Bolivia octubre 2003: a doce años de la revolución


2003 – 2015: A DOCE AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

EL GOBIERNO LIDERA UN GIRO MÁS A LA DERECHA DEL PROCESO POLÍTICO NACIONAL

NO A LA RE-REELECCIÓN DE EVO MORALES

 

RECUPERAR LA COB PARA LA INDEPENDENCIA DE CLASE Y RETOMAR LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE 2003

FUERA LA BUROCRACIA TRAIDORA

Octubre, una revolución obrera y socialista

La revolución de octubre de 2003 que derrocó al gobierno de Sánchez de Lozada fue el “pico más alto del ascenso revolucionario de masas del campo y la ciudad que empezó  con la guerra del agua en el 2000” que “planteó además, la recuperación completa de los hidrocarburos de manos de las transnacionales y también la liquidación de la oligarquía terrateniente”[1].

Las masas obreras, campesinas y populares insurrectas, reconstituyeron con su lucha el organismo de poder dual histórico, la Central Obrera Boliviana (COB), que fue el poder real alternativo a la burguesía, un poder obrero y campesino, que hirió de muerte al poder imperialista de las transnacionales derrocando a su gobierno títere, planteando la nacionalización sin indemnización de los recursos naturales. Vale decir que hubo una revolución obrera y socialista en manos de las masas concentradas en la COB, que se hizo dueña de la sede de gobierno.

Pero la burocracia de la dirección de la COB traicionó la revolución entregando el poder a la burguesía, capitulando a la maniobra de traspaso del COB, el poder dual en octubrepoder vía constitucional al Vicepresidente Carlos Mesa. Este representante de la burguesía, ante la eminente fuerza del poder dual, tuvo que pedir permiso a la dirección de la COB para entrar a juramentar al Palacio Quemado.

Sin embargo, la revolución y el poder dual continuaron a pesar de las traiciones. En Mayo-Junio de 2005, ‘ante la política contrarrevolucionaria de Carlos Mesa, otra vez las mismas masas protagonizaron una nueva insurrección, que tumbó al gobierno, pero que como en el caso de octubre, las direcciones entregaron el poder a la burguesía por el mismo “sagrado” mecanismo de la sucesión constitucional, colocando en el poder a Rodríguez Veltzé.’[2] Un gobierno con el único objetivo de realizar elecciones anticipadas.

Ante la salida revolucionaria de poder obrero y campesino dada en los hechos, la burguesía planteó la maniobra de la salida democrática burguesa, contando con la traición de las direcciones para lograr el desvío de la revolución. Para estas salidas reaccionarias, el poder burgués contó con el militante apoyo de Evo Morales.

Evo desvía la revolución a salidas democrático burguesas

Con la traición de las direcciones se allanó el camino para reabsorber el proceso revolucionario por la vía de la democracia burguesa, electoral y neoliberal. Evo Morales peleó a favor de llevar el proceso revolucionario insurreccional  a la vía muerta de las elecciones.

Como dijimos en su momento, ‘Fue merced a este desvío electoral burgués del proceso que se canalizó después las energías de las masas, ya no a una nueva insurrección revolucionaria, sino al triunfo electoral de Evo Morales. Surgió así un gobierno reformista y de colaboración de clases, de “frente popular”. Este gobierno negoció la llamada agenda de octubre: No expulsó a las transnacionales petroleras, nacionalizando sin pago los hidrocarburos, sino que cambió de contratos permitiendo a las mismas compartir el negocio de los recursos, perdonándoles el saqueo de años. Tampoco expropió a la oligarquía terrateniente para entregar tierras a los campesinos y originarios, sino que constitucionalizó sus grandes propiedades mal habidas.’[3]

En un principio realizó tibios cambios pero enmarcados en salvar la institucionalidad burguesa herida de muerte por la revolución. El país se mantiene como una semicolonia del imperialismo, aunque de diferente manera que en tiempos del neoliberalismo recalcitrante. Los leves cambios no fueron producto de la voluntad de Evo, sino un subproducto de la revolución inconclusa, usados para derrotar la misma.

Gobierno pro patronal, de la oligarquía y las transnacionales


Evo ha engañado a las masas con salidas democrático burguesas: referéndums, elecciones generales y subnacionales. Peleándose con los partidos de derecha tradicional  solo de forma, en realidad para disputar con ellos el trofeo de quién es el mejor administrador de los negocios de las transnacionales, la burguesía y la oligarquía. Disputa que viene ganando de lejos.

De la conciliación de clases del 2006 hasta ahora, el Gobierno de “Frente Popular”, ha dado un giro más a la derecha en favor de la oligarquía y de las transnacionales, convirtiéndose en un gobierno que los representa cada vez con mayor claridad. Garantizando sus negocios en el país, cuadruplicando sus ganancias en los nueve años de su mandato. Por eso, la derecha social, es decir, los grandes empresarios, la oligarquía y el imperialismo están cómodos con Evo. A su vez, ha gobernado con grandes dosis de autoritarismo y corrupción.  Este giro a la derecha le ha hecho chocar con sectores de la clase trabajadora e indígena, que a su vez le ha restado apoyo, que antes contaba de sectores combativos de la clase trabajadora de occidente, reflejado en el retroceso electoral que ha sufrido el MAS, tanto en las elecciones para la presidencia el pasado año, así como,  y con mayor claridad, en las elecciones sub nacionales y en el referéndum autonómico del presente año. Donde sí ha crecido su apoyo es en el bloque de la Media Luna que domina la oligarquía.

Ante la crisis económica mundial que ha empezado a afectar la economía nacional, Evo ofrece seguridad jurídica y estabilidad económica para las transnacionales,  expresado recientemente en el evento en Nueva York “Invirtiendo en la Nueva Bolivia”, mientras que la crisis y sus efectos los carga sobre las espaldas del pueblo trabajador. Esta situación está provocando la respuesta de la clase trabajadora, como se puede ver en las recientes luchas del pueblo potosino o en los constantes bloqueos de la sede de gobierno de diversos sectores de los trabajadores. Se aproximan más luchas, aunque al momento, la situación está mediada por la coyuntura electoral, por lo menos, hasta el referéndum de febrero.

Hacia la cuarta reelección

En este marco pretende “reformar” la Constitución Política del Estado para poder ir a su cuarta reelección presidencial, en un referéndum,  con maniobras de por medio en base a la prebenda, moviendo a la burocracia alcahueta: CONALCAM y Trujillo de la COB. Estos presentaron el anteproyecto de ley de “reforma” a la Asamblea Legislativa que, como era de esperarse, les dio el visto bueno para ir al referéndum en febrero. La manipulación del Órgano Electoral a su favor es el siguiente paso ya aplicado en anteriores elecciones.

En este camino electoral, el gobierno está aprovechando maniobras políticas como la gestión hecha ante los tribunales de la Haya sobre el diferendo marítimo con Chile para ganar votos. En unidad con los neoliberales ex presidentes Rodríguez Veltzé y Carlos Mesa, genera una ilusión en las masas sobre la reivindicación marítima, pero que en realidad no se resolverá  mientras persista el sistema de dominación oligárquico imperialista en Bolivia y Chile. El tema del mar se convierte en una campaña electoralista.

La derecha

La derecha política, tradicional, que podía ser barrida por la revolución, se recompone. Evo les permitió reestructurarse en el terreno democrático burgués, y hoy, si bien está dividida, alcanza votaciones importantes como en las presidenciales de 2014, con más de 20 por ciento para UD, de Doria Medina. UN se hace de una alcaldía en la que fue el epicentro de la revolución, El Alto. A su vez, el partido del derrocado Sánchez de Lozada, MNR, logra ganar en las subnacionales recientes la alcaldía de Trinidad. Y el dirigente de la COMCIPO que dirigió la lucha del pueblo potosino, anunció que en el próximo referéndum trabajará junto al MNR. La recomposición de estos partidos es parte del giro a la derecha del proceso político en su conjunto liderado por el gobierno.

La COB y los trabajadores

La dirección de la COB, en este giro, en lugar de defender la independencia de clase y construir el instrumento político de los trabajadores, como mandató el XV congreso de la COB de enero del 2012,  se ha vendido al gobierno de Evo Morales por un plato de lentejas, cediendo el espacio de la oposición política, a los partidos de la derecha neoliberal. Dejando huérfana a la clase trabajadora de una alternativa clasista y de combate que retome las tareas inconclusas de octubre de 2003. Una salida que pudo darse con el Partido de los Trabajadores, que se abría paso como alternativa progresiva en camino de la independencia de clase desde el seno de la COB enfrentando a la derecha y al gobierno, pero que fue boicoteada por Evo y por la traición histórica de las direcciones encabezadas por Trujillo.

La salida clasista se pudo dar debido a que la clase trabajadora se está alejando del gobierno, como respuesta al proceso de derechización liderado por éste, reflejado en la actualidad por el retiro de parte del apoyo electoral que antes le brindaban las masas combativas de occidente. Es muy probable que esta situación  se refleje nuevamente en el referéndum por la re reelección de Evo.

Por una dirección revolucionaria

Por eso, los trabajadores no podemos confiar en el gobierno ni en los partidos de derecha, debemos forjar una alternativa de independencia de clase que barra con la burocracia traidora de la COB, y ponga en su lugar una dirección de combate que encabece las luchas de los trabajadores contra los ajustes anti obreros, pro oligárquicos y pro imperialistas  del gobierno, contra su rereelección, retome la revolución inconclusa y cumpla con las tareas planteadas en octubre de 2003, haciendo una verdadera revolución que instaure un auténtico gobierno obrero, campesino y originario, una Bolivia Socialista.

Es un objetivo que implica la dura tarea de la construcción de una dirección revolucionaria y socialista, en la que se empeña el Movimiento Socialista de los Trabajadores.

La Paz, 29  octubre del 2015

MOVIMIENTO SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES  – JUVENTUD SOCIALISTA

 


[1] Villa, Pedro. A seis años de octubre: una revolución que planteó acabar con la oligarquía y el imperialismo e instaurar el poder obrero y campesino. Publicado en el periódico Chasqui Socialista N° 214 en Octubre de 2009.

[2]Ibidem.

[3]Ibidem.