Facultad de Ciencias Sociales


PREFACULTATIVOS: ¡NO AL FRAUDE!
Organizarse y movilizarse para lograr el ingreso

Los comunicados pegados en las paredes de nuestra Facultad, dirigidos a los estudiantes del Prefacultativo de Sociales 2011, muestran la indignación de estos postulantes. La palabra “fraude”, escrita por los nuevos compañeros encima de esos avisos, es un  reclamo justo: a parte de que la página web no existía hasta el jueves 14 de octubre, las autoridades, presididas por el decano verdugo de estudiantes, Raúl España, se inventaron la palabra “semipresencial”, cuando en realidad este curso no llega a ser ni eso. No hay dicho curso por internet, los docentes sólo reciben consultas alguna que otra vez. La frase “pasar clases en aula” ya es historia. Los estudiantes sólo tienen acceso a textos mediocremente elaborados, que no son más que letra muerta; no ayudan a superar, ni mucho menos, las deficiencias de la educación en el colegio. En fin, por éstas y otras razones este curso es un completo fraude. Es más, según el artículo 7 del Reglamento de Admisión Facultativa, elaborado en 1998, el total de horas de un curso prefacultativo debe ser de 360 horas académicas efectivas, de las cuales 240, es decir el 70% como mínimo, deben ser presenciales. El prefacultativo de Sociales, denominado “semipresencial” no llega ni al 10% de clases en Aula. Este es un verdadero fraude, tienen toda la razón nuestros nuevos compañeros. Las autoridades violan los reglamentos y cometen delito que debe ser sancionado.
La explicación de tanta mediocridad se debe a que el objetivo no es preparar a los postulantes académicamente para el ingreso a la U. En realidad lo que se busca es discriminar al grueso de los postulantes y  recaudar cientos de miles de bolivianos.
El costo del curso se incrementó a 150 bolivianos, cuando el ingreso a la UMSA, al ser ésta fiscal, debería ser gratuito. Este costo debe ser cubierto con los recursos que la UMSA recibe del Estado. El pretexto para cobrar es que se necesita dinero para pagar a los docentes, pero los docentes no dictan clases. Entonces ¿de qué se les paga? ¿a dónde va todo ese dinero que cobran a los postulantes?
Los estudiantes que ingresaron hace algunos años atrás, tuvieron la suerte de pasar clases en aula y tener un curso más barato. Éste, primero costaba 75 bolivianos, después 100 y ahora 150. También fueron varios los años que se ingresó a la Facultad a través de la promediación de notas. Esto quiere decir que las notas finales de las tres materias (sean aprobadas y/o reprobadas) se sumaban y el resultado de esta suma se dividía por el número de materias que era tres; luego, si el resultado de la división alcanzaba el 51 ó más, el estudiante aprobaba e ingresaba a la Facultad. Es decir que, con la promediación de notas, era más fácil ingresar a la U. Sin embargo estas conquistas no eran ningún regalo de las autoridades ni de los “dirigentes” estudiantiles universitarios, se debían más bien a las luchas de los estudiantes prefacultativos de ese entonces.
La explicación de que este curso se haya convertido en lo que es ahora, que se (mal) utilice como instrumento la Internet y no las aulas, no se debe a una supuesta modernización de la Facultad, como afirman las autoridades. Es para prevenir cualquier reclamo conjunto que hagan los estudiantes desde sus aulas, sirve para impedir su organización a través del cuerpo de delegados por paralelos. El fin es alejarlos físicamente de la U, separalos en la soledad de las computadoras, para que las injusticias que se cometen con ellos no deriven en justas y legítimas movilizaciones por el derecho al ingreso a la Universidad. Así garantizaron estos últimos años que los postulantes no reclamen y, lo peor, que la gran mayoría repruebe este curso y se quede en la calle después de este “fraude”.
Es en este mismo sentido que se desarrollan los exámenes de avance de materia. Al no estar fundamentados en la presencia cotidiana de los estudiantes y docentes en las aulas, éstos se han convertido en meros exámenes de dispensación. Las autoridades convirtieron a los estudiantes prefacultativos en sujetos anónimos, los cuales deben hacer largas filas, en medio de malos tratos de docentes y administrativos, para responder en un test frío y memorístico. Los docentes ya no conocen a “sus estudiantes”, no hacen seguimiento de su avance. En medio de este marco, de este curso despersonalizado, cualquiera puede reprobar más fácilmente.
Por su parte los Centros de estudiantes, el Cefacs, sólo es una parte más de la administración universitaria. Se han convertido en comparsa y cómplices de las autoridades y no representan a los estudiantes universitarios, menos a los estudiantes prefacultativos. El pretexto que ponen para no colaborar con los nuevos postulantes es que estos no serían universitarios. Y si por casualidad un día de esos se acercan a los nuevos compañeros, es para convencerlos que no se puede hacer nada contra la institucionalidad. De tal forma que las injusticias que se cometen no tendrían solución. Por eso, a estos “dirigentes”, ni se les pasa por la mente organizarlos para luchar por el ingreso a la Universidad, se oponen a que los nuevos estudiantes reclamen; es decir, en pocas palabras, hacen de alcahuetes de las autoridades. Cuando en realidad su función es ponerse al servicio de los estudiantes (más si son prefacultativos, por la debilidad en la que se encuentran al ser nuevos), sobre todo si se cometen injusticias contra estos. Son estos dirigentes los que deberían liderizar las luchas, deberían enfrentarse a las autoridades, pero esto es como pedirle peras al olmo.
Por eso los estudiantes prefacultativos deben organizarce por paralelos, nombrar sus propios delegados. Hacer el esfuerzo organizativo por encontrarse con frecuencia para discutir estos temas, luchar por la promediación de notas, etc.
La Juventud Socialista, desde dentro de la U, lucha por el ingreso libre e irrestricto a la U dese hace varios años, gracias a estas luchas se consiguió que varios estudiantes ingresen a la U a través de la promediación de notas. Decimos que el Prefacultativo, sea cual fuere la carrera, no es más que una forma de cernir a los estudiantes, sacarles dinero y, a la mayoría, botarlos a la calle. No se puede resolver años de deficiencia académica del colegio en sólo un par de meses, más si en estos no se pasan clases presenciales.

La Paz 27 de Noviembre de 2010