Bolivia 2026: el despertar del poder dual, la agonía neoliberal y las tareas del proletariado

Juan Jose


Por Juan José Villa / Enero de 2026

A finales de diciembre y principios de enero, el gobierno perdió el control de la situación. El doble poder de obreros, campesinos y sectores populares se consolidó en tres semanas de huelga general indefinida al grito de ¡Abrogación del D.S 5503!, decretazo que impuso el gasolinazo, otorgó vía libre a las transnacionales para el acceso directo al saqueo de los recursos naturales del país, desbarató regulaciones medioambientales, atentó contra la estabilidad laboral, concentró el poder en el Ejecutivo pasando por encima del legislativo, y una serie de medidas que se constituyeron en un verdadero paquetazo neoliberal con perspectivas dictatoriales.

En el proceso, se incorporó la lucha contra los D.S 5515, que le otorga poderes al presidente para gobernar desde el exterior con mecanismos virtuales; D.S 5509, que facilita el ingreso de las multinacionales tecnológicas Starlink y Amazon para el saqueo de los recursos so pretexto de otorgar servicios tecnológicos, y la defensa de la reserva natural de Tariquía invadida por Petrobras.

A la cabeza de trabajadores mineros, fabriles y magisterio se sostuvieron las protestas del mes de diciembre en la sede de gobierno. En enero se consolidó la alianza obrera y campesina tras la gran marcha denominada «Bolivia No Se Vende». A partir de aquí, el gobierno estuvo asediado de incansables protestas y cerco constante a Plaza Murillo. Por la entrada decisiva de las federaciones campesinas a la lucha, se instalaron más de 70 puntos de bloqueo a nivel nacional con perspectiva a seguir creciendo.

La respuesta negativa y postura soberbia del gobierno reflejaba que estaba totalmente desfasado de la realidad social y política. Pensaba que la clase media acomodada y el pacto con las dirigencias vendidas de algunos sindicatos gremiales, vecinales y de transporte le daban fuerza suficiente para derrotar a la COB. Pero resultaron ser una fracasada minoría.

La alianza obrera y campesina se potenció con la incorporación de sectores populares encabezados por las Juntas Vecinales de El Alto y la Confederación de Trabajadores por Cuenta Propia. Las bases levantaron la consigna de ¡Fuera Rodrigo Paz!, ¡Qué renuncie el gobierno incapaz!

El oficialismo perdió toda fuerza y legitimidad para convocar a negociación alguna. El doble poder brilló con todo esplendor. Se desafió con enérgica fuerza el poder de los ricos, de las petroleras y agroindustria, de los bancos y oligarcas, de la intervención de EE.UU y su gobierno títere. Se dio el salto cualitativo, se gestó el doble poder de la Central Obrera Boliviana. La Huelga General se convirtió objetivamente en una insurrección de las mayorías explotadas y oprimidas.

En esos momentos, tras el ampliado de la COB del 10 de enero, la dirección potenciada de la lucha impuso sus propias condiciones: “Si el gobierno quiere dialogar tendrá que venir a nuestro terreno, domingo 11 de enero a la sede de la Federación de Campesinos TUPAC KATARI en la Ciudad de El Alto»[1]. Al gobierno debilitado no le quedó más que asistir a primera hora.

En aquella reunión, justo en el momento más álgido de la lucha, la dirección de la COB firmó un pacto con los ministros de Paz, donde se aceptó la abrogación del D.S 5503, pero con el compromiso de trabajar con la directiva obrera y campesina un nuevo decreto en el que se mantiene el gasolinazo y otros puntos económicos del paquetazo. La cereza sobre la torta del pacto fue la aceptación de levantar todos los bloqueos de inmediato, mientras se debía esperar 48 horas a que el presidente se digne en promulgar la abrogación.

Esto trajo de inmediato la implacable crítica de las bases campesinas que comenzaron a desconocer a sus dirigentes; representantes de la provincia Omasuyos atacaron a chicotazos el automóvil en el que se encontraba el ejecutivo del ente matriz de los trabajadores.

La Asamblea de Emergencia de la COB del 12 de enero calificó de error garrafal el accionar dirigencial, resolvió no confiar en el gobierno y recomendó bajar a las bases a autocriticarse para preservar las alianzas logradas. Por esta asamblea, la dirección hizo una conferencia de prensa enfatizando que el Estado de Emergencia se mantenía contra el gobierno, pero exigió trabajar conjuntamente el nuevo decreto del gasolinazo.

Finalmente, el gobierno abrogó el D.S 5503 el 13 de enero y en efecto, la dirección de la COB dio su visto bueno al nuevo D.S 5516 en el que se mantiene el gasolinazo, fijando precios y no dejándolos abiertos como antes; establece el incremento salarial, entre otras medidas.

¿DERROTA O VICTORIA DEL MOVIMIENTO DE MASAS?

SE ABRIÓ UNA NUEVA SITUACIÓN REVOLUCIONARIA EN EL PAÍS, MÁS PODEROSA QUE LA ANTERIOR.

Paz terminó abrogando el paquetazo de entrega total de Bolivia a las transnacionales y se desbarató su política de concentración de poder para firmar contratos directos con ellas. Esto es una poderosa victoria.

La desazón que existe es porque que se pudo conseguir todo, impedir el gasolinazo e incluso lograr la caída del gobierno. Sin embargo, tanto mineros como fabriles, el magisterio y sectores campesinos, claramente tienden a desbordar las asambleas con elevadas discusiones políticas, de estrategia y táctica para conseguir sus reivindicaciones. El estado de ánimo es favorable a la lucha, propio de una situación revolucionaria y no de una derrota. Esta solo fue una primera batalla contra la ofensiva neoliberal.

El magisterio urbano paceño, después de la abrogación, protagonizó otra masiva movilización en la sede de gobierno exigiendo que se reponga el bono pro zona para educadores que cumplen su trabajo en provincias y lugares alejados. El Ministerio de Educación repuso de inmediato la reivindicación. Esta es la tendencia de las luchas venideras, la balanza se ha puesto del lado de la movilización. La iniciativa la tiene el movimiento de masas.

Las bases de la COB con la alianza obrera y campesina demostraron que tienen una fuerza descomunal capaz de elevar al Ente Matriz de los trabajadores a órgano de poder dual. Esta recuperación de organismos empezó en el ascenso revolucionario anterior, cuando la debacle del MAS abrió la posibilidad de recuperar las instituciones obreras, populares y campesinas para la lucha y la independencia de clase.

Ahora, con la primera victoria de la COB, se abre una nueva situación revolucionaria más poderosa debido al proceso de reorganización del movimiento obrero y la recuperación de sus organismos para la acción directa. El movimiento campesino, que se veía dividido por las traiciones del MAS, lejos de estar aplastado y sumido en la oscuridad, se presentó potenciado y poderoso en la nueva alianza con el proletariado.

Quedan tareas por resolver, superar el colaboracionismo de clases[2], pero no se resolverán si no se aclara que el proceso histórico que acaba de acontecer no es el de una derrota, sino el de una primera victoria que abre grandes posibilidades políticas para la clase trabajadora.

El próximo período debe ser consciente del poder dual gestado. Se puede derrotar toda la ofensiva imperialista e interventora de EE.UU y su gobierno títere. Se puede no solo luchar por las reivindicaciones económicas, sino, por el poder político de las instituciones de la clase trabajadora. El poder para la alianza obrera y campesina. En concreto, el próximo período es el de hacer consciente la lucha por el gobierno del poder dual de la COB.

PAZ EN TERAPIA INTENSIVA ASISTIDO POR EL OXÍGENO DEL CEN DE LA COB

Paz quedó absolutamente debilitado tras la Huelga General y la abrogación del D.S 5503, y aunque el gasolinazo se impuso por el acuerdo, el gobierno se mantiene en Palacio no por sus propias fuerzas, sino porque la dirección cobista le brindó oxígeno tras el pacto.

Pero ese oxígeno brindado puede ser retirado en el transcurso de las siguientes semanas por presión del proceso objetivo. Es decir que el gobierno depende de la COB, de las decisiones que la alianza obrera y campesina tome respecto a continuar respetando el pacto o romperlo e iniciar una nueva lucha. Es por tanto un gobierno extremadamente débil, asediado por el doble poder, antesala de una nueva insurrección.

NO PACTAR CON EL GOBIERNO, REORGANIZAR LAS FUERZAS PARA LA PRÓXIMA FASE

Este gobierno ha demostrado ser de doble discurso, mientras en las elecciones se presentaba con promesas populistas para ganar votos, en la presidencia aplicó el programa de la derecha neoliberal. Mientras en años pasados se tomaba fotos firmando peticiones de defensa de Tariquía, ahora escolta a Petrobras con la fuerza policial para explotar la reserva natural. ¡Ninguna confianza en Paz!

A partir de la asistencia de oxígeno de la COB, Paz puede seguir gobernando e intentará reponerse para aplicar una nueva ofensiva neoliberal que le exige el poder hegemónico de los EE.UU. De hecho, la ofensiva sigue en pie con los D.S 5509, 5515 y el nuevo D.S 5516. Ahora, el gobierno busca lastimar el derecho a la protesta con el proyecto de ley de penalización de los bloqueos. Quiere blindarse ante la inevitable reorganización de las próximas protestas.

Estos ataques forman parte de la recolonización abierta impulsada por la política imperialista de EE.UU y encabezada por Donald Trump que encuentra en Paz a su ejecutor más dócil, replicando lógicas de intervención que ya han lacerado a la región. El ejemplo más cercano es Venezuela, donde bajo el pretexto de «liberar al pueblo de la dictadura de Maduro», el imperialismo intervino militarmente el país y luego pactó con el resto del régimen dictatorial el saqueo de los recursos en favor de las transnacionales. Situación que ha recibido el rechazo mundial y de la misma clase trabajadora venezolana.

Esta ofensiva imperialista se dio también en medio de una etapa revolucionaria mundial, caracterizada por la creciente respuesta de las masas contra los planes intervencionistas de EE.UU y los gobiernos de turno serviles. El propio Donald Trump enfrenta una inestabilidad histórica caracterizada por las masivas e inagotables protestas en su propio país y el rechazo internacional a su política.

Para derrotar la ofensiva recolonizadora de EE.UU corresponde romper el pacto con Paz y reorganizar las fuerzas para continuar la siguiente fase del proceso revolucionario.

PREPARAR EL PLAN DE LUCHA ACORDE CON LAS RESOLUCIONES DEL CONGRESO DE OCTUBRE

La Central Obrera Boliviana renovó su dirigencia y líneas de acción tras el congreso de octubre del año pasado. Estableció la ruptura con el colaboracionismo de clases de la era del MAS y rechazó por unanimidad, en la plenaria final, el informe de gestión del ex dirigente Huarachi.

El evento histórico ha mandatado a sus direcciones no alinearse con ningún gobierno burgués, recuperar la independencia de clase y construir el propio partido de la clase trabajadora. Lejos de postergar estas resoluciones históricas, el CEN de la COB está conminada a cumplirlas.

Preparar al mismo tiempo el programa obrero, popular y campesino de solución a la crisis en contraposición directa al programa neoliberal que aplica Paz. Las resoluciones del Congreso también exigen la abrogación de las leyes antiobreras en materia de jubilación, educación, salud, luchar por una verdadera nacionalización de los recursos naturales e industrialización del aparato productivo del país para la generación de empleo, defensa de la estabilidad laboral, impulsar congresos de cada área para profundizar el pliego de lucha. Si unimos esto a la resolución de independencia de clase y construcción del propio partido de los trabajadores para gobernar, se debe ir con todo a materializar la propuesta económica de la COB.

El PIB de Bolivia es producto del trabajo de las mayorías explotadas y oprimidas. Quienes absorben la inmensa mayoría de las ganancias de esa riqueza no es la clase trabajadora que la produce, sino la oligarquía, burguesía e imperialismo. Esa élite bancaria, agroindustrial, latifundista, de las farmacéuticas y petroleras que no pretende pagar ni un centavo de la crisis pone la ganancia extraída en refugios financieros del exterior. Esto no es aportar, sino saquear. Es necesario establecer un duro el impuesto a estas saqueadoras, recuperar la riqueza del propio trabajo al servicio del país y desarrollar el monopolio del comercio exterior, un plan superior de desarrollo en manos del auténtico gobierno obrero, campesino y popular, que será obra de un próximo documento de aporte al proceso revolucionario.

APÉNDICE:

ASCENSO REVOLUCIONARIO ANTERIOR y EL DESVÍO ELECTORAL

¿Por qué Paz fue debilitado en solo dos meses de gobierno?

Antes de que Paz asumiera la presidencia, el país vivía una situación revolucionaria caracterizada por el ascenso de las protestas sociales contra el desastroso gobierno del MAS. La hiperinflación de los productos de la canasta familiar y la devaluación del boliviano frente al dólar fueron solo la superficie de una profunda crisis económica y social que llevó a las masas a identificar al MAS como el principal responsable de la debacle del país. ¡Renuncia de Arce!  ¡Fuera Arce! Fueron las consignas que resonaron entre 2024 y 2025.

El gobierno entró en una severa crisis política, el MAS se quebró en pedazos y en medio de la pelea de candidaturas entre evistas y arcistas, se pateó el tablero electoral: en junio del año pasado, a solo dos meses de realizarse las elecciones, la Federación de Campesinos Tupac Katari encabezó la convocatoria de tumbar a Arce por la vía de la movilización revolucionaria[3].

En ese período, Evo Morales organizó desde el Chapare bloqueos y marchas por habilitar su candidatura, pero lejos de enfrentarse a Arce, chocó frontalmente contra las mayorías del campo y las ciudades periféricas que se preparaban para sacar al gobierno.

A la cabeza de la población trabajadora de Llallagua, Vinto, y las 20 provincias de La Paz se derrotó la embestida del evismo. Campesinos originarios del Norte Potosí rompieron categóricamente con Evo. De esta manera, se derrotó su candidatura. Pero, gran parte de las fuerzas que eran para derrocar a Arce fueron desgastadas para derrotar a Evo. Los dirigentes cambiaron de línea orientando a sus bases a echar al gobierno por la vía electoral.

De esta manera, se impuso el desvío de las luchas revolucionarias a las urnas abriendo una situación de reflujo en el país, favorable a la reorganización del poder hegemónico de la oligarquía, burguesía e imperialismo. Este reflujo del proceso llevaría a la conformación del gobierno de Rodrigo Paz.

Sin embargo, no se infringió ninguna derrota física ni significativa a las masas. Fue únicamente un desvío de “reacción democrática”[4]. Las fuerzas no solo estaban intactas, sino que se potenciaban aún más con la reorganización del proletariado de la COB. Rodrigo Paz asume la presidencia en medio de ese tremendo proceso revolucionario, augurando ser un gobierno débil de nacimiento[5].

LA REORGANIZACIÓN DEL PROLETARIADO MINERO

Mientras los análisis del frente populismo contradecían el proceso revolucionario caracterizando una derechización del país enfocados exclusivamente en estudiar la división del MAS y su vergonzosa derrota electoral, la realidad de la clase trabajadora proyectaba todo lo contrario, un salto a la izquierda en el movimiento de masas en general y el obrero en particular. El proletariado podía al fin liberarse de las cadenas del MAS, ese aparato contrarrevolucionario infiltrado en sus filas, para recuperar sus organizaciones a la independencia de clase y la acción directa.

A principios de 2025, cuando en el país creció la lucha por la caída de Arce, las bases de la Federación Sindical de Trabajadores de Mineros (FSTMB) consolidaron el movimiento por la renovación de su dirección y el cambio radical de sus líneas de acción. Derrotaron las constantes postergaciones de su congreso enfrentando eficazmente al viejo dirigente de la COB, Juan Carlos Huarachi, que fungía como representante del gobierno del MAS y no de la clase obrera.

La situación revolucionaria de entonces fue el contexto principal de la instalación del 33º Congreso Minero realizado el mes de marzo de aquel año, en Tupiza, Potosí. El evento histórico determinó la ruptura definitiva con el MAS de Evo y Arce, asumiendo incluso que la caída de Evo del 2019 fue por la protesta de las masas movilizadas, como expresó su documento político: “Evo Morales renuncia a su cargo a pedido de la COB (…) y principalmente de las Organizaciones Sociales”[6].

El proletariado minero determinó recuperar la independencia de clase junto a una serie de reivindicaciones económicas, sociales y políticas acordes al proceso revolucionario. Eligió una dirección nueva, descartando las opciones de los sectores mineros tradicionales de donde provinieron las direcciones que colaboraron al MAS, para votar de manera histórica por la alianza de minas disidentes: Capasirca, Manquiri y San Vicente. Así surgió la dirección Paye, el respectivo documento político y el mandato de construir el propio Partido de los Trabajadores[7].

EL CONGRESO DE LA COB

El congreso minero de marzo dio un ultimátum a la dirección de la COB vendida al gobierno: No aceptar ninguna postergación más del Congreso del ente matriz y realizarlo de inmediato en el mes de abril. Una línea categórica para acabar con siete años de traiciones de la directiva de Huarachi.

Sin embargo, los demás sindicatos obreros y campesinos que cogobernaron con el MAS aún no renovaban su dirección. La FSTMB se puso a la izquierda, pero recibió la resistencia de la burocracia traidora. Aún así, el proceso objetivo de la situación revolucionaria fue rompiendo las barreras y debilitó al extremo la injerencia del gobierno.

Finalmente, a la burocracia no le quedó más remedio que convocar al Congreso de la COB. Con maniobras de por medio fijó la fecha para octubre, mes de las elecciones.

El Congreso de la COB se realizó en la situación de reflujo del proceso revolucionario, donde la trampa de la reacción democrática otorgó respiro al poder hegemónico para recuperar sus fuerzas preparando un nuevo gobierno burgués.

Los vientos del reflujo fueron aprovechados por la dirigencia de Huarachi para mantener el legado traidor del colaboracionismo de clases: En la inauguración del congreso cobista se aprobó su informe de gestión. La alianza de las tres minas disidentes, Capasirca, Manquiri y San Vicente que en marzo ganaron la votación mayoritaria en la FSTMB, perdió peso para reeditar nuevamente su hazaña y no pudieron tomar la dirección de la COB.

No obstante, en el desarrollo del congreso, los designios del proceso revolucionario objetivo se impusieron aclarando que el reflujo no significó una derrota, sino un desvío temporal de las luchas que conservan aún todas sus fuerzas. El trabajo por comisiones desbarató lo que la burocracia logró en la inauguración. Las asambleas por sectores en los cuartos intermedios pusieron en orden a sus delegados.

El Congreso ratificó expresamente las resoluciones del Nº 33 Congreso de la FSTMB, estableció la directriz contundente de no alinearse con ningún gobierno burgués, recuperar la independencia de clase y construir el propio partido de los trabajadores de la COB[8].

Se resolvió llevar al tribunal disciplinario a la dirección traidora. La plenaria final rechazó por unanimidad su informe económico llevando el caso a una comisión investigadora.

Las resoluciones también exigen abrogación de las leyes antiobreras en materia de jubilación, educación, salud, luchar por desarrollar una verdadera nacionalización de los recursos naturales e industrialización del aparato productivo del país, generación de empleo, defensa de la estabilidad laboral, encuentros y congresos obreros en cada área para profundizar el pliego de lucha.

La nueva dirección elegida provino de Huanuni, a la cabeza de Mario Argollo. Si bien Huanuni fue el sindicato minero donde el MAS pisó fuerte por años, esta dirección es muy diferente a la de Huarachi. Surgió de un proceso de ruptura con el arcismo, evismo y el mandato de cumplir con las resoluciones revolucionarias del congreso. Aún queda la tarea de romper definitivamente con las prácticas del colaboracionismo de clases que se hicieron tradición en la formación de dirigentes durante 20 años de dominio del MAS.

Hay que ser categóricos, el histórico Congreso de la COB estuvo influenciado más por la etapa revolucionaria que por el reflujo, dio un giro a la izquierda en relación al ostracismo anterior, derrotó las tesis pasadas de la desmovilización y sometimiento al MAS, e inició la carrera por la recuperación del organismo obrero para las luchas venideras.

LAS ELECCIONES de 2025 TAMBIÉN REFLEJARON UNA NUEVA “IZQUIERDIZACIÓN”

Los resultados y datos de las elecciones los hemos explicado in extenso en el artículo titulado “Balance Revelador de las Elecciones en Bolivia”[9]. En resumen, en la primera vuelta arrasaron los votos nulos y blancos, dejando prácticamente vacía la asamblea legislativa, por lo que el Tribunal Supremo Electoral, sirviéndose de las leyes de reacción democrática, llenó los vacíos con los segundos lugares que en la mayoría de casos apenas alcanzaban entre el 5% y 10% de votos. Razón por la cual el legislativo no tiene representatividad popular, obrera ni campesina.

Los nulos y blancos expresaron el proceso revolucionario contra el MAS y los candidatos tradicionales del neoliberalismo en las urnas. Los votos a Edmand Lara también fueron a la izquierda expresando de manera distorsionada el ascenso revolucionario. Rodrigo Paz que se presentó en dupla con Lara, asumió un discurso frente populista poniéndose a tono con Lara y esto le permitió ganar las elecciones en el balotaje.

En cuestión de número de votos, de un padrón electoral de casi 8 millones de personas, la suma de los candidatos de la derecha neoliberal consiguió poco más de 2,5 millones de votos, mientras que la izquierda expresada en nulos, blancos, abstenciones, y de forma distorsionada en Lara y dos candidatos pequeños más, se acercaron a los 5 millones.

Claramente el ascenso revolucionario se expresaba también en el reflujo electoral.

[1] Conferencia de prensa de la Central Obrera Boliviana del 10 de enero de 2026.

 

[2] Colaboracionismo de clases: práctica política que postula la armonía y cooperación entre el proletariado y la burguesía (y sus gobiernos de turno) bajo la ficción de un «interés nacional» o «bien común». En la historia, esta práctica abre el camino de la derrota del proletariado frente a los ataques del poder hegemónico burgués.

 

[3] Radio Fides informa: Ponchos Rojos Exigen la renuncia de Arce. https://www.facebook.com/reel/1279362627031615

 

 

[4] El término político de “reacción” nació en el siglo XVIII para describir a quienes se oponían a la Revolución Francesa. «Reaccionar» era la respuesta de las fuerzas que querían restaurar la monarquía y los privilegios de la aristocracia frente a los cambios radicales de los revolucionarios. Reacción democrática se refiere a esa restauración retrógrada del poder, pero con mecanismos de la democracia (elecciones) o disfrazada de ella.

 

 

[5] Este proceso está explicado in extenso en diversos documentos del MST boliviano, principalmente en las “Tesis para el XVIII Congreso de la COB” de Octubre de 2025.

 

[6] Documento político Fusionado: Capasirca, Manquiri y San Vicente, fue el escrito histórico asumido en el 33ª Congreso Minero.

 

[7] Desde el MST Bolivia contribuimos al debate proletario con el documento “Aporte al Nº33 Congreso de la FSTMB, donde caracterizamos la situación revolucionaria, la oportunidad de liberarse del aparato masista y la línea de construir el Partido de los Trabajadores de la COB para la toma del poder”.

 

[8] En octubre de 2025 se contribuyó al debate obrero desde el MST Bolivia con las “Tesis para el XVIII congreso de la COB”

 

[9] Balance Revelador de las Elecciones en Bolivia, publicado en octubre de 2025 en www.mstbolivia.org

image_pdf