UN PROCESO ELECTORAL A LA MEDIDA DE LA BURGUESÍA Y OLIGARQUÍA


Bolivia se sumerge nuevamente en el terreno favorito de los explotadores de la región, la reacción democrática, en el juego electoral donde se disputarán el sillón presidencial los representantes de la clase dominante, la burguesía y oligarquía, para detentar la administración del Estado Capitalista.

El terreno electoral se erige como un desvío de la creciente lucha popular en las calles, para otorgar falsas esperanzas en candidatos al servicio de los monopolios que impiden el desarrollo del país. Por su esencia, este proceso no resolverá nada de las reivindicaciones del pueblo trabajador.

A la cabeza de este desvío se encuentra el gobierno de Evo Morales, impulsor de la nueva Ley de Organizaciones Políticas N° 1096, promulgada en septiembre de 2018, normativa que inaugura las elecciones primarias en el país y que además de fortalecer las maniobras de reacción democrática pretende legitimar la repostulación del binomio presidencial Evo Morales – Álvaro García Linera. A su vez, garantiza la participación de los políticos tradicionales de la burguesía como Samuel Doria Medina, Carlos Mesa, Victor Hugo Cárdenas, entre otros.

Los candidatos del MAS llevan ya 13 años en la administración del Estado Burgués realizando ajustes cada vez más fuertes contra la clase trabajadora y tienen el antecedente del referendo nacional de 2016 en el que más del 51% de votantes rechazó su re reelección. Sin embargo, los oficialistas recurrieron a maniobras jurídicas para desconocer los resultados y obtener la Sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) N° 084/2017 que les permite repostularse a la presidencia argumentando que su reelección es un derecho humano.

La ley N°1096 establece que el Órgano
Electoral Plurinacional (OEP) organice con el presupuesto del Tesoro General de la Nación (TGN) las elecciones internas de cada partido inscrito para determinar quiénes serán sus candidatos que disputarán las presidenciales del 2019.

En este marco, la OEP debe definir la nómina de candidatos habilitados hasta el 8 de diciembre de 2018. Lo que significa dar una nueva y definitiva resolución de habilitación para el binomio del MAS, que junto a la sentencia del TCP, pretende sepultar por completo los resultados del Referendo de 2016. Es así que las primarias se enmarcan en la línea de re reelección del oficialismo.

Por otro lado, la oposición a Evo Morales
también participa de la reacción democrática y lo hace con naturalidad. Finalmente, es un proceso que está hecho a su medida en tanto  son candidatos de la misma clase explotadora.

El contrincante más promocionado del momento, Carlos Mesa, resultó ser el más funcional a la política electoral y de reelección del MAS, al punto de ser acusado por algunos partidos burgueses de renunciar a la defensa del referendo del 21F.
Se ve a leguas la división de la oposición
burguesa. Sin embargo, todos sus partidos se ven beneficiados con el juego de la reacción democrática y las diferencias con Mesa no se perfilan en ir más allá del discurso. Tanto Unidad Nacional, Demócratas, Unidad Cívico Social, se inscriben en las primarias y en su campaña inicial buscan atraer el voto de las plataformas del 21 F. Actualmente anuncian apoyar el paro previsto por ellas para diciembre si la OEP decide habilitar al binomio oficialista.

Las plataformas tienen un carácter pequeñoburgués cuya única consigna es el No a Evo, pero se perfilan aceptar y promover a cualquier otro gobierno burgués. El dilema que tienen es que sus “alternativas” aún están divididas. Sea como fuere, el paro se proyecta solamente como una campaña electoral más para sus candidatos.

De todo este proceso, el pueblo trabajador no se verá beneficiado porque es una maniobra de la burguesía donde sólo se establecen opciones de la explotación, de la nueva y vieja derecha.

La clase trabajadora necesita luchar por una salida propia, por su partido de los
trabajadores y la continuación de la
revolución inconclusa de octubre de 2003. El candidato más fuerte de la burguesía continúa siendo Evo Morales (en tanto exista la división de sus demás opciones). Pero la burocracia sindical a la cabeza de Juan Carlos Huarachi
(COB) hace campaña por el MAS como si fuera una alternativa de los trabajadores, cuando hace mucho ya se demostró que gobierna para las transnacionales y pacta con la oligarquía, una flagrante traición de los principios de la clase obrera y su ente matriz, la COB, que en sus estatutos establece la independencia de clase enfatizando jamás estar de lado de la burguesía. Este dirigente y sus secuáces merecen la expulsión con ignominia de los organismos del proletariado.

Por otro lado, existen voces que invitan al voto castigo contra el MAS que desembocan en dar el apoyo a la oposición derechista, en específico a Carlos Mesa, tal como lo hace el ex dirigente de la COB, Guido Mitma, que no es más que otra línea a favor de los
explotadores.
Ninguna de estas políticas sirven al pueblo trabajador, sino a la burguesía y oligarquía. Aún es necesario crear una corriente de independencia de clase dentro de las organizaciones obreras, campesinas y populares. Es urgente derrotar a la dirección masista. Para eso es pertinente la creación de comités de base en todos los sindicatos y luchar por el Congreso Extraordinario de la COB para cambiar la línea traidora de Huarachi y construir la alternativa obrera, campesina y popular, reactivar el Instrumento Político de los Trabajadores, por el camino de la verdadera nacionalización de los recursos naturales, expulsión del imperialismo y oligarquía, acabar con el latifundio y dar tierra a los campesinos, entre otras reivindicaciones rumbo a que el pueblo trabajador tome las riendas de su propio gobierno.

La Paz, Noviembre de 2018