Pero esta salida a pesar de que cuenta con el marco de la guerra total de Bush contra los pueblos, no es la más viable de momento, en América Latina, dado el ascenso de las masas y dado que en Bolivia el ascenso se combina con la debilidad y la crisis de las fuerzas policiales y militares.

Entonces la política central, sin descartar la primera en situaciones ya muy extremas, es en estos momentos la del Pacto Social de derecho, es decir un acuerdo de gobernabilidad expresamente firmado que comprometa a todas las organizaciones políticas, sindicales, sociales, y regionales. Pacto que le permita gobernar con tranquilidad y encaminar  la situación hacia la salida electoral del 2004 y 2007. Esa tarea se la han asignado a la Iglesia y a la institución de los Derechos Humanos y está en curso su realización. Por ahora parece ser, pues, que ésta será la mejor vía para sostenerse en el poder, aunque está por ver si la dura realidad de las luchas se lo permitirán. Un pacto social que se combina con represiones a las movilizaciones.

IV. PERSPECTIVAS:
EL PROBLEMA DEL PODER ESTA MAS PLANTEADO QUE NUNCA.

En primer lugar tenemos que afirmar que pese a la los intentos de la burguesía y del gobierno por pacificar el país vía el pacto social combinada con represión, pese a los esfuerzos de las direcciones para enchalecar a las luchas en el marco de  su estrategia electoral hacia el 2007, está planteada objetivamente una dinámica de enfrentamientos. Ya hemos visto que febrero vino a pesar de la tregua de seis meses que le concedieron las direcciones, febrero se impuso a la tregua desbordando a las direcciones. ¿Y esto por que?, porque en el país después de casi dos décadas de neoliberalismo devastador, ninguna reivindicación de los trabajadores y de la juventud ha sido atendida, ni es posible que sea atendida por el gobierno dada su política recolonizadora. El hambre, la desocupación, la miseria crecen, las masas se ven precisadas salir a las luchas, con las direcciones, sin las direcciones o contra las direcciones. Es lo que ha sucedido en enero-febrero, pero también después de esos meses y casi cotidianamente. El gobierno precisa continuar aplicando sus planes, precisa retomar la ofensiva, necesita  vender el gas de acuerdo a sus compromisos con el imperialismo, requiere cerrar el descomunal déficit fiscal que a ha aumentado este año ( de 8.5 a 9.6) con mayores ajustes para cumplir con los planes del FMI. Necesita redoblar el torniquete de la superexplotación para salir de su crisis. Requiere firmar el ALCA,  etc. Las masas por su lado requieren soluciones al hambre, el desempleo, al derecho a la tierra, etc., y con ese objetivo vuelven una y otra vez a las luchas. Y, lo más importante, no están derrotadas ni cansadas, sino que vienen de asestar una de las más contundentes derrotas al gobierno y su plan. Las masas tienen la iniciativa política hasta el momento. No se ha dado todavía ningún retroceso. Sus victorias están frescas. Es más, en la mayoría de las movilizaciones sectoriales adquieren victorias relativas ( reposición de despedidos, créditos, aumentos aunque miserables, etc.). Entonces la dinámica de enfrentamientos no es una cosa del porvenir  sino de actualidad. Está entonces planteado una y otra vez  nuevas movilizaciones con bloqueo nacional, nuevas insurrecciones tipo febrero. Y en este contexto está planteado el problema del poder con más fuerza que antes. Lo está a pesar de las direcciones colaboracionistas; está planteado objetivamente, como lo estuvo en varias ocasiones anteriormente y lo estuvo así en febrero. En esta dinámica va estar en cuestión una vez más la permanencia del gobierno ya derrotado, su caída, y la necesidad de su reemplazo por el gobierno de los trabajadores. Esa es la dinámica central de la lucha de clases en el país, con los altibajos naturales, con sus giros bruscos de una situación de aparente tranquilidad a una de abierta confrontación en las calles.
Esta dinámica no obstante  puede ser contrarrestada por la política colaboracionista  de las  direcciones mayoritarias, que tratará de lograr la tregua y desviar el proceso hacia las salidas electorales, municipales primero y generales después. Sin embargo, la dinámica no va en sentido de una tregua social a largo plazo, aunque es probable que sea desviada y los procesos electorales se cumplan. Pero, aún así, los procesos electorales van estar atravesados por la crisis. Creemos que  las confrontaciones de clase en el país, el nuevo ascenso después de 15 años de neoliberalismo, ha llegado a un punto en que están planteadas dos alternativas. O una nueva derrota de las masas vía contrarrevolucionaria o reaccionaria o una victoria vía una salida obrera campesina y popular.
Nosotros debemos  luchar por una salida revolucionaria obrera y campesina a la crisis, por el poder de los trabajadores.

V. CONGRESO DE LA COB:

¡ UN CONGRESO QUE APRUEBE:  ACABAR CON EL GOBIERNO DE SÁNCHEZ DE LOZADA-PAZ ZAMORA Y REEMPLAZARLO POR EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES!

Nosotros creemos que después  del 12-13 de febrero, la tarea central del movimiento obrero, campesino y popular es continuar con la labor que febrero empezó, es decir acabar con el gobierno de Goni y el FMI y tomar el poder con sus organizaciones de clase, la COB, la CSUTCB, etc. Hay que acabar con este gobierno y todo su plan recolonizador en crisis. Esta no es una aspiración de deseos sino una tarea que se desprende directamente de la situación creada  y posible de realizarla, porque es un gobierno derrotado ya por la movilización de las masas realizada en febrero. Falta darle el puntillazo final. La salida, no puede ser sólo la renuncia de algunos ministros o la renuncia de Goni para que lo reemplace el vice o la presidenta del Congreso que son salidas dentro el régimen colonial; tampoco puede ser el reclamo de Constituyente que es una salida democrático burguesa. La única salida correcta  para los trabajadores, es  organizar la movilización de las masas para continuar la tarea que febrero ha empezado: terminar con el gobierno de Goni y el FMI y reemplazarlo por el gobierno de los trabajadores, es decir una salida de la clase trabajadora.
Por eso es un crimen, darle el respiro que necesita a través del pacto de hecho que practican las direcciones. Es un crimen sostenerlo hasta el 2007 para que siga aplicando su política de hambre y desempleo  con más muertos, heridos y presos. ¡FUERA GONI, Y EL FMI!. ¡ HAY QUE ECHARLO AHORA! Esas deben ser las consignas centrales que oriente la lucha de los trabajadores. Esa era la tarea central antes de febrero, desde el momento mismo que este gobierno nació, en agosto del 2002, pues  ya entonces era un gobierno débil, cuestionado por amplias masas, al cual había que derrotarlo con la movilización. Eso se comprobó en febrero. Ahora con mayor razón después de que las masas lo debilitaron aun más derrotándolo políticamente  y cuando ha crecido el repudio de las mismas.
Por todo lo anterior, éste no puede ser un Congreso más, sino uno que responda a la tarea central del movimiento obrero campesino y popular en la hora actual. Un congreso que apruebe acabar con el gobierno de Sánchez de Lozada, ahora,  mediante la movilización de las masas;  evento que impulse la tarea de ubicar a la COB como órgano de poder de las masas para que asuma el gobierno de los trabajadores a cuya cabeza deben estar las organizaciones y los dirigentes que tienen esa responsabilidad como Evo Morales y los nuevos dirigentes que resulten elegidos. Un congreso que en esa línea,  apruebe un programa de clase y un plan económico obrero y popular cuyos ejes sean romper con el FMI, anular el decreto 21060 y la 1008, no pagar la deuda externa, rechazar el ALCA, recuperar el gas y el petróleo y las capitalizadas para ponerlos al servicio de los trabajadores y bajo su control. Un congreso que dote a los trabajadores de un Plan de Lucha para ejecutar esos objetivos, teniendo como centro la Huelga General con bloqueos y la preparación de la Autodefensa Armada de las masas. Y además, un Congreso que sea de bases y democrático, con la participación de todas las organizaciones sindicales y políticas de los trabajadores y de los policías y militares de base.
No queremos una COB sólo antineoliberal que es una de las políticas del capitalismo imperialista, sino una COB anticapitalista y antiimperialista que luche por el poder de los trabajadores y el socialismo en la tradición de la tesis de Pulacayo.
Tales en nuestra opinión son las principales responsabilidades  de las direcciones empezando por el MAS y Evo Morales, que ahora dirigen también  a la CSUTCB, sino así mismo del bloque antineoliberal y las direcciones de los mineros, fabriles, el POR, el PC y Estado Mayor del Pueblo, etc.
En esa línea no cabe ninguna concesión al gobierno, y los trabajadores debemos decir: ¡no al pacto social! ¡Ningún acuerdo nacional con la burguesía!, ¡No más treguas que salvan al gobierno!. Es hora que el MAS y el MIP, rompan el pacto social de hecho que sostienen en el parlamento. Contra el Reencuentro social que vienen impulsando la Iglesia y  derechos humanos para salvar al régimen y al gobierno, este Congreso de la COB debe ser el Encuentro de los trabajadores del campo y la ciudad para acabar con este gobierno y reemplazarlo por el de los trabajadores.
Llamamos a los trabajadores que luchan cotidianamente, a quienes no están dispuestos a sostener a este gobierno un día más,  a pelear por esta orientación en este Congreso y a organizarse para dotar a la COB de una nueva dirección  clasista y de combate.

MOVIMIENTO SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES
 Julio de 2003.