VIVA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA -POR UN 8 DE MARZO CON INDEPENDENCIA DE CLASE


CONTRA TODA FORMA DE OPRESIÓN Y EXPLOTACIÓN

LA LUCHA DEBE SER DEL CONJUNTO DE LA CLASE TRABAJADORA

LA COB DEBE GENERAR ESTE ESPACIO ALTERNATIVO

Desde el MST-JS damos un fuerte abrazo revolucionario a las mujeres trabajadoras y luchadoras del mundo que día a día enfrentan la opresión y explotación capitalista en busca de una vida digna. Saludamos y alentamos la lucha por la liberación de la mujer y de todos los sectores oprimidos de la sociedad. Consideramos que para triunfar es primordial combatir con independencia de clase, es decir con las propias fuerzas de los y las trabajadoras organizadas en sus organismos de clase sin la injerencia de las y los explotadores y opresores. Precisamente, la lucha concreta por acabar con la opresión está dada en abierto enfrentamiento con los hombres y mujeres que reproducen la opresión al pertenecer a la clase capitalista.

La burguesía, oligarquía e imperialismo desarrollan la opresión no solo de la mujer, sino de todos los sectores (niños, migrantes, personas de color, homosexuales, etc.) para obtener mano de obra aún más barata por su vulnerabilidad e incrementar el ejército industrial de reserva, entre otros beneficios (atrocidades) capitalistas. Consecuencia de ello es la doble explotación, discriminación y violencia ejercida para someterlos. La burguesía como clase no puede erradicar la opresión porque para sostener su dominio necesita mantener y alimentar las desigualdades económico-sociales. Por eso, las mujeres burguesas y quienes plantean la unidad con ellas, no liberarán a las mujeres trabajadoras de la opresión.

No es lo mismo ser mujer de la clase trabajadora, que ser mujer explotadora, así como no es lo mismo ser persona de color de la clase trabajadora que ser persona de color explotadora dueña de una transnacional. Lo propio pasa con los migrantes, no es lo mismo ser migrante trabajador explotado, que migrante explotador propietario. Iniciar una lucha “independiente” sólo de mujeres debilita, divide a la clase y, por tanto, prepara la derrota de las luchadoras. Es así que el feminismo, en todas sus variantes, alberga la derrota en su seno pues divide las fuerzas ya que pretende separar a la mujer trabajadora de su clase para que luche aisladamente por su liberación, dejándola vulnerable ante las maniobras capitalistas.

La clase trabajadora tiene la fuerza para acabar con la opresión y la explotación, pero más que todo, tiene el interés histórico de liberarse de este yugo. En esa lucha liberará al mismo tiempo a todos los sectores oprimidos y explotados del mundo. La revolución Rusa de 1917 demostró que los sectores oprimidos pueden triunfar si es que luchan como clase trabajadora, sin injerencia de la clase capitalista y desechando las ideologías pequeñoburguesas de género. Aquel 8 de marzo de 1917 (23 de febrero en el calendario de la época) las mujeres de clase trabajadora del barrio de Vyborg, en el que tenía una fuerte influencia el Partido Bolchevique, iniciaron una movilización convocando a todos los trabajadores a pedir pan y paz en el marco en que se desarrollaba la primera guerra mundial. Las mujeres se organizaron en tanto clase trabajadora explotada y no en torno a la división de género. La gesta rebasó las fuerzas zaristas con la entrada a la lucha de 20 mil trabajadores metalúrgicos. Proletarios de diversas fábricas se sumaron en minutos. Las mujeres trabajadoras pudieron derrotar sin armas al regimiento de soldados con una línea clasista, ganándoles la moral, con enérgica emotividad, exigiéndoles que no disparen a sus hermanos, ganándolos para que luchen junto al proletariado. Finalmente,  el Zar fue derrocado. Reiteramos, no fue una política de género, feminista, la que lo derrocó, sino una de independencia de clase, en el que hombres y mujeres trabajadores lucharon como clase proletaria y consiguieron una victoria trascendental. La burguesía, que estaba en su conjunto en alianza con el zar, tembló. Ahí verdaderamente la tierra tembló. Fue el preludio de la revolución obrera y socialista de octubre.

Por esas razones la Juventud Socialista y el Movimiento Socialista de los Trabajadores considera que este 8 de marzo debe ser un día de lucha de la clase trabajadora (mujeres y hombres) contra la clase opresora, burguesía (mujeres y hombres), en el camino a su liberación. En Bolivia, el gobierno de Evo Morales reproduce la explotación y opresión capitalistas. Los últimos golpes al fondo de pensiones y a la estabilidad laboral lo demuestran. En lugar de acabar con la opresión a la mujer la fomenta en sus discursos machistas, y las estadísticas oficiales indican un incremento de casos de feminicidios (P. Ej. de 93 en el 2015 a 104 en 2016). En lo que va del año se han reportado 20 casos. La liberación de la mujer pasa por liberarse de los gobierno pro capitalistas como el de Evo. La lucha liberadora en nuestro país exige recuperar la COB para la independencia de clase. La central demostró el 20 y 21 de febrero su potencial centralizador y movilizador. Este 8 de marzo debe estar presente para marchar por la liberación de la mujer con independencia de clase. Si su dirección se dice representar a los trabajadores tiene la obligación de salir para crear el espacio propio independiente del gobierno, la oposición y el feminismo burgués.

La Paz, 8 de marzo de 2017.