APORTE PARA EL XV CONGRESO ORDINARIO DE LA COB


¡BASTA DE POSTERGACIONES!
 ¡CONGRESO DEMOCRÁTICO YA!

 !ROMPER  APOYO AL GOBIERNO!
POR UNA COB DE LUCHA  Y UNA DIRECCIÓN CLASISTA

INTRODUCCIÓN
Evo y conalcanUn vez más el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) pone a consideración de los trabajadores su modesta contribución para el debate en el período precongresal del XV Congreso Ordinario de la COB. Hicimos lo mismo en Junio del año pasado, pero la postergación llevada a cabo por su dirección, frustró la discusión necesaria. No obstante, lo dicho en aquella ocasión, mantiene toda su vigencia y en esta oportunidad actualizamos con el análisis de los nuevos hechos suscitados en este último año (Ver texto anterior en documentos MST). Pero, resulta que por segunda vez, la dirección burocrática y gobiernista de la COB, acaba de postergar sin fecha el mencionado Congreso. El argumento ahora es que aún no ha terminado la negociación de las leyes de Pensión y el Código de Trabajo, por lo que necesita concluir con esa tarea. Sin embargo, es precisamente por ese hecho que los trabajadores necesitan cambiar la dirección traidora por otra de lucha, a fin de conquistar unas leyes favorables y no propatronales como las que viene negociando. Hacemos causa común con los sectores que como los fabriles de La Paz rechazaron la nueva maniobra progobiernista. Y con ellos también exigimos poner fecha a la  realización de un Congreso democrático que ponga fin a la actual dirección que no representa  a las bases. Nuestra propuesta política mantiene toda su actualidad aun cuando se haya postergado el Congreso y es más válida aún ya que se presenta a consideración de las bases con todo el tiempo disponible para una discusión democrática. Agradecemos desde ya la atención que esperamos pueda  recibir este aporte  por parte de la vanguardia de los trabajadores.

I.- OCTUBRE DE 2003 Y EL GOBIERNO DE EVO MORALES
El ascenso revolucionario de las masas iniciado el 2000 tuvo su máxima expresión en Octubre de 2003. En aquel momento una insurrección de masas iniciada por amplios sectores indígenas y campesinos, luego centralizada por la COB, derrocó al gobierno neoliberal de Sánchez de Losada. Planteó, de esa manera,  la expulsión (expropiación) de las transnacionales petroleras y la tierra para los campesinos y pueblos originarios expropiando a la oligarquía, la llamada Agenda de Octubre.  Planteó en suma el problema del poder para los trabajadores.
La dirección de la Central de entonces, en vez de profundizar el proceso insurreccional luchando por el poder,   decidió el “retiro estratégico”, mediante el cual se entregó el poder  a Carlos Mesa vía la llamada sucesión constitucional. Pero, una nueva insurrección el 2005 echó del gobierno a Mesa, planteando otra vez el problema del poder, y nuevamente se entregó el mismo, por la misma vía, a Rodríguez Veltzé. Este subió con el mandato expreso de organizar elecciones generales para recomponer el maltrecho poder burgués.
Evo Morales (para qué hablar de García Linera), no jugó un rol central en  las dos insurrecciones. Por el contrario, no sólo  bregó en contra, en pos de un reemplazo   pacifico, electoral, de Sánchez de Losada, sino que  después de su caída, abogó por   las sucesiones constitucionales y las elecciones de diciembre de 2005, medidas propiciadas por la burguesía y el imperialismo  para capear su grave crisis política. Como consecuencia, el MAS ganó ampliamente dichas elecciones beneficiándose del ascenso de las masas. Con esto se desvió el proceso revolucionario insurreccional a la vía muerta de la democracia burguesa (los procesos electorales), opción por ahora favorita  de la burguesía. Con esto también  se abandonó la Agenda de Octubre, sustituyéndola por cambios de contratos con las petroleras otorgándolas la calidad de “socias”, y, por la preservación  de las grandes propiedades oligárquicas. Surgió así, contra Octubre y salvando a la burguesía de una revolución obrera,  el Gobierno de Evo Morales.

II.- ¿ GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES O GOBIERNO BURGUÉS DE COLABORACIÓN DE CLASES?
El Gobierno así constituido emergió sostenido básicamente por el campesinado y su base propia los cocaleros del Chapare. Fue también electoralmente apoyado por los trabajadores de las ciudades. Por estos hechos y por la oposición de la derecha oligárquica y neoliberal,  las direcciones de estos sectores sociales pasaron a considerar al mismo como un “gobierno de los trabajadores” o un “gobierno de sindicalistas”. Pero, si bien nació  distinto y hasta opuesto a los partidos de la derecha neoliberal tradicional, no fue ni va hasta el fin en la lucha contra los mismos ni contra el imperialismo y la oligarquía. Antes bien pactó con ellos, concilió o consensuó en puntos centrales, dejando a las trasnacionales como “socias” y a la oligarquía con las principales propiedades, revirtiendo parcialmente sólo las denominadas tierras de engorde. Es decir, desde el inicio protegió la propiedad privada capitalista y la dominación imperialista aunque recortándola moderadamente. A su vez, reconstruyó los pilares del orden burgués como son las FFAA y Policiales que venían de un profundo cuestionamiento por la población trabajadora. (FFAA que hasta hoy se niegan entregar los restos de Quiroga Santa Cruz)
Así sucede que a pesar de ese origen social, llevó a los campesinos y trabajadores de las ciudades a conciliar con las  transnacionales y la  burguesía. Se realizaron varios cambios o reformas pero se mantiene en lo central el sistema capitalista semicolonial.
A este tipo de gobierno que salva a la burguesía y el imperialismo de la amenaza de una revolución obrera, llevando a los trabajadores del campo y la ciudad a la conciliación con la burguesía, se denomina Gobierno de frente popular o de conciliación de clases. Es un gobierno burgués atípico,  diferente del neoliberal, pero  no de los trabajadores.

III.- EL GIRO A LA DERECHA
Este Gobierno fue resistido por la derecha oligárquica asentada en la Media Luna durante los primeros tres años de gestión. No por el programa que siempre fue conciliador o capitulador, sino por temor al gran ascenso de las masas que podía rebasarlo en su rechazo al imperialismo y la oligarquía. La derecha desplegó una fuerte contraofensiva especialmente los años 2007-2008. Esos años fueron de práctica ingobernabilidad. Pero, finalmente fue vencida políticamente no sólo por sus propios errores, sino por la igualmente fuerte movilización campesina que la enfrentó, sin llegar a destruirla, y por el apoyo que el gobierno recibió de la  casi totalidad  de la burguesía mundial. Sin embargo, tras su derrota en agosto-septiembre de 2008,  el gobierno en vez de aplastarla expropiándola, la perdonó y realizó una serie de concesiones, retrocediendo en cuestiones claves como la autonomía, derechos indígenas,  tierras, etc. Este pacto espurio se plasmó en el texto de la Nueva Constitución Política del Estado (NCPE).
A partir de entonces se produjo un giro político más hacia la derecha. Cooptó a sus filas a sectores de la derecha recalcitrante como la Juventud Cruceñista y diversas personalidades, política que le produjo crisis y rupturas de sectores indígenas y campesinos. Como consecuencia,  el Gobierno se hizo abiertamente defensor del nuevo orden burgués reformado, en el marco de la CPE. Se muestra como un gobierno patronal “de orden”, de mano firme, sobre todo, con los sectores oprimidos y explotados. Con la derecha existe un acuerdo central ya mencionado, se garantiza el sistema de explotación y sus propiedades, las contradicciones subsisten pero son secundarias y se ubican a nivel de juicios por corrupción o malversación principalmente con ex prefectos de la Media Luna. Ahora el enfrentamiento duro viene con la clase trabajadora. No podía ser de otra manera, pues en el marco del sistema burgués que se reconstruye, la clase obrera sigue explotada y oprimida. Y quiérase o no tiene que bregar por sus derechos y tiene que salir a la lucha. Y el gobierno tiene que enfrentarla. Así, ya no estamos ni siquiera en la primera etapa de un gobierno de conciliación, sino en la segunda etapa donde prevalece el ataque a la clase trabajadora y el pueblo (huelga de los fabriles y maestros, Caranavi, CIDOB, y ahora Potosí) y se disipa, sin desaparecer, el enfrentamiento contra la derecha oligárquica y el imperialismo por los acuerdos pactados.

IV.- LAS CONSECUENCIAS DE LA POLÍTICA DE APOYO
Es a este tipo de Gobierno burgués que, lamentablemente,  las distintas direcciones de la clase obrera vienen dando su apoyo político a los largo de los cinco años de gestión. Primero fue la dirección de los fabriles que, en su momento,  aportó con tres Ministros de Trabajo que resultaron todos ellos traidores y propatronales. En una primera etapa la dirección de la COB, que salía del XIV Congreso con mandato explícito de conservar su independencia del Gobierno, se mantuvo con una actitud expectante, sin presentar el Pliego Nacional y sin impulsar ninguna lucha, dando de hecho un apoyo encubierto. Después el 2008, atinó emprender el reclamo de una Ley de Pensiones solidaria en rechazo a la actual Ley. Incluso se movilizó para que sea aprobada por el Gobierno. Este contestó  con negativa, calumnia y represión con el trágico saldo de un muerto y varios heridos. La COB y el sector  minero levantaron la lucha y entraron en un proceso de negociación. Salvo promesas, la demanda quedó archivada.
Fue precisamente cuando el gobierno había mostrado su esencia antiobrera en esta lucha y cuando luego pactó la CPE con la derecha en detrimento de los trabajadores, que la dirección de la COB, paradójicamente, pasó a apoyarlo abiertamente.
Como consecuencia las demandas fundamentales quedaron congeladas a cambio de migajas que no cubrían el incesante costo de vida y el deterioro en las condiciones de trabajo que la patronal seguía imponiendo. Así como se dejó de pelear por la Ley de Pensiones, se hizo lo mismo por salarios dignos, etc.  Pero además, en la línea de la dirección anterior, se completó el abandono de la Agenda de Octubre que los trabajadores habían planteado, así como la negativa a la formación del Instrumento Político de los Trabajadores mandatada por el XIV Congreso.  Y con este abandono se dejó también a la clase obrera sin perspectiva política propia en beneficio del Gobierno conciliador de Evo Morales.
 
V.- LAS LUCHAS DE MAYO MOSTRARON UN GOBIERNO PATRONAL Y ANTIOBRERO
Mientras las direcciones apoyaban al gobierno, éste  no obstante sus reformas tibias, mantenía a la mayoría de la clase trabajadora con salarios de hambre, abusos patronales al amparo del 21060 que no fue anulada en su totalidad y desocupación. Los irrisorios pero publicitados aumentos nunca alcanzaron cubrir el alza verdadera del costo vida. El 5% propuesto para este año fue un insulto intolerable. A cambio de esto la patronal en todos estos años ha acumulado grandes ganancias especialmente la banca que viene haciendo sus mejores negocios bajo este Gobierno.
A lo anterior vino a sumarse  ataques directos a los derechos laborales y conquistas sociales a través de  proyectos elaborados desde el Ministerio de Trabajo como el Código de Trabajo y la Ley del Servidor y la Servidora públicos, además de la estancada Ley de Pensiones, etc.
Fue ante esta amarga realidad que los fabriles, maestros y trabajadores de Salud, empezaron a coordinar en demanda de aumento salarial más digno y en rechazo a los antiobreros proyectos mencionados. Tras marchas combativas finalmente realizaron un gran Paro Nacional que la dirección de la COB se vio obligada a convocar a regañadientes. Lucha que después fue traicionada por dicha dirección mediante un acuerdo espurio que fue rechazado por los trabajadores en huelga.
La respuesta del Gobierno fue al estilo de los gobiernos neoliberales: calumnia, satanización y represión. Se acusó a los trabajadores de hacerle el juego a la derecha y a los maestros de estar manipulados por los Estados Unidos. La Ministra de Trabajo, salida lastimosamente de las filas fabriles, estuvo en primera línea contra sus bases. El Gobierno, se negó rotundamente a atender la demandas centrales como el aumento salarial, condenado a los trabajadores a vivir a “café y marraqueta”, con la complicidad de los dirigentes nacionales y de la COB  pro gobiernistas.
Con esta política el Gobierno mostró una vez mas y, ahora en forma clara y categórica, que no es un Gobierno de los trabajadores ni de sindicalistas, sino un Gobierno antiobrero que tras su pacto constitucional con la derecha giró más en ese sentido y se volvió directamente patronal en defensa del nuevo orden burgués  plasmado en su Nueva CPE.

VI.-  INDEPENDENCIA DE CLASE Y UNIDAD DE ACCIÓN CONTRA LA DERECHA Y EL IMPERIALISMO
El Gobierno y sus voceros mantuvieron y mantienen a raya a los trabajadores con  el argumento de que las luchas por las reivindicaciones bajo este supuesto “gobierno de los trabajadores” o “progresista”, “le hacen el juego a la derecha y el imperialismo”. Que por tanto están obligados a apoyarlo. Pero esto no es más que un engaño.
Así como rechazamos la política sectaria que plantea acabar con el  Gobierno, incluso alineándose en los hechos  con la derecha; rechazamos la política oportunista de apoyar al Gobierno so pretexto de la lucha contra la derecha. Ninguna de las dos  es una política clasista. Es perfectamente posible pelear contra el Gobierno y la derecha desde una posición  de independencia de clase y postulándose como alternativa.
Pero las direcciones de los trabajadores  han caído en ese infame engaño.  Porque este gobierno que surgió contra Octubre, no se enfrentó ni se enfrenta   consecuentemente  al imperialismo y la derecha oligárquica, sino que por el contrario, a pesar de que tuvo a su alcance oportunidades para expulsarlos y aplastarlos, concilió y concilia  con ellos, estableciendo finalmente un pacto  que los deja en pie.
Sólo la clase trabajadora puede y debe desarrollar consecuentemente y hasta el fin la lucha contra la oligarquía y el imperialismo. Por eso, ante el reformismo conciliador del gobierno y la derecha oligárquica, necesita independencia política para desplegar su  lucha con sus propios métodos.
En la etapa en que la derecha de la Media Luna se opuso con dureza al gobierno (y en cualquier momento parecido), estaba planteada la unidad en la acción de los trabajadores, de la COB, con el gobierno contra la derecha. En esta lucha, poniéndose a la cabeza de la misma, se debió exigir al Gobierno que se reputa antioligárquico, consecuencia y no conciliación. Ir hasta el fin hasta  destruirla. Unidad de acción sin confundir banderas de clase ni menos colocarse a la cola de un gobierno burgués. Unidad de acción asumiéndose como alternativa al Gobierno para derrotar a la derecha y al imperialismo,  como lo planteo Octubre, para realizar su Agenda. Vale decir, para hacer la verdadera revolución obrera y campesina, que deje atrás la conciliación y el reformismo timorato del gobierno.
Las direcciones, de la COB y otras, en lugar de hacer eso, no sólo cedieron el poder a través de las sucesiones constitucionales, sino que colocaron a los trabajadores a la cola del Gobierno de conciliación con esos enemigos de clase. Y como resultado tenemos no sólo demandas insatisfechas sino también la permanencia del hambre y el desempleo, mientras esos enemigos siguen explotando y oprimiendo al pueblo trabajador. La clase trabajadora  después de esta experiencia está en la necesidad de vertebrar su propia salida.

VII.-  UN GOBIERNO QUE ENFRENTARÁ MAS A LA CLASE TRABAJADORA QUE A LA DERECHA
Después de los pactos, la derecha está servida y no representa de inmediato el mayor peligro. Aunque no como lo quería, sus principales demandas y preocupaciones han sido atendidas. Lo central es el hecho de que se  garantiza constitucionalmente sus grandes propiedades y no hay más amenaza contra ellas. Por obra del Gobierno está garantizada su existencia como clase oligárquica. Las contradicciones que subsisten se refieren a actos individuales de corrupción, malversación, terrorismo y también a la  aplicación de las autonomías, etc.  Es decir principalmente a delitos contra el Estado especialmente en las personas de los ex prefectos de la Media Luna y algunos empresarios, procesos  judiciales que están  por ver si llegaran hasta el final.
Pero ahora es el mismo gobierno que pasa ha enfrentarse a la clase obrera, incluso a sectores indígenas y campesinos como lo probaron  la terca imposición del irrisorio 5%, la represión a Caranavi y el maltrato a los indígenas del CIDOB. Por eso, la cantaleta de que los reclamos vía movilizaciones  obreras y campesinas “le hacen el juego a la derecha y van contra el llamado proceso de cambio”, solo sirven para satanizar y evitar las justas  demandas, mientras se consolida el régimen capitalista reformado.  No se avizora  en adelante una profundización del “proceso de cambio”, sino la administración de las reformas tibias pactadas con las trasnacionales y la oligarquía. Y para consolidarlas aplicará mano firme principalmente contra los explotados y oprimidos. Apoyar ahora al gobierno es mil veces más traidor que antes.

VIII.- RECUPERAR LA INDEPENDENCIA DE CLASE. ROMPER APOYO AL GOBIERNO.
Si antes no era correcto, llegado a la situación actual, es completamente criminal seguir apoyando al gobierno sacrificando las reivindicaciones y aceptando migajas y propuestas insatisfactorias. Lo mínimo que se puede esperar del XV Congreso Ordinario de la COB es que luego de un balance objetivo de la última gestión,  se apruebe  recuperar su independencia respecto del Gobierno y armarse de una política clasista en pos de conseguir, mediante la lucha, las demandas postergadas. Mantener el sometimiento político capitulando a la presión de la burocracia del sector campesino, no traerá sino más dolores y perjuicios  para los trabajadores.
 
IX.-  CONGRESO DEMOCRÁTICO.
Este XV Congreso que fue postergado en dos oportunidades en atención a las necesidades del Gobierno,  está ante la tarea de discutir a fondo el balance de la política aplicada en tres años de gestión. Se precisa discutir, entre  otros temas de importancia,  por qué el mandato del Congreso anterior, en el sentido de ejercer la independencia respecto del Gobierno, fue cambiado burocráticamente por la dirección que no tenía atribución para hacerlo. Se necesita saber qué beneficios ha traído a la clase obrera el apoyo al Gobierno; así como saber si ante el reformismo y la derecha  debe o no plantearse como alternativa clasista de solución a la crisis del país.
Para todo esto se requiere que la dirección someta a las bases su propio balance
por escrito y con antelación. No documentos que se discuten improvisadamente en el mismo Congreso.
Tiene que ser un Congreso democrático contrario  a manipulaciones burocráticas y a cualquier  control prepotente que se pretenda, menos  si viniera  del Gobierno  a través de sus agentes que, para  mantener el apoyo irrestricto de la COB, tratará de imponer.

 X.- POR UNA COB DE COMBATE E INDEPENDIENTE DEL GOBIERNO Y LA PATRONAL POR UNA DIRECCIÓN CLASISTA.
Para encarar la solución a las reivindicaciones más sentidas, como salarios dignos negados, Ley de Trabajo  sin restricciones, Ley de Pensiones solidaria, ninguna vulneración a los derechos laborales y sociales, pero también para dar a la clase obrera su verdadero lugar en la lucha por la solución de fondo a los problemas tradicionales  de dominación oligárquico imperialista, para salir de la posición subordinada a los gobiernos de turno, se necesita que este Congreso  dé lugar a  una COB de combate y no de sumisión, que discuta la necesidad de dotarse  de una dirección clasista y no de conciliación. 
XI.- COORDINACÓN DE LOS SECTORES QUE LUCHAN
Esta tarea puede  ser implementada por la vanguardia de los trabajadores, por los sectores de base que han experimentado los nefastos resultados de una política de colaboración. En especial por los trabajadores que han sufrido en carne propia la política antiobrera del Gobierno, mostrada en las recientes luchas de abril y mayo. Se necesita salir de la confusión creada hasta hoy sobre el carácter del gobierno, la derecha y el verdadero rol de la clase obrera en el proceso actual. Es preciso, en este sentido, la coordinación de los sectores que apuntan en esta orientación, para dar la pelea unificada por una COB de lucha y una dirección clasista.

XII.- POR UNA SALIDA OBRERA, CAMPESINA Y SOCIALISTA RETOMANDO OCTUBRE
Pero no se trata solamente de la lucha por las reivindicaciones económico laborales  señaladas. La COB a lo largo de su historia siempre jugó un rol político revolucionario y en los momentos de mayor ascenso de las luchas obreras y campesinas  se constituyó en alternativa de poder de la clase trabajadora. Han sido sus sucesivas direcciones las que impidieron desarrollar consecuentemente este rol. Así fue  en la revolución del 52, el 70-71, el 85 y recientemente el 2003-2005. No es por casualidad que para responder a esa tarea tras las últimas insurrecciones se haya planteado la constitución de un Instrumento Político que la dirija, tarea que fue mandatada por el anterior Congreso y que la dirección saliente no cumplió para no enfrentarse al gobierno con el cual colabora. Tarea, sin embargo, aun más vigente para preparar la alternativa de clase ante la derecha y el gobierno patronal de Evo Morales.
Ante el escamoteo y el abandono de la Agenda de Octubre y su reemplazo por reformas tibias que conservan en lo fundamental al régimen de explotación y opresión capitalista semicolonial, es necesario que la COB luchando por todas las reivindicaciones obreras y populares, se perfile  en la perspectiva de la lucha final por una salida de clase a la situación actual, por un verdadero gobierno obrero, campesino y originario que expulse al imperialismo y liquide la oligarquía. Vale decir que luche por la revolución obrera, campesina y socialista, retomando Octubre.

La Paz, Julio-Agosto de 2010