Crisis Sanitaria

No hay salud y el gobierno tiene el descaro de enaltecer su gestión

Juan Jose


LUCHAR POR UN SISTEMA INTEGRAL DE SALUD PÚBLICA GRATUITA Y DE CALIDAD

RECUPERAR LA COB A LA INDEPENDENCIA DE CLASE

La tercera ola del COVID 19 golpea duramente a Bolivia. Los hospitales colapsados, familiares de pacientes exigiendo oxígeno con lágrimas en los ojos en busca de salvar a sus seres queridos. Los sindicatos médicos y ramas anexas denuncian falta de recursos de bioseguridad así como el no pago de sueldos adeudados de hace cuatro meses.

Los 3000 mil contagios por día y el aumento de muertes registradas entre 80 a 100 por día según datos del Ministerio de Salud, supera a la crisis en la gestión del gobierno de Áñez, aunque el gobierno de Arce oficialmente rechaza esta situación y lanza una campaña millonaria en los medios para decir que la salud y la pandemia están controladas en el país. Mientras los muertos en las calles y el colapso de hospitales es un hecho constatable, el MAS interviene tergiversando los datos.

La vacunación masiva para todos, propaganda del gobierno, resultó ser eso, solo campaña, más no una realidad. El discurso del MAS sobre su supuesta gran gestión en salud no tiene nada que ver con la situación real de la clase trabajadora y el pueblo empobrecido que está quedando con graves secuelas o perdiendo la vida por el recrudecimiento de la pandemia y la precariedad al extremo de la salud pública en Bolivia.

Cochabamba, Potosí, Tarija, Oruro, Beni y Santa Cruz fueron los primeros epicentros de la crisis sanitaria y la protesta. Ahora son los nueve departamentos de conjunto con gente humilde pidiendo medicamentos y oxígeno. Ante esto, el gobierno pretende lavarse las manos echándoles la culpa a los municipios, aprovechando para ello la normativa instaurada por Áñez, y a los médicos. Respecto a los primeros, el ministro de economía, Montenegro, dijo el 5 de junio que los municipios tienen suficientes recursos para afrontar la pandemia y Luis Arce lo propio en conferencia de prensa. Sobre los segundos, el presidente del senado, Andrónico Rodríguez, interviniendo la dirección política de la Asociación de Víctimas de Negligencia Médica, impulsó una campaña nacional para echarle la culpa a los trabajadores en salud de todo el desastre sanitario.

Sin embargo, la realidad es que el magro presupuesto nacional de salud asignado por el gobierno solo mantiene la precariedad sanitaria que no se cambió sustancialmente en 14 años de gestión del MAS. Las autoridades municipales del MAS y de la oposición no hacen más que administrar el mísero presupuesto sin afectar las ganancias de los saqueadores del país, las transnacionales. En la pelea mediática entre el gobierno y la oposición, donde más que atender la salud la preocupación es desviar toda atención hacia el discurso de golpe de Estado para continuar victimizándose, el MAS ha congelado las cuentas de la alcaldía de La Paz, lo que contradice su exigencia a que los municipios usen sus recursos. En este mismo sentido se propagandea sobre la corrupción de Murillo y Áñez, el anterior gobierno que estuvo un año en la administración estatal, cuando fue el MAS el que se opuso a que la huelga general de la COB derrocara el 2020 a ese gobierno y lleve al poder a los trabajadores vía insurreccional, salvando así al capitalismo de caer por revolución, permitiendo que Áñez salga por la puerta grande gracias a su línea electoralista. Ahora que se desarticuló la centralización de las luchas, el oficialismo ataca mediáticamente al anterior gobierno no para encontrar justicia, sino para, entre otras cosas, desviar que en 14 años de gestión del MAS se profundizó el deterioro de la salud y que es el actual gobierno el principal responsable de la crisis sanitaria.

La clase trabajadora y pueblo empobrecido necesita salud pública integral y de calidad. No la farsa del MAS. Es necesario luchar porque se dote de recursos de bioseguridad, adquisición de mayor infraestructura, equipos de terapia intensiva y más personal médico para atender la demanda de la población. Nacionalizar a los hospitales y clínicas privadas para ello y acabar con el lucro. Canasta familiar garantizada por el Estado donde se incluyan los medicamentos para las familias. Vacuna para todos que no sea un discurso, sino una sincera práctica. En lugar de incrementar la deuda externa con el imperialismo como hace Arce para lanzar migajas a la deteriorada salud, necesitamos expulsar a las transnacionales para obtener el presupuesto adecuado para aplicar este plan. Que el gas, petróleo, soya, minerales, estén bajo control de las bases obreras y la riqueza se quede en el país, para además industrializar las nacionalizadas, generar empleo para combatir la pandemia, impulsando a que las fábricas de fabriles, bajo control obrero, produzcan esas indumentarias y elementos de bioseguridad pagadas por el Estado. Ante la crisis económica y tal como se han pronunciado las bases trabajadoras en Cochabamba, deben eliminarse el pago de deudas a los bancos que solo estrangula a las familias; detenerse el pago de impuestos al Estado burgués corrupto, el poco dinero de las familias obreras y populares ganado con trabajo honesto no debe ser saqueado por estas entidades. Todo esto en la perspectiva de Nacionalizar la Banca bajo control de la base y forjar un nuevo tipo de Estado, obrero al servicio de explotados y oprimidos.

En el sentido de la unidad de clase trabajadora a nivel mundial, también es fundamental luchar por acabar con los negocios de las grandes farmacéuticas que por sus fines de lucro niegan el acceso a vacunas y medicamentos a la población de distintos países. Para ello, impulsar una campaña internacional por la nacionalización de las transnacionales farmacéuticas bajo control de la clase obrera de base en los países donde existe esta industria, para poner la ciencia médica al servicio del pueblo trabajador.

Esta lucha debería ser encabezada por la COB. Ya basta que la dirección de Huarachi lleve a ese organismo a ser furgón de cola del MAS. Exigimos plan de lucha por las demandas de trabajadores y Congreso democrático de la COB para prepararla y designar una nueva dirección clasista y de combate.

La Paz, 7 de junio de 2021

MST BOLIVIA

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